El consumo desmedido de azúcar incrementa riesgo de cáncer

Un estudio reveló que un consumo inadecuado de azúcar aumenta el riesgo de cáncer.

sugarcubesSe ha ligado el consumo de azúcar al padecimiento de cáncer a través de un estudio publicado en el diario Molecular Cell, que hizo un equipo de investigadores con el Dr.  Custodia García Jiménez a la cabeza.

La obesidad y el azúcar alto son factores de riesgo de diabetes, y a su vez, esta enfermedad dobla el riesgo de cáncer de colón o de páncreas. Los científicos dicen que los dos hechos están relacionados con que los niveles de azúcar en la sangre podrían estimular el crecimiento del cáncer.

Durante la digestión las células identifican azúcar en el intestino y avisan al páncreas para que libere insulina (la hormona responsable de la regulación del azúcar en la sangre). Los azúcares en el sistema digestivo hacen esto con una hormona llamada GIP que asiste en la liberación de insulina. El Dr. García Jiménez encontró que una proteína llamada Beta-catenina controla la habilidad de los intestinos de liberar GIP y esta proteína depende de los niveles de azúcar.

“El incremento en la actividad de Beta-catenina es conocido por ser un factor de peso en el desarrollo de muchos cánceres y puede volver inmortales a las células normales, un paso clave en la progresión del cáncer. El estudio demuestra que los niveles altos de azúcar inducen la acumulación nuclear de Beta-catenina y esto lleva a la proliferación de células. Los cambios inducidos de Beta-catenina, las moléculas involucradas y la diversidad de las células de cáncer susceptibles a estos cambios están identificados.”  Reportó el Science Daily.

El Dr. García Jiménez dijo que los resultados fueron sorprendentes: “Nos sorprendió que los cambios en nuestro metabolismo causados por la dieta de azúcar puedan incrementar en el riesgo de cáncer. No investigamos si otros componentes de la nutrición pueden incrementar el riesgo de la enfermedad degenerativa.

[Waking Times]



Alto nivel de estrés acelera el desarrollo de cáncer

La exposición al estrés crónico impacta en el sistema linfático, lo cual provoca que el cáncer sea más fácil y rápido de extenderse a lo largo del cuerpo.

En los últimos años, numerosos estudios han demostrado que el estrés es el origen de no sólo numerosas enfermedades asociadas con el sistema cardiovascular, endocrino, sexual e inclusive digestivo, también de malestares psicológicos como la ansiedad, depresión y bipolaridad. Sin embargo, muy pocos autores se arriesgaron a asociar el estrés con el desarrollo de cáncer… Hasta ahora.

De acuerdo con Erica Sloan, de Monas University en Australia, la exposición al estrés crónico impacta en el sistema linfático, lo cual provoca que el cáncer sea más fácil y rápido de extenderse a lo largo del cuerpo. Si bien el experimento se aplicó en ratas, los resultados ayudaron a comprender mejor los efectos del estrés en situaciones de células cancerígenas.

En palabras de Sloan, este experimento cambia toda la perspectiva del cáncer, pues no sólo sugiere que el estrés afecta en la salud del paciente, también influye en el progreso y crecimiento del tumor. Para que eso suceda, se requieren dos vías: a) a través del flujo sanguíneo, b) a través del sistema linfático. En ambos casos, se produce una red de células cancerígenas que se expanden por el cuerpo a través de las venas. En otras palabras, “no sólo se abre camino a la formación de un tumor, también se incrementa la rapidez con la que las células cancerígenas se expanden a lo largo del cuerpo.”

¿Qué tipo de estrés es el que puede provocar el progreso de cáncer? Este equipo definió el estrés como la sensación prolongada de incapacidad frente a una circunstancia; por ejemplo, el cuidado de un pariente enfermo sin los recursos suficientes. Es decir, no se trata de un mal día en el trabajo. Y que, por si fuera poco, este tipo de estrés también puede contagiarse a amigos o compañeros a través de las neuronas espejo: una vez que nuestro sistema nervioso simpático está activado, puede elevar la actividad del sistema linfático  y, en consecuencia, la presencia de cortisol y adrenalina en el cuerpo.

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Como medida de contención del cáncer, los investigadores encontraron un beta-bloqueador llamado propranolol, el cual regula los efectos del estrés en el cuerpo. Y de hecho, actualmente se está probando su efectividad en mujeres con cáncer de mama. También es recomendable técnicas de relajación como la yoga, meditación y mindfulness, los cuales son prácticas que numerosos médicos y psicólogos comienzan a recomendar dentro de sus terapias.

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12 recomendaciones esenciales para evitar el cáncer

Criterios que según la Organización Mundial de la Salud debes tener en mente como mínimo para llevar una vida más saludable.

Hace poco la prestigiada revista Sciense publicó un estudio que revela que en la mayoría de los casos, aproximadamente en el 65%, la formación de cáncer se debe al azar. Es decir, no intervienen factores como la herencia genética, los hábitos humanos o el medio ambiente. Sin embargo, también es cierto que la ciencia, muy a menudo, cambia de opinión, y existe asimismo un cierto consenso acerca de los factores que están unidos inexorablemente con la presencia del cáncer. 

Haciendo énfasis en lo anterior, la Organización Mundial de la Salud ha publicado casi una docena de consejos para evitar el cáncer. Algunos son muy elementales como el evitar fumar, pero otros abren un poco más el panorama. El ejercicio y la alimentación son, naturalmente, uno de los mayores protectores contra esta enfermedad. 

Los consejos básicos:

  1. No fumes. No consumas ninguna forma de tabaco. 
  2. Asegúrate de que tu casa sea libre de humo de tabaco y apoya las iniciativas anti humo de tu espacios de trabajo. 
  3. Actívate para mantener tu peso saludable. 
  4. Haz ejercicio todos los días y asegúrate de pasar el menor tiempo sentado posible. 
  5. Ingiere una dieta saludable: come muchos granos, vegetales y frutas. Limita las comidas con alto porcentaje de calorías y las bebidas y alimentos altos en azúcar. Evita la carne procesada, come poca carne roja y alimentos con mucha sal. 
  6. Toma poco alcohol o evítalo.
  7. No te expongas mucho al sol, sobre todo a los niños. Evita el uso de camas bronceadoras. 
  8. Si en tu trabajo estás expuesto a sustancias cancerígenas mantén cuidadosamente las medidas de seguridad recomendadas. 
  9. Investiga si estás expuesto a altos niveles de radiación en tu casa. En caso de que así sea, haz algo para evitarlo.
  10. Amamantar reduce los riesgos de cáncer de mama para las mujeres, hazlo si te es posible y evita los tratamientos hormonales, pues incrementan el riesgo de adquirir ciertos tipos de cáncer. 
  11. Vacuna a tus hijos contra la hepatitis B y, especialmente a las niñas, contra el virus de papiloma humano.
  12. Toma parte de las campañas de prevención contra el cáncer, sobre todo de intestino, mama y cervical.


¿Sabías que el rencor puede contribuir al desarrollo de cáncer?

Las emociones como miedo, tristeza y rencor pueden causar estragos en tu cuerpo si no las liberas

Existen muchos factores que influyen en el proceso necesario para que una enfermedad crónica se desarrolle. Incluso, esta puede gestarse entre unos 25 y 30 años antes de que se haga evidente, según Arturo Panduro Cerda, jefe del Servicio de Biología Molecular en Medicina del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, uno de los hospitales más importantes del occidente de México. 

Los ingredientes que intervienen en el desarrollo de una enfermedad crónica son muchos, como cuestiones genéticas, pero también algunas emociones que vamos dejando que se asienten en la vida diaria como el estrés, las depresiones e incluso el rencor que, según Panduro Cerda, ayudan por ejemplo a que se genere cáncer. 

No hay un gen del resentimiento, pero éste existe, como también el amor. En el desarrollo del cáncer pueden intervenir factores genéticos que se combinan con lo cualitativo como las emociones, entre otros factores. 

“Por ejemplo, en el cáncer de colon existe un gen asociado, y la persona que lo trae puede desarrollar poliposis adenomatosa familiar; el siguiente paso puede ser el cáncer de colon”, explicó Panduro para La Jornada.

Curiosamente, en otras enfermedades como la obesidad también puede influir la ausencia de genes ligados a la liberación de una hormona que avisa que el cuerpo ya se encuentra satisfecho. De esta manera, muchas personas que son obesas lo son porque su cuerpo carece de una especie de semáforo del que los demás sí disfrutan. 

Asimismo está comprobado que los genes interactúan con las emociones y las actitudes, y de esta manera la atmósfera del individuo también puede modificar su información genética. 

Según Lesbia Luzardo-Zschaeck, autora del libro Enfermedad emocional, existen tres emociones que enferman particularmente: el miedo, la rabia y la tristeza. 

Por su parte Julián Hernández, de la Universidad de California, dice que lo mejor que se puede hacer cuando enfrentamos sentimientos como los anteriores es liberarlos compartiéndolos con otros, y por lo tanto desahogarnos y expulsarlos. La meditación también es muy útil. 

No se trata de negar cualquier estímulo emocional difícil, pues la vida puede ser agridulce y esos sentimientos pueden incluso sacar cosas muy buenas de ti; de lo que se trata es de evitar que esos sentimientos se aniden en tu ser por mucho tiempo.



¿La guanábana podría ser la clave para prevenir el cáncer?

Además de su sabor inigualable, la annona muricata cuenta con anonacina y acetogenina, compuestos conocidos como anticancerígenos.

La guanábana, también llamada annona muricata, es un fruto cuya cáscara verdosa envuelve una pulpa deliciosa. La podemos disfrutar como desayuno o postre, en paletas, jugos o dulces. 

Además de su sabor inigualable, la annona muricata cuenta con anonacina y acetogenina, compuestos conocidos como anticancerígenos. Razón por la cual, investigadores del Instituto Tecnológico de Tepic, en el estado de Nayarit (México), se han encargado de analizar la pulpa de la guanábaba para probar sus propiedades quimioterapéuticas. 

Anteriormente se habían hecho estudios acerca de las propiedades de esta fruta, sin embargo la mayoría se enfocaba en las hojas, las raíces, la semilla y la cáscara: ninguno en la pulpa. Hasta ahora, que la doctora Efigenia Montalvo, galardonada con el Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, se dedicó a analizar la pulpa en su estado natural y congelada con el fin de observar si contienen esos compuestos anticancerígenos. 

Nos encontramos en la etapa de análisis de acetogeninas en pulpa hasta de un año en congelación, en yogurt y helado hecho con el fruto. Hemos probado tres métodos de extracción en dichos alimentos (sonicación, microondas y lixiviación). Las primeras conclusiones son que la congelación del fruto y el almacenamiento no afectan la presencia de acetogeninas. […] La investigación también busca darle valor agregado al fruto para que se desperdicie la menor cantidad posible. Nos centramos en los compuestos de acetogeninas porque en el país, el cáncer es una patología que va en aumento entre la población y las investigaciones científicas muestran que el compuesto de este fruto puede encapsular los tumores, pero depende de la concentración en que se consuma.

Por el momento, la investigación pasará a la segunda etapa, donde se aislará y purificará la acetogenina del fruto para ser tratada en ultrasonido. El objetivo es identificar la estructura del compuesto, y así conocer los efectos químicos sobre una célula cancerígena. Este proceso podría reforzar la producción de alimentos derivados de la guanábana, como el helado, yogurt, jugo o puré.



Documental denuncia el verdadero enemigo de la obesidad: las grandes corporaciones alimenticias

Su objetivo, al poner en evidencia el problema global de la obesidad y las enfermedades relacionadas con ésta, planea combatir contra décadas de mentiras acerca de las dietas y el ejercicio, de las buenas o malas calorías, de los genes y el estilo de vida.

Durante la década de los 60, incrementó alarmantemente la tasa de enfermedades cardíacas en habitantes de Europa occidental y EE.UU. Como respuesta de esta situación, los nutriólogos de la época se encargaron de descubrir la causa: el alto nivel de grasa en la comida diaria. Se recomendó que se empezara a ajustar a una “dieta mediterránea”.

Entonces, la gran industria de la comida se mostró entusiasta en presentar productos “saludables y bajos en grasa”, y con altos niveles de sacarosa. De la noche a la mañana, estos alimentos se popularizaron.

Hasta que, en 1972, John Yudkin, autor de Azúcar, pura, blanca y mortal, denunció los efectos nocivos de este ingrediente. De acuerdo con su rigurosa investigación, encontró que existía una fuerte correlación entre numerosas enfermedades y la elevada ingesta de azúcar. Por ello, en una ocasión sentenció que: “Si tan sólo una pequeña fracción de lo que conocemos acerca de los efectos del azúcar fuera revelado en relación a cualquier otro material usado como aditivo alimenticio, ese material se prohibiría de inmediato.”

A pesar de esta llamada de atención y del control de grasas en los alimentos, incrementó la incidencia de enfermedades relacionadas con el estilo de vida y la dieta. ¿Significa entonces que el problema no era la grasa sino el azúcar? ¿Quiénes fueron los responsables de la propagación de conceptos erróneos? ¿Cuál fue el resultado de esa situación?

El documental Fed Up, producido por Katie Couric, se atreve a responder esas preguntas. Su objetivo, al poner en evidencia el problema global de la obesidad y las enfermedades relacionadas con ésta, planea combatir contra décadas de mentiras acerca de las dietas y el ejercicio, de las buenas o malas calorías, de los genes y el estilo de vida.

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Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. Alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. En 2010, la Organización Mundial de la Salud denunció que cerca de 40 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

De acuerdo con Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, señala que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

En la década de los 60, proliferaron las cadenas de comida rápida y los alimentos procesados. En ambos casos, era característica la presencia de “comida baja en grasa”, la cual contenía más azúcar de lo normal.

De acuerdo con el profesor Yudkin, el azúcar no sólo es un aliciente del sobrepeso y la caries, sino también la causa de otras enfermedades crónicas: como el cáncer, el Alzheimer, asterosclerosis, hipertrigliceridemia  la diabetes y padecimientos cardiacos. Dado que no contiene vitaminas, minerales ni proteínas, el azúcar aporta energía de “calorías vacías”; en consecuencia, absorbe las reservas orgánicas que el cuerpo contiene para el proceso de digestión, como los minerales, la vitamina B, aminoácidos, etcétera. Además, al ser un elemento adictivo, interfiere con el apetito creando una urgencia irresistible a seguir comiendo.

Entonces, las grandes corporaciones alimenticias no se enfocaron en un bienestar común de la población, sino en el dinero. El negocio es envenenar a la población con comida procesada bajo el disfraz de ser un producto saludable. Los productores de la película explican que no existe un interés en el mejorar la calidad de la comida, ya que es un mercado rentable: “La industria de la comida crea una enfermedad y la industria farmacéutica la cura. Lo logran como si fueran bandidos, mientras que llevan a la población a purificarse.”

¿La solución?

De acuerdo con los productores del documental, apoyado por el Dr. Lustig, es necesario no sólo tomar consciencia de lo que está sucediendo, sino también es importante controlar el consumo de los productos.

A partir de un modelo de leyes y de regularización, es posible romper con la mafia de las corporaciones alimenticias. Una de las propuestas es informar y motivar a la población a reducir el consumo de azúcar. De lo contrario, en un futuro, las generaciones que vienen vivirán en un estado de inmovilidad y enfermedad.

Con el fin de tomar consciencia de la situación, les compartimos un video resumiendo la película de Fed Up

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