Día Internacional de la Madre Tierra: la historia y las paradojas detrás de esta celebración

Instituido en 1992 por la Organización de las Naciones Unidas, el Día Internacional de la Madre Tierra es una fecha para reflexionar sobre el efecto que nuestros hábitos y en general nuestra vida cotidiana tiene en el medio ambiente que nos acoge y nos recibe.

La preocupación explícita por nuestro entorno y, en general, el medio ambiente, se ha popularizado solo en las últimas décadas, en buena medida porque los hábitos y prácticas de nuestra vida cotidiana alcanzaron desde mediados del siglo XX un pico negativo en su efecto sobre la naturaleza y sus procesos. La vida industrializada que en el  siglo XIX se volvió ya irreversible, cobró años después la factura ambiental que, también esta, se adivinaba inevitable.

Un poco en respuesta a esto, en 1970 se instituyó en Estados Unidos el Día Tierra, un año después de que se registrara un devastador derrame petrolero en las costas de Santa Bárbara, California, con la consecuente protesta de activistas y en especial un senador de la época, Gaylord Nelson, que en compañía de ciudadanos y organizaciones realizó una intensa campaña en pro de la protección del medio ambiente.

Casi 20 años después, esta efeméride alcanzó dimensiones mundiales cunado la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el marco de una reunión sostenida en Rio de Janeiro en 1992, instituyó con beneplácito de las más de 100 naciones participantes, el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra.

Sin embargo, cabe hacer notar que estos sucesos, sin soslayar su valor institucional, en buena medida solo recogieron una amplia tradición común a casi todas las culturas del mundo, que encuentran en la Tierra el sustento original, la fuente primera de existencia, tanto en términos reales como simbólicos. A pesar de todos nuestros desarrollos tecnológicos, del grado de civilizaciones que, en otros sentidos, ha alcanzado la especie humana, la Tierra sigue siendo nuestro origen irrenunciable de subsistencia.

Esa, en buena medida, es la paradoja, pues el sistema de vida y pensamiento que impera en Occidente, el que nace de la cruza de la modernidad y el modo de vida capitalista, cuenta entre sus mecanismos esenciales la imposición de sus prácticas, con el consecuente barrido y suplantación de todas las que alguna vez existieron. Si, por ejemplo, una cultura adjetivada de “pre moderna”, creía que antes de alimentarse había que dar gracias al suelo donde creció la planta que se convirtió en el pan que nos llevamos a la boca, o aconsejaba cuidar el agua y lo que en ella arrojábamos pues, a fin de cuentas, todo vuelve a nosotros, la lógica instrumental de la modernidad sustituye dichas ideas “arcaicas” con procedimientos industriales con los que supuestamente una planta puede desarrollarse en cualesquiera condiciones o una porción de agua siempre puede purificarse.

Pero sabemos de sobra que esto no es absolutamente cierto. Las promesas de la modernidad distan mucho de estar cumplidas y, por el contrario, actualmente parecen pronósticos optimistas de quienes hace dos siglos confiaron todo en la pretendida capacidad ilimitada de la razón humana.

Tampoco se trata, claro, de regresar a esa edad idílica que, por esto mismo, también se antoja inexistente. Si acaso, el Día de la Tierra nos puede servir para reflexionar sobre la mejor manera de conjuntar saberes y técnicas, pensarlos y ejercerlos de manera tal que el impacto sobre nuestro entorno sea, en la medida de nuestro alcance, positivo. El Día de la Tierra nos puede servir para reflexionar sobre nuestro consumismo ―material pero quizá también espiritual―, sobre por qué al comprar unos tenis fomentamos el trabajo infantil en Asia, sobre la calidad de los alimentos que llevamos a nuestro cuerpo, sobre esa botella de agua que adquirimos diariamente o el vaso desechable del café que desayunamos cada mañana, sobre si entregamos nuestro dinero a los productores locales o a una trasnacional que los explota, sobre los ciclos en los que nuestra vida y nuestra sociedad comparten con la naturaleza y de los cuales formamos parte a veces sin que nos percatemos de ellos.

Un día, en suma, para preguntarnos sobre el efecto que nuestra existencia tiene en el mundo.

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Con información de IB Times y UN



16 prácticas maneras de celebrar el Día internacional de la Madre Tierra

Esta fecha es un recordatorio que todxs somos responsables de lograr que el planeta siga adelante, ejerciendo nuevas acciones encaminadas a luchar contra el cambio climático.

Imagen: http://1.bp.blogspot.com/

Las Naciones Unidas reconocieron que el 22 de Abril es el Día internacional de la Madre Tierra; en él, se desea conscientizar la importancia del balance entre la naturaleza y las necesidades económicas, sociales y ambientales de las sociedades. Este día es una manera de tomar consciencia sobre cómo cada ser humano es responsable de que el planeta siga adelante frente a la contaminación,extinción de especies o el cambio climático. 

Si bien este año, el Día de la Madre Tierra coincide con la ceremonia de firma de Acuerdo de París sobre el cambio climático, para muchos líderes políticos parece que aún les queda algo lejano el problema que afecta a todos los ecosistemas –e inclusive, a la salud de las personas–. Por eso, esta fecha es un recordatorio que todxs somos responsables de lograr que el planeta siga adelante, ejerciendo nuevas acciones encaminadas a luchar contra el cambio climático. 

 

 

Dado que la Madre Tierra requiere del apoyo de cada uno de nosotros, te compartimos los siguientes consejos para celebrar al planeta en su día: 

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  1. Cambia las lámparas incandescentes a las lámparas de bajo consumo.
  2. Infórmate sobre los beneficios de las energías renovables, y por qué las energías fósiles son malas para nuestro mundo.
  3. Sólo por este día, desconecta tu conexión a internet y gasta lo mínimo de electricidad.
  4. Planta un árbol, e incluso invita a amigos a hacer lo mismo.
  5. Enseña a los niños a apreciar y a cuidar a la naturaleza y la biodiversidad.
  6. Juega con los niños en la calle, demostrando la importancia de cuidar el medio ambiente desde el exterior y no desde una computadora. 
  7. Decirle a esa persona que arrojó la basura en la calle, que la levante y la tire en la basura.
  8. Reciclar, y alentar a amigos que también  lo hagan. 
  9. Reduce el uso de bolsas de plástico, y si se tienen que usar, lo mejor es reciclarlas. 
  10. Difunde con quienes desconozcan, qué es el calentamiento global y los gases de efecto invernadero, y qué asociación tiene con el cambio climático.
  11. Calcula tu huella de Carbono. Con la ayuda de un calculador de carbono podrás conocer cuál es tu contribución personal al calentamiento global y de este modo, poner remedio y reducir tu propia contaminación.
  12. Evitar utilizar transportes que contaminen, como la bicicleta para ir a lugares cercanos; y caminando si son lugares más cercanos.
  13. Practica algún deporte
  14. Optar por usar tus productos de limpieza que contaminen menos.
  15. Reduce el consumo de carne roja y otros derivados, tales como alimentos procesados.
  16. Haz que todos los días sean el día de la Tierra. Para ello, nada mejor que comprometerte a cuidar a diario de tu planeta. A veces las pequeñas acciones de todos juntos son las que dan pie a los grandes cambios.

[El Blog Verde]

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FANMex – Red Mexicana de Acción por el Agua

Red de ONGs, promovemos la incidencia en políticas hídricas que aseguren el derecho al agua y saneamiento, la gestión participativa y sustentable del agua



AnimaNaturalis México

AnimaNaturalis México. Fundada en febrero de 2007, es una organización sede, proveniente de Anima NaturalisInternacional, fundada en marzo de 2003, dedicada a establecer, difundir y proteger los derechos de todos los animales



MX libre de Transgénicos

Somos un grupo de personas y organizaciones que queremos un México libre de organismos genéticamente modificados



Fundación Karuna

Somos una Asociación Civil sin fines de lucro que trabajamos desde 2007 desarrollando trabajos de base y metodologías para revertir la degradación social y ambiental y la erosión de suelos en la Cuenca de Valle de Bravo y Amanalco. Promovemos sistemas productivos que devuelven la fertilidad a la Tierra y mejoran la calidad de vida de las comunidades

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