Alimentos que se venden como “saludables” cuando no lo son

Creemos que muchos alimentos son más saludables por ser bajos en grasas, sin azúcar o libres de gluten pero no lo son.

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En el mercado hay miles de productos que se anuncian como “saludables” pero no lo son. Las etiquetas “bajo en grasa”, “light”, “sin azúcar”, “sin gluten”, a menudo nos engañan. Aquí una lista de alimentos dañinos que fácilmente podríamos confundir con saludables.

1. Jugos frutales

Los jugos que se encuentran en el supermercado no siempre son lo que parecen. Pueden contener fruta pero generalmente se componen mayoritariamente por agua, sabor artificial y azúcar.

Aún el jugo natural de no es tan nutritivo, lo mejor de la fruta no queda en él, casi no contiene vitaminas pero sí grandes cantidades de azúcar.

Es más saludable comer frutas que tomar jugos.

2.Trigo entero

Es verdad que el trigo entero es mejor que el refinado pero esto significa que comer trigo sea saludable.

El trigo es la fuente principal de gluten, sustancia a la que muchas personas son sensibles, ya que su sistema inmune atacará al gluten en el tracto digestivo, causando daño en esta parte del cuerpo.

Estudios han demostrado que la fibra de trigo puede causar deficiencia de Vitamina D, además de aumentar el LDL (colesterol malo).

3. Néctar de agave

Entre los alimentos libres de azúcar hay varios que están endulzados con néctar de agave, se cree que es una alternativa saludable al azúcar porque tienen un índice glicémico bajo. Pero el índice glicémico en los endulzantes no es tan perjudicial como la fructuosa.

El consumo de fructuosa puede causar hígado graso, problemas metabólicos como resistencia a las hormonas de insulina y leptina que eventualmente desembocará en diabetes y obesidad.

4. Bebidas deportivas

Estas bebidas fueron diseñadas para los atletas que practican intensas sesiones de entrenamiento, por esta razón contienen agua, electrolitos y azúcar.

A menos que se tomen después de haber hecho un gran esfuerzo físico, no se necesitan los electrolitos adicionales ni el azúcar. Una botella de Gatorade contiene más de 30 gramos de azúcar.

5. Aceites vegetales “saludables”

El miedo a consumir grasas saturadas provocó un aumento de ingredientes sustitutos en los aceites como soya, maíz y semilla de algodón.

Estos aceites contienen grandes cantidades de ácidos grasos Omega-6, son extraídos a partir de procesos que incluyen alto calentamiento, blanqueamiento y el solvente tóxico hexano.

Comer muchas grasas de este tipo puede provocar varias enfermedades crónicas.

6. Alimentos bajos en grasas

Pese a toda la propaganda contra las grasas saturadas, ahora se sabe que no son dañinas, aún así el mercado de comida  sigue inundado de alimentos “saludables” sin gradas. El problema es que los químicos con los que se sustituyen las grasas además de los saborizantes artificiales y las grandes cantidades de azúcar no son saludables.

7. Comida chatarra libre de gluten

Mucha gente ha empezado a evitar el gluten y esto ha abierto una nueva beta para hacer dinero en el mercado de la comida.

Ahora existen numerosos productos libres de gluten que sustituyen esta sustancia por almidón de papa, tapioca, entre otros ingredientes. Estos almidones generalmente están altamente refinados, faltos de nutrientes e incrementan los niveles de azúcar en la sangre.

8. Margarinas y mantequillas artificiales

Otro efecto de la histeria anti-grasas fue la creación de las alternativas a la mantequilla, el ejemplo más notable de esto es la margarina. Antes tenía grasas trans, ahora contiene aceites vegetales procesadas.

La mantequilla es una buena fuente de ácido butírico y vintamina K2, ambos pueden tener un impacto positivo en la salud. En cambio, la margarina  está procesada con ingredientes dañinos.

9. Barras energéticas

Las barras energéticas no funcionan para quienes no llevan un entrenamiento físico intenso, y generalmente tienen ingredientes altamente procesados y dañinos: azúcar, harinas, saborizantes artificiales.

10. Cereales “saludables”

Estos cereales tienen altas cantidades de azúcares y carbohidratos refinados.

Las compañías agregan vitaminas sintéticas y pequeñas cantidades de granos enteros y las venden como “saludables”.


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Esto le sucede a tu cuerpo cuando comes un poco de azúcar

El consumo de azúcar condiciona la calidad de nuestras neuronas y, en consecuencia, de nuestra salud general y conducta.

El azúcar refinado, aquel que se encuentra en nuestras bebidas favoritas, zumos artificiales, cereales, pan industrial e inclusive caldo de verduras, se ha asociado a amargas consecuencias para la salud; como por ejemplo el Síndrome Metabólico –SM–, el cual resulta en cardiopatías, sobrepeso, obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer, deterioro renal, hígado graso, disfunción endotetial, inflamación silenciosa, estrés oxidativo, enfermedad renal, poliquistosis ovárica, etcétera. En, en otras palabras, un endulzante que capaz de impactar significativamente en nuestra salud física y emocional. 

No es la primera vez que artículos prestan atención a los efectos negativos del azúcar sobre la salud. La mayoría de ellos se enfocan en cómo el consumo “moderado” de azúcar –alrededor de tres latas de refresco azucarado al día– se relaciona con una serie de enfermedades físicas y trastornos emocionales. Pero hay algunos, unos pocos realmente, que explican cómo consumir un poco de azúcar refinado provoca una serie de daños en la salud.  

Más en Ecoosfera: Azúcar, dulces sabores y amargas consecuencias

Por ejemplo, según la investigación de Wayne Potts, profesor de Biología de la Universidad de Utah –EE.UU.–, una dieta con un 25 por ciento de azúcar añadida –alrededor de 12,5 por ciento de dextrosa o glucosa, y 12,5 por ciento de fructosa– es perjudicial para la salud. Estas pequeñas dosis de azúcar producen una serie de alteraciones metabólicas que resultan en una muerte prematura y problemas reproductivos. 

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Otro ejemplo es un estudio en la Universidad Técnica de Munich, en Alemania, en donde descubrieron que el cerebro lleva el azúcar consumido al flujo sanguíneo. Por lo que no sólo las neuronas son responsables de absorber todo el azúcar, también las células gliales –las cuales se encargan de la formación de todas las neuronas–. Es decir que el consumo de azúcar condiciona la calidad de nuestras neuronas y, en consecuencia, de nuestra salud general y conducta.

Más en Ecoosfera: Sobre como las cadenas comerciales de café inundan tu bebida con azúcar (empezando por Starbucks)

Matthias Tschöp, líder de la investigación, explica que este descubrimiento indica que los procesos conductuales y metabólicos no están sólo regulados por las neuronas, también por otros elementos –como los astrocitos en las células gliales– que se encargan de regular enfermedades como la diabetes, obesidad y trastornos alimenticios.

Pero… si los astrocitos no reciben las dosis adecuadas de insulina –hormona producida por el páncreas para que el cuerpo pueda usar o guardar glucosa de los carbohidratos de la comida–, se vuelven ineficientes a la hora de transportar glucosa al cerebro, particularmente en el hipotálamo para mandar señales de estar satisfechos. Esto provoca antojos de junk food munchies cada vez más frecuentes e intensos; en especial de productos azucarados como refrescos, jarabe de maíz, galletas o pan industrial, dulces artificiales, helado comercial, crema de avellanas y chocolate, etcétera. 

Una manera de reducir el consumo de azúcar refinada son sus deliciosas alternativas naturales: 

– Néctar de agave, 

– jarabe de arce,

– miel, 

– eritritol,

– pasas –para los postres–,

– stevia, 

– azúcar de coco, 

– jarabe de arroz integral, 

– extracto de malta de cebada. 



¿Y si fuera el gluten (I)?

Andrés Sierra ahonda en la investigación de las últimas décadas sobre el gluten y sus efectos; y la intolerancia a esta común proteína en la alimentación popular.

Foto: corazonazul.org

En la última década ha crecido con fuerza en los medios científicos la investigación sobre los efectos deletéreos de la proteína del trigo, el gluten, presente también en la cebada, el centeno y la avena. La investigación ha ido avanzando poco a poco, a partir del estudio de la enfermedad celíaca (EC) y ha generado un cuerpo de conocimientos que conlleva una profunda modificación de la comprensión sobre el origen de numerosas patologías y las raíces de la salud humana.

La medicina ha pasado de considerar a la EC -una enfermedad autoinmune disparada por el consumo de gluten-  como un padecimiento raro y casi exclusivamente europeo, a comprender que se trata de una epidemia mundial, cuya prevalencia se ha multiplicado 400%, en los últimos 50 años, según lo comprueban algunos estudios; asimismo,  se ha  descubierto  que existe un gran número de casos de EC  no diagnosticados. Por si esto fuera poco, recientemente la ciencia oficial ha aceptado la existencia de un síndrome mucho más amplio, conocido como la sensibilidad al gluten (SG) y se han reportado un amplio conjunto de síntomas y de padecimientos asociados con la SG. De este modo, lo que hasta hace unos años era considerado un padecimiento poco frecuente y muy localizado, hoy es visto en sus dimensiones reales: un amplio abanico de padecimientos  y/o síntomas asociados con el consumo del gluten, que afectan a un amplísimo conjunto de la población mundial.

Un panel internacional de 15 expertos,  reunidos en el 2011 para ordenar la información existente y proponer una nomenclatura sobre este tema, describe claramente el panorama.  En las conclusiones de su trabajo señala que:  “el organismo humano es altamente vulnerable ante los efectos tóxicos de esta proteína [se refieren al gluten del trigo]” y hablan de “una alta frecuencia y un amplio rango de reacciones adversas [al gluten]”, si a esto sumamos  -comentan los investigadores-  el hecho de que el gluten sea uno de los alimentos de mayor consumo en muchos países a nivel mundial,  el resultado es que “cualquier persona, inclusive aquellas con un bajo nivel de riesgo, puede en algún momento de su vida presentar reacciones adversas al gluten” (subrayado mío).

La intolerancia al gluten (este término incluye todas las categorías de la respuesta patológica al consumo de gluten) puede producir un amplísimo abanico de patologías: desde enfermedades autoinmunes, hasta procesos inflamatorios crónicos, desde alteraciones gastrointestinales hasta daño neurológico y patologías psiquiátricas, problemas del sistema osteo articular, alteraciones del sistema respiratorio y del sistema cardiovascular, y  muchas más , como veremos.

Y aún hay más: el estudio y la comprensión detenida de los mecanismos de la EC han permitido elaborar, según describiré con detalle en otra entrega, un modelo que permite comprender el mecanismo básico de la génesis de numerosas patologías, entre las cuales destacan las enfermedades autoinmunes, hasta ahora mal comprendidas por la medicina y tratadas sólo sintomatológicamente. Basta simplemente con recordar que el 80% de la actividad del sistema inmunológico tiene lugar a nivel intestinal. El equipo del Dr Alesandro Fassano, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, ha sido uno de los líderes en este proceso. Cómo ellos mismos lo dicen, los mecanismos de  alteración de nuestra barrera intestinal generados por el consumo del gluten, constituyen la puerta biológica de la inflamación, la autoinmunidad y el cáncer. Por esta vía, las investigaciones sobre la EC y la intolerancia al gluten vienen a enriquecer las novísimas indagaciones sobre la salud intestinal. Investigaciones que poco a poco han arrojado luz  sobre la compleja interacción entre el equilibrio del microbioma humano, la salud intestinal, la función del sistema inmune, del sistema endócrino y del sistema nervioso, entre otros,  como uno de los basamentos de nuestra salud. En una palabra: hoy comenzamos a entender la función intestinal no meramente como la de un tubo encargado de la digestión, sino como un complejo sistema regulador del equilibrio global de nuestra salud y longevidad.

Una perspectiva que  viene a revolucionar la concepción de la ciencia médica moderna sobre los procesos de salud enfermedad, que permite explicar el origen numerosas patologías hasta ahora incomprendidas,  abre nuevos horizontes a la terapéutica y  ofrece un nuevo fundamento científico a las diversas corrientes de las medicinas alternativas y tradicionales que proponen el cuidado de la alimentación y de la salud intestinal como uno de los pilares del cuidado de la salud. Tal vez sea la conocida sentencia formulada por Hipócrates hace 2400 años la que mejor resume este concepto: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

Pero vayamos más despacio.

ANTECEDENTES INJUSTAMENTE OLVIDADOS: LOS TRABAJOS DEL DR JEAN SEIGNALET.

El Dr Jean Seignalet ( Francia,1936-2003), fue un eminente médico e investigador. Médico, biólogo, hematólogo e inmunólogo, trabajó durante 30 años en el laboratorio de Histocompatibilidades del Hospital de Montpellier y fue pionero de la medicina de trasplantes de órganos en su país, especialmente de riñones.

En 1996 el Dr Seignalet dio a luz pública su libro La alimentación o la Tercera Medicina, en el cual señalaba la incapacidad de la medicina moderna para explicar ( más allá de las enfermedades infectocontagiosas) el origen de la mayoría de las patologías propias del mundo moderno. El Dr Seignalet fue testigo crítico  del auge de la súper especialización en la formación de los médicos , que los llevaba a comprender mucho de sólo una parte del organismo. Sufrió en carne propia la exasperación y la impotencia producidas por el contraste entre la gran masa de conocimientos acumulados por la medicina moderna y su estrepitosa incapacidad para comprender el origen de la gran mayoría de las enfermedades  y  para ofrecer un tratamiento eficaz y no lesivo de las mismas. Debido al desconocimiento del verdadero origen de las enfermedades, nos limitamos en la mayoría de los casos , decía Seignalet refiriéndose al gremio médico, a tratar solo los síntomas. 

Como resultado de su amplia experiencia en la atención de pacientes y su vasta investigación en la ciencia de la medicina , la biología , la historia y la antropología, el Dr seignalet propuso que la causa primera de mucha enfermedades era el deterioro de la barrera intestinal provocado por el consumo de alimentos inadecuados para el ser humano. Seignalet preconizó un régimen hipo tóxico, cercano al de nuestros ancestros del paleolítico y demostró a lo largo de varios años lo exitoso de esta forma de abordaje conceptual y práctico de una gran variedad de padecimientos. En sus rigurosas estadísticas de los cientos de pacientes por él tratados, el galeno francés enlisto 95 enfermedades que respondían bien a este tipo de tratamiento.

De acuerdo con el investigador y médico francés, la ingesta regular de proteínas que nuestro tubo digestivo es incapaz de digerir: lácteos y cereales ( con algunas excepciones), aunado a otros factores agresores de la vida moderna , como el estrés y uso abusivo de los fármacos, productos chatarra, etc.,  lleva poco a poco al deterioro de la salud intestinal generando un síndrome de hiperabsorción y de inflamación crónicos, a nivel de las mucosas intestinales. Como resultado del ingreso de proteínas parcialmente digeridas hacia el organismo y en razón de nuestra susceptibilidad genética, dicha alteración de la mucosa intestinal puede generar enfermedades autoinmunes o cáncer en el peor de los casos, o simplemente producir ensuciamiento tisular que nos predispone a diversos malestares.

Los avances de la  última década en torno a la investigación de los efectos deletéreos del gluten a nivel de la barrera intestinal confirman de manera rotunda los fundamentos de la teoría del Dr Seignalet y si a eso añadimos el amplio horizonte abierto por la investigación sobre el microbioma intestinal y sus interrelaciones con nuestra salud global, queda claro que la obra del Dr Seignalet , propuesta luminosa y precursora, constituye un punto de referencia esencial para el desarrollo de esta nueva era de la medicina. Tiene mucho sentido restablecer el reconocimiento de su mérito, porque va de la mano con una comprensión más amplia, muchísimo más amplia, de los alcances e implicaciones del conjunto de trabajos y publicaciones recientes que muchas veces se limitan a hablar de los nuevos descubrimientos en el ámbito de la salud intestinal sin asumir  la totalidad de las  consecuencias terapéuticas ( régimen ancestral) y críticas (base conceptual para la comprensión del origen de muchas patologías hasta ahora incomprendidas)  que para la medicina moderna   tienen dichos descubrimientos, algo que sí fue bien comprendido por el Dr Seignalet. 

Regresemos ahora al tema del trigo y el gluten.

¿ QUÉ ES EL GLUTEN?.

El gluten es la principal proteína presente en el trigo (contiene el 80% de las proteínas del trigo), también lo encontramos en la cebada, el centeno y la avena. Las fracciones tóxicas del gluten para nuestro organismo incluyen gliadinas y gluteninas. Existen más de 25000 variedades de trigo cultivadas en el mundo  y una amplia gama de subproductos. El gluten está presente en la harina, el salvado y el germen del trigo. Además, el gluten es utilizado como espesante en muchos productos alimenticios. No resulta extraño pues, que  el gluten sea uno de los alimentos más consumidos a nivel mundial, en Europa se consumen en promedio 15 g por día, llegando hasta 50g por día en algunas poblaciones.

El gluten apareció en la dieta humana hace poco tiempo, 10000 años aproximadamente. Y desde entonces representó una modificación alimentaria que permitió la aparición de patologías asociadas con su consumo. La investigación moderna demuestra que el organismo humano es altamente susceptible a los efectos tóxicos del gluten, debido fundamentalmente a nuestra incapacidad para digerirlo correctamente y a la respuesta  inflamatoria/inmunológica que el gluten puede desencadenar en nuestro organismo.

Se sabe que la gliadina no digerida o parcialmente digerida,  tiene el potencial de producir múltiples alteraciones a nivel celular en humanos.  La gliadina  genera aglutinación, genera oxidación e inflamación, inhibe el crecimiento celular, promueve el suicidio de las células (apoptosis), daña el cito esqueleto, todo ello a nivel de la mucosa gastrointestinal. Se sabe que la gliadina dispara los niveles de zonulina, una importante proteína liberada a nivel del intestino delgado ante la presencia de proteínas potencialmente lesivas. La zonulina promueve la hiperpermabilidad intestinal y alteraciones de la respuesta inmune a nivel intestinal.  Pero también se sabe que en individuos susceptibles, la gliadina parcialmente digerida genera toda una serie de respuestas inmunológicas, inflamatorias y bioquímicas que por diversas vías pueden afectar a otros órganos, como el páncreas, el hígado, el sistema nervioso, los riñones, los músculos, el sistema linfático y  el corazón.

Al contrario de lo que pudiera pensarse, la intolerancia al gluten ha crecido con el tiempo. Diversos estudios han demostrado que de los años 40 del siglo pasado a la fecha las patologías asociadas han crecido en una cifra que algunos autores calculan sea de 400%. ¿Cómo se explica esto?. Varias razones han sido propuestas:

El cultivo del trigo desde su origen a la fecha se ha orientado a obtener especies cada ves más ricas en gluten; el estudio de algunas variedades antiguas de trigo (de la edad media) ha demostrado que contenían en menor cantidad las fracciones tóxicas del gluten,

Existen factores diversos asociados con el deterioro de la salud intestinal, como las infecciones, que incrementan la intolerancia al gluten.

Basados en estos datos y retomando la tesis del Dr Seignalet, podemos avanzar la hipótesis de que la forma de vida actual caracterizada por altos niveles de estrés, alimentación de alto impacto para la salud intestinal, abuso de antibióticos y diversos factores deletéreos para la salud intestinal,  contribuyen a incrementar enormemente la intolerancia intestinal al gluten.

LAS ENFERMEDADES ASOCIADAS CON EL CONSUMO DE GLUTEN.

Vistas de conjunto, las patologías que se asocian con la intolerancia al gluten  se pueden agrupar en dos grandes grupos: por un lado están la EC  y la alergia al trigo, padecimientos en los cuales se presenta una reacción del sistema inmunológico (activación de células T a nivel de la mucosa intestinal) ante el gluten y,  por el otro lado, está el conjunto de síntomas y patologías agrupadas bajo la denominación de Sensibilidad al Gluten (SG), que se caracteriza por el hecho de que en estos casos no se detectan dichas reacciones del sistema inmunológico; precisamente por eso, esta entidad (la SG) fue negada durante mucho tiempo por la medicina moderna, y aún hoy, muchos médicos en la práctica la ignoran. Lo que tienen en común todos estos casos es que mejoran al dejar de consumir el gluten.

Hace tan sólo 10 años la enfermedad celíaca era casi desconocida y prácticamente ignorada. Hoy la EC es considerada una pandemia mundial y la llamada sensibilidad no celíaca al gluten, o sensibilidad al gluten (SG) ha generado cada vez mayor interés por parte de la medicina oficial contemporánea. Como parte de esta transformación ha crecido enormemente el mercado mundial de los alimentos libres de gluten llegando en el 2010 a 2,5 billones de dólares a nivel mundial.

LA ENFERMEDAD CELIACA

La EC es una patología autoinmune en la cual el consumo de gluten produce una respuesta perversa de activación de nuestro sistema inmune. Perversa,  porque el sistema inmunológico termina atacando a nuestro  propio organismo, en el caso de la EC  sobretodo al intestino delgado. En consecuencia, las vellosidades intestinales se deterioran, se generan múltiples molestias gastrointestinales, se presenta mala absorción de los nutrientes, pero también aparecen  síntomas extra intestinales, es decir en otros órganos del cuerpo. La EC genera en el largo plazo un  deterioro importante de la salud.

Se trata de un padecimiento crónico, asociado con una predisposición genética y puede ser tratado eliminando el gluten de la dieta, lo cual permite que desaparezcan todos los síntomas y que se detenga el deterioro de la salud; sin embargo, la enfermedad no desaparece, de suerte que el paciente debe evitar de por vida el gluten. Es necesario aclarar que si bien los genes identificados son condicionantes para esta patología, sin embargo no necesariamente llegan a desarrollar la EC todos los portadores de dichos genes, por el contrario, según lo han señalado algunos autores, la gran mayoría de las personas que portan estos genes no llegan a desarrollar EC.

La enfermedad celíaca es un padecimiento frecuente en los países con poblaciones de origen europeo como Europa, América y Australia. Pero también está creciendo en otros países a causa del incremento del consumo de productos elaborados con trigo, que poco a poco desplazan a otro tipo de cereales como el caso de los países asiáticos, consumidores tradicionales de arroz (que no contiene gluten). Su prevalencia es en promedio del 1%, pero destacan algunos casos, como México donde va del 1,5 al 3,5% y el los Sahrawi, del desierto del Sahara cuya población infantil llega a presentar hasta un 6% de incidencia de EC.

La investigación reciente ha identificado en los casos de EC la presencia de genes que explican la intolerancia al gluten de estas personas. Asimismo se han identificado una serie de marcadores que demuestran la presencia de una respuesta inmunológica severa ante el gluten en estos individuos. También se ha mapeado la gliadina, identificando con claridad las diferentes reacciones que cada una de sus fracciones pueden producir en estos pacientes, entre las cuales podemos mencionar las siguientes: efecto tóxico para las células intestinales, activación de la respuesta inmune, incremento de la permeabilidad intestinal, actividad pro inflamatoria. Se ha descrito casi exhaustivamente el conjunto de las complejas reacciones bioquímicas que ocurren en cada uno de estos procesos.

El cuadro clásico de la EC consiste en manifestaciones de disturbios intestinales, como diarrea,  con atrofia del intestino delgado que genera mala absorción de los nutrientes y pérdida de peso. Pero hoy sabemos que la EC se asocia también con otro tipo de patologías, muy diversas: problemas del hígado, osteopenia y osteoporosis, anemia, algunos tipos de cáncer, infertilidad e inclusive desordenes que afectan al tejido nervioso y enfermedades mentales.

Además de la EC propiamente dicha, se han identificado algunas patologías estrechamente asociadas con este modelo patológico. Es decir enfermedades en las cuales el consumo del gluten provoca una reacción autoinmune o bien una reacción alérgica, a saber:

-Dermatitis herpetiforme (DH): un padecimiento de la piel (EC cutánea) con lesiones en forma de pequeñas ampollas, que se caracteriza por fuerte comezón y ardor. Sólo pocos pacientes con EC desarrollan esta enfermedad (no se sabe por qué) y sólo un pequeño porcentaje de los pacientes con DH presenta las molestias intestinales de la EC, pero la mayoría de estos pacientes (con DH) sí sufren el deterioro intestinal característico de la EC. Los pacientes mejoran con una dieta libre de gluten.

Ataxia asociada la gluten: la palabra viene del griego “a taxis” que significa sin coordinación. Los pacientes con ataxia presentan dificultad para coordinar los movimientos. Un número importante de estos pacientes (20% de los casos o más), sufren dicho padecimiento a causa del consumo de gluten. Se ha descubierto que algunos de los anticuerpos que genera el sistema inmunológico en contra del gluten pueden atacar estructuras cerebrales, especialmente el cerebelo y generar ataxia. La respuesta de estos casos a una dieta libre de gluten puede tardar de 6 a 12 meses y los resultados dependen del grado de deterioro del cerebelo que haya sido alcanzado antes iniciar la dieta.

LA ALERGIA AL TRIGO.

Por otra parte, la medicina moderna ha identificado un conjunto de patologías agrupadas como Alergia al Trigo.

Las reacciones alérgicas al trigo pueden presentarse horas o días después de haberlo consumido (no como la EC que puede manifestarse años después de estar consumiendo gluten cotidianamente), y comprenden las siguientes patologías:

Asma del panadero: esta enfermedad es conocida desde la época del imperio romano, y consiste en una reacción alérgica producida por la inhalación del polvo y  de la harina de trigo y otros cereales.

– Reacciones alérgicas al consumo oral del trigo: en algunas personas se pueden presentar reacciones alérgicas cutáneas (enrojecimiento, comezón, etc.) e inclusive anafilaxis (reacción alérgica severa) a causa de la ingesta de gluten, también pueden presentarse síntomas de molestias gastrointestinales y de vías respiratorias. Se tienen bien identificadas las fracciones de la gliadina responsables de dicha reacción (fracciones alfa, beta, gamma y omega).

Anafilaxis inducida por el ejercicio dependiente del trigo  (WDEIA, por sus siglas en inglés): estos pacientes pueden presentar toda una serie de síntomas incluyendo urticaria hasta crisis alérgica severa, dependiente del gluten y que se dispara al practicar ejercicio. Esta reacción es producida exclusivamente por la fracción de la gliadina conocida como omega-gliadina, lo cual la distingue de los otros casos de alergia a la ingesta del gluten. ¡No es que algunos sean alérgicos al ejercicio, sino al gluten¡.

Tanto en la EC cuanto en los casos de alergia al trigo, nos encontramos con reacciones del sistema inmunológico mediadas por células T, pero  en las reacciones alérgicas no ocurre un ataque autoinmune a nuestros tejidos.

LA SENSIBILIDAD AL GLUTEN.

La evidencia se ha impuesto lentamente y la medicina moderna, no sin  resistencia, ha terminado por aceptar que existe la llamada sensibilidad no celíaca al gluten. Se trata de casos en los cuales no se constata ni una alergia al gluten, ni tampoco una reacción autoinmune; en estos pacientes tampoco existe una atrofia intestinal. Sin embargo los pacientes con sensibilidad al gluten pueden presentar los síntomas característicos de la EC y todo un conjunto de síntomas, malestares y/o patologías asociadas con el consumo del gluten, que mejoran con una dieta libre de gluten. Se trata pues de pacientes que no tienen pruebas de laboratorio que confirmen la EC ni la alergia al trigo, pero que sí presentan los síntomas de la EC y muchos más. Se considera que estos pacientes no tienen ningún marcador biológico específico detectable en un estudio de laboratorio. Los síntomas predominantes en estos pacientes son extra intestinales.

Citemos, por ejemplo, la experiencia del Centro de Investigación de la Enfermedad Celíaca de la Universidad de Maryland – área en la cual labora el mencionado Dr. Alessandro Fassano- :entre 2004 y 2010 este Centro atendió a 5896 pacientes, de los cuales 347 fueron considerados pacientes con SG. La sintomatología de estos 347 pacientes se distribuía del modo siguiente: 68% dolor abdominal, 40% enrojecimiento cutáneo, 35% dolor de cabeza, 34% mente confusa, 33% fatiga, 33% diarrea, 22% depresión, 20% anemia, 20% adormecimiento de las piernas, los brazos o los dedos y 11% dolor articular.

Un dato muy importante a resaltar en referencia a la SG, es el hecho de que sólo el 50% de los pacientes que sufren de SG presentan los genes característicos de quienes sufren EC.

¿Qué tan frecuente puede ser la SG?. De un 5 a un 10% de la población, inclusive un porcentaje mayor de la población, puede sufrir de SG.

OTRAS PATOLOGÍAS QUE PUEDEN ESTAR ASOCIADAS CON EL GLUTEN.

La ciencia médica moderna sólo recientemente ha aceptado la existencia de una sensibilidad patológica al trigo  que no está asociada ni con la alergia al gluten ni con la EC. Y, algunos autores, como es el caso del panel de expertos citados más arriba, aceptan con todas las reservas del caso, que el problema podría ser mucho mayor de lo demostrado hasta este momento. Por el contrario, desde hace años diversos autores dentro de la Medicina Alternativa han llamado la atención sobre el vínculo entre gluten  y enfermedad y más ampliamente, entre el consumo masivo de proteínas no digeribles para el ser humano, el desarrollo de hiperpermeabilidad intestinal y el origen de múltiples patologías. Ya referí más arriba los trabajos del Dr Seignalet, quién desde los años 60 relacionó la presencia abundante y cotidiana de proteínas de difícil digestión en la dieta humana a partir del neolítico como causa principalísima de muchas enfermedades y propuso un modelo amplio y consistente de comprensión de la génesis de la enfermedades crónico degenerativas basado en el deterioro de la barrera intestinal.

Ofrezco enseguida un listado de patologías en las cuales vale la pena intentar una dieta libre de gluten como tratamiento de primera línea. La medicina moderna lo descalifica señalando que mientras no exista evidencia sólida de correlación causal entre dichas patologías y el gluten no podemos saber si se trata de una curación efectiva o solo de un efecto placebo,  a lo cual debo responder que:

Una dieta libre de gluten no produce ningún daño, los conocimientos actuales entorno a la relación del gluten con las patologías humanas aunque limitados, permiten sospechar correlaciones mucho más amplias que las  demostradas hasta ahora, ¡qué importa saber si el efecto es placebo o no; si el paciente se siente mejor al dejar de comer gluten y puede liberarse de una patología que puede ir desde leve a severa¡.

En su libro, Granos Lesivos, (Paperback, 2013) el Dr James Braly y el Sr. Ron Hoggan, elaboraron un listado de 255 enfermedades y síntomas relacionados con el gluten. En su lista incluyen patologías de los siguientes sistemas:

GATROINTESTINALES: úlceras bucales recurrentes, diarreas recurrente, gases, dolor abdominal, estreñimiento, colitis ulcerativa, enfermedad celiaca.

HIGADO: hepatitis autoinmune, disfunción de la vesícula biliar, cirrosis biliar primaria, elevación de las enzimas hepáticas sin causa conocida.

SANGRE: anemia, deficiencia de hierro, alteraciones de la coagulación asociadas con la vitamina K, bajos niveles de glóbulos blancos asociados con enfermedad autoinmune, trombocitopenia ideopatica  (de origen desconocido).

VÍAS RESPIRATORIAS: enfermedades pulmonares, alergias, estrechamiento de los bronquios.

DERMATOLOGÍA: vitíligo, pérdida del cabello, dermatomiositis, dermatitis herpetiforme, urticaria.

GINECOLOGÍA: infertilidad, ausencia de la menstruación, abortos espontáneos, bajo peso del recién nacido, dolor vulvar.

REUMATOLOGÍA: artritis reumatoide, Síndrome de Sjogren, enfermedades autoinmunes del tejido conectivo, lupus, esclerodermia, polimiositis (enfermedad inflamatoria de los músculos, que se acompaña de hinchazón, dolor y debilidad muscular, puede ser autoinmune o asociarse con infecciones).

NEUROLOGÍA: ataxia, atrofia cerebral, desórdenes neuromusculares, neuropatía periférica, calcificaciones en el cerebro asociadas con convulsiones.

PSIQUIATRÍA:  depresión, esquizofrenia y autismo.

CÁNCER: cáncer de la boca, faringe y esófago, linfomas intestinales y otros canceres intestinales, adenocarcinoma de los riñones, rabdomiosarcoma (un cáncer del tejido muscular), sarcoidosis (enfermedad inflamatoria que afecta sobretodo a los pulmones y al sistema linfático, pero también a otros tejidos).

HUESOS: osteopenia y osteoporosis, fracturas espontáneas y degeneración del cartílago.

SISTEMA GLANDULAR: diabetes tipo 1, enfermedades autoinmunes de la tiroides (enfermedad de Graves y tiroiditis de Hashimoto), enfermedad de Addison (padecimiento de las glándulas adrenales).

RIÑONES: piedras renales, infecciones recurrentes de las vías urinarias, daño renal por nefropatía autoinmune asociada con la inmunoglobulina A.

PARASITOLOGÍA: infecciones recurrentes y lenta recuperación de infecciones. 

GENÉTICA: Síndrome de Down, Síndrome de Turner y otras alteraciones de los cromosomas.

OTROS: pérdida de peso inexplicable, fatiga crónica.

CONCLUSIÓN.

Cualquiera de nosotros puede estar sufriendo múltiples síntomas y/o patologías que pueden arrastrarse durante años y que nos llevan a emprender diversos tipos de visitas y/o tratamientos médicos. ¡Inclusive enfermedades que no tengan causa conocida y que sean consideradas incurables por la medicina moderna¡.  Y todo ello puede simplemente ser causado por el consumo del trigo y sus derivados o de cereales que contienen gluten  (considerar en primer lugar la cebada y el centeno, además del trigo). A pesar de los avances reseñados en el presente artículo, muchos médicos desconocen esta información o siguen considerando que sólo en casos de que existan síntomas intestinales, o estudios de laboratorio que demuestren presencia de EC o de alergia al gluten, tiene sentido eliminar el gluten de la dieta. Pero de acuerdo con la información reunida y reconocida mundialmente, tanto en los medios científicos, como también de acuerdo con la experiencias de la medicina alternativa, tiene sentido experimentar con una dieta de libre de gluten en los casos arriba mencionados; en algunos casos los resultados benéficos pueden aparecer en poco tiempo, pero en otros casos pueden ser necesarios de 6 a 12 meses para obtener resultados consistentes. 



Alimentos cotidianos que debes evitar para cuidar tu salud

Algunos productos que suelen estar producidos con sustancias que dañan tu salud.

Los conservadores, alimentos industrializados, el uso de fertilizantes, herbicidas, y el cultivo de alimentos transgénicos, etc. Todo lo anterior permea nuestras mesas mientras la mayoría apenas contamos con tiempo para comer (en un ritmo de la frenética vida citadina). Sin embargo, aunque la realidad anterior es apabullante, hay ciertos básicos que debes conocer para cuidar tu salud: alimentos casi ubicuos que debes evitar siempre.

Tomates enlatados: generalmente contienen bisfenol, un químico tóxico asociado a deficiencias reproductivas, cáncer de próstata, diabetes y enfermedades cardíacas. Está probado como los niveles de acicidad del tomate hacen que estos absorban el bisfenol más que otros alimentos, lo que lo vuelve peligroso.

Carnes procesadas: el sabor delicioso de las carnes procesadas como jamón, salami, roast beef, etc., contienen componentes como el nitrato de sodio, hormonas de crecimiento y antibióticos. Los nitratos por ejemplo, están asociados con el cáncer.

Margarina: contiene grasas saturadas que son artificiales. Está asociada con enfermedades del corazón, cáncer, problemas óseos, desbalances hormonales, infertilidad y problemas en el embarazo y lactancia, entre otros. 

Azúcar artificial: esta contiene aspartamo, un ingrediente artificial que ha sido muy polémico y ha sido defendido férreamente por empresas tan oscuras como Monsanto. Está asociado a la formación de cáncer.



Revisa que tu mayonesa no contenga estos ingredientes nocivos para la salud

Puede contener almidón para darle una consistencia más espesa, y colorantes y conservadores artificiales derivados del petróleo como el EDTA

En los últimos años varios estudios han puesto en evidencia la toxicidad de alimentos procesados, por lo que asociaciones como la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) han empezado a tomar medidas para regular el etiquetado tanto de bebidas como de alimentos.

De acuerdo con los criterios de la COFEPRIS, estos productos procesados requieren de un distintivo nutrimental que reduzca el riesgo de enfermedades. Sólo de ese modo cuentan con la posibilidad de publicitarse en horarios infantiles, ya que el gobierno mexicano los avala como “los mejores productos”.

Desgraciadamente, la regulación nutrimental de la COFEPRIS no ha marcado una diferencia significativa a la hora de calificar los productos altos en azúcar y calorías representando, así, un riesgo a la salud de los mexicanos.

Por ello, Poder del Consumidor se ha encargado de denunciar públicamente los criterios que ha aprobado la COFEPRIS, los cuales se consideran como un riesgo que agrava la salud tanto física como psicológica de los consumidores. En este caso, de la mayonesa.

Originalmente la mayonesa se elabora con aceite, huevo, vinagre y limón. Sin embargo, es frecuente que algunas mayonesas comerciales contengan pequeñas cantidades de azúcar (sin estar reflejada en su tabla nutrimental), lo que puede provocar implicaciones metabólicas a mediano y largo plazo. También pueden contener almidón para darles una consistencia más espesa, y colorantes y conservadores artificiales derivados del petróleo como el EDTA. Las dosis continuas pueden ocasionar anomalías en el túbulo distal del riñón.  

La alternativa más saludable es consumir mayonesa casera hecha con aceite de oliva, vinagre y hierbas (como orégano o albahaca), huevo, limón, pimienta y sal. Primero vierte el huevo en la licuadora, añadiendo poco a poco el aceite, el vinagre, las gotas de limón, la sal y la pimienta. Licúa hasta conseguir una consistencia deseable. Esta mayonesa dura entre 2 y 3 días en refrigeración.



Documental denuncia el verdadero enemigo de la obesidad: las grandes corporaciones alimenticias

Su objetivo, al poner en evidencia el problema global de la obesidad y las enfermedades relacionadas con ésta, planea combatir contra décadas de mentiras acerca de las dietas y el ejercicio, de las buenas o malas calorías, de los genes y el estilo de vida.

Durante la década de los 60, incrementó alarmantemente la tasa de enfermedades cardíacas en habitantes de Europa occidental y EE.UU. Como respuesta de esta situación, los nutriólogos de la época se encargaron de descubrir la causa: el alto nivel de grasa en la comida diaria. Se recomendó que se empezara a ajustar a una “dieta mediterránea”.

Entonces, la gran industria de la comida se mostró entusiasta en presentar productos “saludables y bajos en grasa”, y con altos niveles de sacarosa. De la noche a la mañana, estos alimentos se popularizaron.

Hasta que, en 1972, John Yudkin, autor de Azúcar, pura, blanca y mortal, denunció los efectos nocivos de este ingrediente. De acuerdo con su rigurosa investigación, encontró que existía una fuerte correlación entre numerosas enfermedades y la elevada ingesta de azúcar. Por ello, en una ocasión sentenció que: “Si tan sólo una pequeña fracción de lo que conocemos acerca de los efectos del azúcar fuera revelado en relación a cualquier otro material usado como aditivo alimenticio, ese material se prohibiría de inmediato.”

A pesar de esta llamada de atención y del control de grasas en los alimentos, incrementó la incidencia de enfermedades relacionadas con el estilo de vida y la dieta. ¿Significa entonces que el problema no era la grasa sino el azúcar? ¿Quiénes fueron los responsables de la propagación de conceptos erróneos? ¿Cuál fue el resultado de esa situación?

El documental Fed Up, producido por Katie Couric, se atreve a responder esas preguntas. Su objetivo, al poner en evidencia el problema global de la obesidad y las enfermedades relacionadas con ésta, planea combatir contra décadas de mentiras acerca de las dietas y el ejercicio, de las buenas o malas calorías, de los genes y el estilo de vida.

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Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. Alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. En 2010, la Organización Mundial de la Salud denunció que cerca de 40 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

De acuerdo con Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, señala que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

En la década de los 60, proliferaron las cadenas de comida rápida y los alimentos procesados. En ambos casos, era característica la presencia de “comida baja en grasa”, la cual contenía más azúcar de lo normal.

De acuerdo con el profesor Yudkin, el azúcar no sólo es un aliciente del sobrepeso y la caries, sino también la causa de otras enfermedades crónicas: como el cáncer, el Alzheimer, asterosclerosis, hipertrigliceridemia  la diabetes y padecimientos cardiacos. Dado que no contiene vitaminas, minerales ni proteínas, el azúcar aporta energía de “calorías vacías”; en consecuencia, absorbe las reservas orgánicas que el cuerpo contiene para el proceso de digestión, como los minerales, la vitamina B, aminoácidos, etcétera. Además, al ser un elemento adictivo, interfiere con el apetito creando una urgencia irresistible a seguir comiendo.

Entonces, las grandes corporaciones alimenticias no se enfocaron en un bienestar común de la población, sino en el dinero. El negocio es envenenar a la población con comida procesada bajo el disfraz de ser un producto saludable. Los productores de la película explican que no existe un interés en el mejorar la calidad de la comida, ya que es un mercado rentable: “La industria de la comida crea una enfermedad y la industria farmacéutica la cura. Lo logran como si fueran bandidos, mientras que llevan a la población a purificarse.”

¿La solución?

De acuerdo con los productores del documental, apoyado por el Dr. Lustig, es necesario no sólo tomar consciencia de lo que está sucediendo, sino también es importante controlar el consumo de los productos.

A partir de un modelo de leyes y de regularización, es posible romper con la mafia de las corporaciones alimenticias. Una de las propuestas es informar y motivar a la población a reducir el consumo de azúcar. De lo contrario, en un futuro, las generaciones que vienen vivirán en un estado de inmovilidad y enfermedad.

Con el fin de tomar consciencia de la situación, les compartimos un video resumiendo la película de Fed Up

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