¿Es válido patentar genes humanos para comercializar algo que es un bien universal?

Desde el sábado 13 de abril se debate en el Tribunal Supremo de Estados Unidos la legalidad de patentar el ADN humano, limitando la cantidad de información que se libera al respecto a la comunidad científica.

generalYa que gran parte de la posible propiedad intelectual del ADN codificado está en manos estadounidenses, patentar  genes humanos podría representar una imposición a investigadores alrededor del mundo. Dadas las tendencias que han erigido la práctica de regulación de investigaciones y descubrimientos científicos en los últimos 30 años, patentar genes humanos podría ser el siguiente paso comercial dentro de la industria de la biomedicina.

Científicos en todo el mundo esperan el desenlace del debate del Tribunal Supremo de Estados Unidos ya que las consecuencias de patentar genes humanos relacionados directamente con algunas enfermedades como el cáncer podrían afectar su detección, pronosticación, terapias y medicación.

En 1994 y 1997 la compañía Myriad Genetics patentó dos secuencias genéticas asociadas con el cáncer, la BRCA1 y BRCA2 respectivamente. Estas dos secuencias han sido asociadas directamente al desarrollo de tumores de mama hereditarios. Una mujer que tiene una mutación en alguno de esos genes corre el riesgo (con una probabilidad del 60%) de desarrollar neoplasia a lo largo de su vida. Gracias a los derechos que Myriad tiene sobre los genes, se ha reservado el método de empleo en el diagnóstico de la enfermedad, terapias y medicamentos —convirtiéndola en la única compañía que puede comercializar en Estados Unidos el examen que identifica las posibles alteraciones a los dos genes.

Patentar genes humanos es una manera de guardar datos que podrían ser útiles para otras investigaciones médicas con el fin de dominar un mercado; Myriad por ejemplo se ha negado a divulgar la información que ha acumulado a través del examen, a pesar de que hay varias bases de datos públicas en Estados Unidos que buscan recolectar información de pacientes con este tipo de cáncer para avanzar el conocimiento que se tiene en torno a esta enfermedad.

Guardar información vital de una enfermedad que afecta a millones de mujeres (y causa miles de muertes al año) se puede considerar en contra de la práctica común de la comunidad médica y científica, que buscan en teoría un avance en conocimientos con el fin del desarrollo social, no acumulación de riqueza. Por esto en el 2009 se presentó una denuncia en contra de Myriad por parte del Patent Public Foundation y American Civil Liberties Union, ya que consideran que esta práctica es inválida e inconstitucional por la manera en que “la investigación se ha retasado, limitado o incluso bloqueado”.

En el 2010 el juez Robert Sweet le dio la razón a PubPat al decir “La purificación de un producto natural, sin más, no puede transformarse en una patente. Y como el ADN aislado no es diferente del ADN en estado natural, no es patentable”, lamentablemente esta medida se dio localmente en Nueva York.

Ahora es la instancia más elevada del país que debe tomar la decisión, y considerar al mismo tiempo la validez de patentar un gen humano, el derecho de patentar el cDNA, una copia artificial del ADN.

Aquellos que se encuentran a favor de patentar genes lo justifican como la única medida para asegurar inversiones en el mundo de la investigación científica. Aquellos que no están de acuerdo, como Andrés Moya, ganador del precio de Sociedad Española de Genética sienten que “los legisladores han diseñado una normativa que permite patentar, es decir, privatizar un bien universal para generar negocio con él”.

Aunque patentes de naturaleza biomédica y biotecnológica existen en todo el mundo, por ejemplo en Europa la protección al uso de genes patentados se limita a su explotación comercial no su uso en investigaciones científicas. Por el momento los ojos están puestos en el tribunal estadounidense ya que es ahí donde se definirán las tendencias o limitaciones en esta esfera en los próximos años.

[El País]



Conoce las sustancias cotidianas vinculadas al cáncer de mama

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de cáncer de mama va en aumento alrededor del mundo

El cáncer de mama es una de las enfermedades más desgarradoras que una persona puede experimentar, convirtiéndose en la 2a causa de mortalidad entre las mujeres del mundo. Se distingue entre el carcinoma ductal, que comienza en los conductos que llevan la leche desde la mama hasta el pezón y el carcinoma lobulillar, el cual inicia en las partes de las mamas llamadas lobulillos, que producen leche.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de cáncer de mama va en aumento alrededor del mundo. Este incremento paulatino se debe a que hay una mayor esperanza de vida, un aumento de urbanización y una mayor adopción de una vida en contacto con tóxicos.

Aunque existen numerosos factores de riesgo, la incidencia del cáncer de mama aumenta según la edad, el sexo, antecedentes familiares, los genes BRCA1 y BRCA2, un ciclo menstrual prematuro (antes de los 12 años) y una menopausia tardía (después de los 55), un parto después de los 30 años, obesidad, radiación y consumo excesivo de alcohol, así como la exposición a ciertas sustancias nocivas. La investigación publicada en la revista Environmental Health Perspectives explica los productos químicos que provocan tumores cancerígenos en las glándulas mamarias de las ratas, los cuales están vinculados con el cáncer de mama en humanos. Estos productos tóxicos pueden provenir en su mayoría del escape de los autos que, además de contaminar el medio ambiente y volverse uno de los principales responsables del calentamiento global, comparten propiedades de otros solventes, del humo del cigarro y otros elementos de combustión toxicológica.

Este estudio realizó una lista con 17 sustancias cancerígenas que provocan alteraciones hormonales (originarias de los tumores mamarios) en los animales, a las cuales varias mujeres se encuentran expuestas a diario, tales como nafta, gasoil (gasóleo o diésel), ignífugos, solventes, corrosivos de pinturas y derivados de desinfectantes usados en el tratamiento de agua potable.

Estos factores de riesgo pueden prevenirse a través de actividades tales como reducir la exposición a las emanaciones de los gases de escape de los vehículos, usar una campana aspirante al cocinar, evitar comprar muebles que contengan espuma de poliuretano, alfombras u otras telas resistentes a las manchas e instalar un filtro de carbono para procesar el agua antes de consumirla, entre otras alternativas.



¿Cómo terminar con la venta de productos que causan cáncer?

Las coorporaciones han utilizado el famoso “listón rosa” para aprovecharse de las ventas, mientras la mayoría de sus productos contienen químicos vinculados al cáncer de mama. La campaña “Think Before You Pink” está tratando de hacer algo al respecto.

Todos recordamos el famoso “listón rosa” contra el cáncer de mama que surgió a principios de la década de los 90. Este listón fue el resultado de que Charlotte Haley, una mujer de 68 años, estaba sumamente preocupada por la invasión de este tipo de cáncer en su casa (su hija, su madre y su abuela lo contrajeron) y porque el presupuesto para la prevención del cáncer sólo era del cinco por ciento del total.

Sus acciones, dirigidas hacia despertar a los legisladores para destinar más dinero a la investigación para la prevención, tuvo mucha atención de los medios.historia-color-rosa-liston-300x380 Tanto que empresas como Estée Lauder buscaron asociarse con ella. El problema fue que este tipo de empresas de cosméticos y farmacéuticas como AstraZeneca vendían productos para el tratamiento del cáncer, por un lado, y pesticidas cancerígenos, por el otro. Era lo que se llama un perfecto ciclo de provecho.

Sin embargo, en el 2002, después de mucha frustración y preocupación acerca de esta campaña del listón rosa, Breast Cancer Action lanzó el proyecto “Think Before You Pink” (“Piensa antes del rosa”). Su primera campaña “¿Quién se está limpiando realmente?” etiquetó a compañías que usaban el listón rosa más por beneficio propio que por la causa. El proyecto eventualmente comenzó a cambiar de una puramente monetaria a una causa medioambiental por el cáncer de mama.

Quizá su campaña más famosa fue el movimiento de “Yoplait: ponle tapa”, que llevó a que Dannon y General Mills, los fabricantes de Yoplait (que tienen dos terceras partes de los productos lácteos de Estados Unidos) a terminar el uso de la hormona rBGH, la cual era usada para estimular a las vacas lecheras a producir inmensas cantidades de leche. Hormona que estaba, por supuesto, vinculada al cáncer de mama.

Este año “Think Before You Pink” lanzó una campaña llamada “Se acabaron los tiempos tóxicos” que pide la legislación para prohibir toxinas en productos que causan cáncer y otras enfermedades de salud.

Actualmente en Estados Unidos hay más de 80 mil químicos en uso, y sólo una minoría de ellos –alrededor de 200—han sido investigados. Estos químicos se infiltran en numerosos cosméticos y productos como perfumes, cremas humectantes y productos para el cabello.
“Se acabaron los tiempos tóxicos” quiere legislar el requerimiento de etiquetas que aseguren que un producto es confiable. Además, están tratando de lanzar un sistema que investigue los químicos en productos que ya están en el mercado.



Por qué es importante etiquetar los productos procesados con la leyenda OGM (organismos genéticamente modificados)

Tener suficiente información sobre lo que consumimos nos da la posibilidad de elegir. Elegir es el primer paso en la lucha por revertir el uso de cultivos genéticamente modificados en la industria alimenticia.

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Los tipos de cultivos se dividen en tres: antiguos (también llamados “herencia”), híbridos y organismos genéticamente modificados (OGM). El debate que desde 1994 mantiene tensiones entre compañías transnacionales y grupos de protección ambiental y constriñe la agenda de políticas de agricultura está dividida entre los que quieren promover el uso de semillas antiguas o tradicionales (mejoradas a lo largo del tiempo por la selección natural) en vez de los que buscan legislaciones para permitir que los cultivos transgénicos no sólo sean utilizados, sino que ni siquiera se le informe a los consumidores.

La importancia de marcar claramente si una manzana es orgánica u OGM (fuera de cosas como la salud y la herencia biológica, además de la estabilidad genética de los cultivos de nuestros alimentos) para los consumidores es también una lucha por la libertad de elección.

Las semillas híbridas, por su parte, han sido utilizadas tradicionalmente durante miles de años por los granjeros para unificar las características de dos cultivos tradicionales, apresurando la temporada de cosecha, creciendo más fuertes contra plagas, etc. Luego de algunas generaciones los híbridos suelen volver a presentar las características dominantes de alguna de las variedades originales.

Por otra parte, las semillas de las OGM son producidas directamente en laboratorios: se les aplican insecticidas y su material genético es modificado de manera irreversible. En una palabra, se trata de plantas que no existen como tal en la naturaleza, y que por lo tanto presentan riesgos para la biósfera que no somos capaces de prever.

Se estima que entre el 85 y 95% de los cultivos más importantes en la actualidad son OGM, incluyendo maíz, azúcar, soya, canola y algodón. Al menos uno de ellos se encuentra presente en cualquier comida procesada. Algunas marcas de comida etiquetan sus productos como “orgánicos” o “non-GMO”, pero desde la comida procesada hasta los aderezos para ensalada, virtualmente todos los productos actuales contienen OGM en alguna medida. El problema de la biodiversidad se vuelve un problema político cuando los consumidores no saben o no tienen libertad de decidir si quieren consumir OGM o no.

Los defensores de los OGM afirman que los genes añadidos (como antibacteriales y pesticidas) son destruidos en nuestro sistema digestivo, lo cual es incorrecto. Estos genes se almacenan en nuestro sistema digestivo, mellando nuestro sistema inmune, incrementando la infertilidad, acelerando la vejez y contribuyendo a enfermedades crónicas, que algunos estudios han asociado a la contribución de la mortandad infantil, defectos de nacimiento y cáncer.

La evolución de los cultivos ha seguido una línea paralela a la de nuestra capacidad para digerirlos. Para empresas como Monsanto, la evolución simplemente es un asunto menor. En una reciente declaración, la compañía (una de las más grandes productoras de OGM) afirmó: “No hay necesidad de probar la seguridad de la comida con OGM. Mientras la proteína modificada sea segura, la comida de los cultivos GM son sustancialmente equivalentes y no representan riesgos para la salud.” Basados en esto, recientemente se aprobó una ley que vuelve innecesario que los productores de comida etiqueten sus productos como orgánicos o GMO, pero la hipótesis en que se basa es falsa.

Desde hace 70 años se creía en la hipótesis de que un gen producía una sola proteína. En 2002, el proyecto del Genoma Humano demostró que esto era incorrecto. Hoy sabemos que cualquier gen puede dar más de una proteína, y que insertar aleatoriamente un gen en una planta eventualmente crea proteínas en bruto, algunas de las cuales pueden provocar alergias o ser tóxicas para consumo humano.

En estos momentos 13 nuevos OGM esperan aprobación por las autoridades sanitarias de Estados Unidos. Al mismo tiempo, la Administración de Drogas y Alimentos de EU (“Food and Drugs Administration”, o FDA, por sus siglas en inglés) aprobará próximamente el salmón genéticamente modificado de la compañia Aquabounty, el primer animal OGM (sin la etiqueta correspondiente) para venta en los supermercados. El organismo ha rechazado las objeciones y cartas de cientos de ciudadanos y asociaciones preocupadas por lo que consumen.

El problema para etiquetar los OGM es que hay un negocio millonario en juego: el Congreso de EU continúa protegiendo los intereses corporativos a costa de la salud de la gente, de la diversidad de cultivos orgánicos y del ecosistema en general. En casi 10 años de uso ninguna promesa de estas empresas se ha cumplido: son menos productivos que los cultivos tradicionales; han incrementado el uso de pesticidas en lugar de disminuirlo, y han fallado en su promesa de resolver el hambre mundial.

Etiquetar apropiadamente la comida que contiene OGM es un requisito en la Unión Europea, China, Rusia, Australia, Japón y 64 países más en el mundo. Una simple etiqueta que nos informe qué estamos introduciendo en nuestro organismo es un derecho, no una opción. Por sí misma, la etiqueta no solucionará el uso inmoderado de los OGM y sus consecuencias para el medio ambiente, pero la información en nuestros días es un derecho que debemos defender.

[Waking Times]



Top: 10 increíbles hechos sobre el cuerpo humano

¿Cuántos átomos, bacterias o virus viven en nuestros cuerpos? ¿Qué edad tienen nuestras células, nuestro ADN o nuestras moléculas? ¿Podemos ver el pasado? Conoce las respuestas a estas y otras interrogantes del cuerpo humano que ya fueron resueltas.

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1. ¿Cuántos átomos tenemos?

Es difícil hacer un estimado de cuántos minúsculos átomos componen nuestro cuerpo, pero deben ser unos 7,000,000,000,000,000,000,000,000,000 en un cuerpo adulto.

2. Moléculas enormes

Las moléculas más grandes de la Naturaleza viven dentro del cuerpo. Se trata del cromosoma 1. De entre los 23 pares de cromosomas que existen en los núcleos de nuestras células, el 1 es el más grande, pues contiene 10 mil millones de átomos.

3. Colapso atómico

Los átomos en nuestro cuerpo están llenos de espacio vacío. La materia total en cada átomo es comparable a la de una mosca dentro de una catedral. Así que, si todo ese espacio vacío se comprimiera, mediríamos 1/500 parte de un centímetro.

4. Vacío en el espacio

Las películas de ciencia ficción nos han hecho creer que si un astronauta se quita el casco en el espacio, su cráneo explotaría o se congelaría al instante. Sin embargo, no es así. El espacio es muy frío, pero uno no puede perder calor tan rápido. En realidad, lo que mataría sería la falra de aire, por lo que una persona podría sobrevivir uno o dos minutos.

5. Polvo de estrellas

Cada átomo de tu cuerpo tiene millones de años de edad. El hidrógeno, uno de los elementos más comunes en el universo y en nuestro cuerpo, fue producido en el Big Bang. Otros átomos como el carbono y el oxícgeno se formaron en estrellas de entre 7 y 12 mil millones de años y se esparcieron cuando éstas explotaron. Sí, efectivamente, somos polvo de estrellas.

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6. Nuestra edad real

¿Sabías que el óvulo del que provienes se formó cuando tu mamá era un embrión? Eso quiere decir que el primer momento de tu existencia comenzó desde antes de que tu madre naciera. Digamos que ella te tuvo a los 30, entonces, en tu cumpleaños 18 tendrías poco más de 48 años de existir.

7. Somos virus

No todo el ADN en nuestros cromosomas proviene de nuestros antepasados evolutivos; algunos son genes virales, llamados retrovirus. Estos fragmentos se cuelan al ADN de un organismo y utilizan los mismos mecanismos de duplicación de una célula para reproducirse.

8. Somos bacterias

Si contáramos todas las células de nuestro cuerpo, encontraríamos que tenemos más vida de bacterias que partes humanas. Existen alrededor de 10 billones de nuestras propias células, pero en nosotros viven 10 veces más bacterias.

9. La ruta de los electrones

Si te pidieran dibujar un diagrama de un átomo, seguramente pintarías el núcleo y los electrones en órbitas a su alrededor. Pero en realidad, un mejor dibujo sería con muchísimas líneas borrosas alrededor del núcleo. Esto es porque los electrones existen como una serie de probabilidades, no en lugares específicos.

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10. Mirar el pasado
Nuestros ojos son tan sensibles que pueden percibir la luz de Ándromeda, la galaxia más cercana a nuestra Vía Láctea y, también, el punto más distante aún visible para los ojos humanos. Andrómeda se encuentra a 2.5 millones de años luz, esto quiere decir que cuando ni si quiera existían los seres humanos cuando comenzaron su viaje los fotones de luz que llegan a tu ojo. Estás contemplando un objeto a una distancia inconcebible y estás mirando su pasado, hace 2.5 millones de años.

 

En este enlace otros 10 hechos increíbles sobre el cuerpo humano.

 

[TheGuardian]

 

 



Estos hongos fluorescentes pueden curar el cáncer… si no te matan en el proceso

Estos hongos jack-o-lantern emiten una luz fluorescente desde dentro, son letales y están lleno de componentes que pueden combatir el cáncer. Todo en uno.

No, no es el Señor Burns, ni Homero Simpson, ni una escena de Fantasía, esta imagen es de organismos reales. Los Omphalotus olearius crecen en los tocones de los bosques de Estados Unidos. Son conocidos como hongos jack-o-lantern por la luz fluorescente que emiten desde dentro. Debes permitir que tus ojos se acostumbren a la oscuridad para poder ver su color, pero vale la pena.

El brillo es producto de una enzima llamada luciferasa. Recordemos que la raíz de Lucifer es “portador de luz” (lucem ferre). También está presente en luciérnagas, escarabajos y otros insectos y bacterias.

En el caso del hongo jack-o-lantern, el brillo representa todos los compuestos tóxicos que está tratando de procesar y desechar (bueno, tal vez sí se parezca un poco a alguna referencia a los Simpsons).

Pero a los científicos, estos hongos les interesan mucho más que por su brillo: también están llenos de compuestos que pueden combatir el cáncer. En estos momentos se están probando formas de entender cómo este organismo puede fabricar estos compuestos y, así, después encontrar una forma de aplicar este conocimiento en un futuro.

[io9]

 

 

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