Congreso de Estados Unidos protege a Monsanto y otras productoras de cultivos transgénicos

Una cláusula en la ley de Seguridad Agraria aprobada por el Congreso de EU eximiría de responsabilidad judicial a empresas productoras de semillas transgénicas.

tomate

Compañías productoras de semillas transgénicas, en especial el gigante Monsanto, se verían libres de futuros litigios relacionados con la venta de sus productos en la salud de la gente. La semana pasada, Barack Obama aprobó la ley financiera de plazo limitado, conocida como ley de Seguridad Agraria (o “Ley de Protección Monsanto”, como muchos activistas la llaman ahora), el cual podría generar un terrible precedente legal en el comercio justo y en la disponibilidad de semillas transgénicas.

Dicha ley niega autoridad a las cortes de justicia federales para detener de inmediato la plantación y venta de productos transgénicos. Antes de que esta ley fuese aprobada, el Departamento Estadunidense de Agricultura (USDA) se encargaba de aprobar toda siembra y venta de semillas transgénicas; sin embargo, la sección 735 (que protege a dichas empresas) de la ley de Seguridad Agraria pasó virtualmente desapercibida para los legisladores, o bien, como afirman los opositores, el Congreso negoció con las compañías de manera privada.

Lo que esta ley implica es que, si posteriores investigaciones demuestran nuevos riesgos y responsabilidades provenientes del consumo de productos transgénicos, las compañías productoras de los mismos, como Monsanto, evadirían juicios federales. Desde la aprobación de la ley se han llevado a cabo marchas y protestas afuera de la Casa Blanca, además de colectas de firmas que se oponen a la polémica ley.

El blanco de las críticas ha sido la senadora Barbara Mikulski, presidenta del Comité de Asignaciones del Senado, misma que se ha desvinculado a través de un comunicado en su página personal, donde asegura que tuvo que dejar de lado muchas de sus propias prioridades para que la ley en su conjunto pudiera aprobarse. El futuro de dicha ley –una coartada legal para los crímenes de bioseguridad– no ha sido aclarado.

[Alternet]



La agricultura transgénica como megaproyecto ¿Por qué debes verla así?

Más allá de proyectos aislados, la agricultura transgénica es un paradigama, un proyecto en conjunto…

Al referirnos a megaproyectos pensamos en grandes proyectos extractivos como la minería  o de infraestructura como presas, carreteras, entre otros. Algunos criterios que se consideran para definirlos son la inversión que involucra su desarrollo, el tiempo de ejecución o su alta complejidad tecnológica, jurídica y ambiental. Sin embargo, pocas veces se habla de los proyectos agrícolas como megaproyectos aún cuando sus efectos tengan un impacto significativo en el territorio y medio ambiente de las comunidades; además de provocar desplazamientos y violaciones a los derechos humanos.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) hasta el 2001 de los 52 millones de ha de cultivos transgénicos, el 63% correspondía a soya, 19% a maíz, 13% a algodón y 5% a canola. Para esta misma superficie el 69% se cultivó en Estados Unidos, 22% en Argentina, 6% en Canadá, 3% en China y menos de 2% en Australia y Sudáfrica. Datos más recientes del International Service for Acquisition of Agro-Biotech Applications (ISAAA), calculan que en el 2010 ésta área se había al menos triplicado; México contribuye con 0.2 millones de ha en cultivos de soya y algodón.

Este ensayo pretende analizar el efecto de la implementación proyectos agrícolas basados en la modificación genética de los organismos. Iniciaremos explicando a grandes rasgos qué son los organismos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), y se analizarán algunos aspectos de esta agroindustria y sus implicaciones. En las reflexiones finales si discutirá si es posible y pertinente clasificar determinados tipos de proyectos agrícolas como megaproyectos.

La seguridad alimentaria ha sido tema de interés internacional. A fin de atender esta preocupación, en la década de los cincuentas la revolución verde transformó al sector agrícola de forma muy importante. Grandes extensiones de tierra se dedicaron a la siembra de monocultivos, se desarrollaron semillas mejoradas y agroquímicos, se mecanizó el arado y se establecieron sistemas de riego tecnificado. Estas modificaciones, que resultaron en mejoras de la productividad en los cultivos, contribuyeron al deterioro ambiental (Pérez y Landeros 2009), encarecieron la producción y generaron cambios socio-culturales del sector rural y campesino en México (Pichardo, B. 2006).

Según predicciones de la FAO (2002) la producción agrícola mundial para el 2050 deberá incrementarse un 70% sin embargo, señala que restricciones como la disminución en el acceso a tierras cultivables y al agua potable, afectarán la capacidad de los países de lograr este crecimiento. Plantea como alternativa el uso de la biotecnología en lo que ella misma ha llamado una revolución doblemente verde.

Las nuevas técnicas agrícolas, consisten en transferir genes entre especies que de manera natural no pueden cruzarse (Greenpeace, 2006); los organismos transgénicos se crean insertando secuencias genéticas entre bacterias, plantas y/o animales, para conferir a los cultivos características que los hacen resistentes a herbicidas, a insectos, a condiciones ambientales adversas, a enfermedades, alargan su vida comercial, incrementan su tasa de crecimiento y aceleran su producción de masa (Leo, 2002; Pérez y Landeros, 2009). Sin embargo este nuevo tipo de manipulación nos pone ante un panorama cuyas consecuencias económicas, en la salud humana y en el equilibrio ecológico, no podemos prever con certeza (Leo 2002; Greenpeace, 2006).

Los paquetes tecnológicos, asociados a esta forma de producir son muy costosos. Están diseñados para grandes superficies de monocultivo con riego tecnificado, que utilizan maquinaria y aplican fertilizantes y herbicidas. Cada temporada de siembra, el productor debe adquirir nuevas semillas y los agroquímicos necesarios para su cultivo -herbicidas, fertilizantes o sustancias activadoras de las características transgénicas de las semillas-. Así se beneficia a un pequeño grupo de grandes agroindustriales y se pone en riesgo al 80% de los productores del campo en México; contribuye a desplazar la mano de obra de una actividad productiva fundamental para países en desarrollo, la agricultura (Greenpeace, 2006; Leo, 2002).

Son pocas las empresas que concentran toda la producción de semillas y plantas transgénicas a nivel mundial: Monsanto ocupa el primer lugar con el 80% del mercado, seguida por Aventis con el 7%, Syngenta con el 5%, BASF con el 5% y DuPont con el 3%. Dada la creciente adopción de este tipo de agricultura y que, estas empresas producen el 60% de los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales que se utilizan en la actualidad (Control Biológico de Plagas, 2015), es posible inferir que a corto plazo la seguridad alimentaria mundial estará en manos de unas pocas transnacionales (Greenpeace, 2006).

Cuando la biotecnología modifica a los organismos para hacerlos resistentes a herbicidas, contribuye a incrementar su uso y por tanto su concentración en el medio ambiente. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que por el uso de pesticidas mueren cada año en el mundo 220 mil trabajadores del campo y se producen entre 3.5 y 5 millones de envenenamientos no mortales (Leo, 2002).

El paquete tecnológico para el cultivo de soya transgénica RR[1]que incluye el herbicida Roundup Ready cuyo principio activo es el glifosfato, es un buen ejemplo de lo anterior. Para obtener el máximo rendimiento, los agricultores aplican grandes cantidades de herbicida que, en principio acaban con las malezas sin afectar sus cultivos, pero eventualmente pueden generar resistencia en dichas malezas (Riley,Cotter,Contiero y Watts, 2011). Cuando esto ocurre, Monsanto provee a los productores fórmulas herbicidas mucho más agresivas o semillas nuevamente modificadas, a las que agregan genes para conferirles resistencia a sustancias herbicidas distintas al glifosfato (Riley et al, 2011). Así se establece un circulo difícil de romper, se consolida la dependencia del productor hacia la empresa proveedora, y se vuelve imposible predecir el tipo de impactos que en el mediano y largo plazos podrán manifestarse en la salud humana, en el funcionamiento de los ecosistemas y a nivel económico.  

Glifosfato_greenpeace

 El glifosfato tiene efectos perjudiciales probados científicamente. En términos de salud se le ha vinculado a la incidencia de cancer, de problemas reproductivos y de condiciones neurológicas como el Parkinson. Es arrastrado por la lluvia hacia cuerpos de agua superficial, puede filtrarse hacia los acuíferos y contamina también el suelo. Al ser trasladado por el aire, puede ocasionar diversos efectos sobre la flora y la fauna fuera de las áreas de producción, reduce la expectativa de vida de algunos organismos, inhibe la reproducción y aumenta la mortandad, entre otros efectos (Riley et al, 2011)

Cuando las semillas genéticamente modificadas se introducen el campo, su comportamiento ante condiciones climáticas no previstas, puede tener efectos inesperados (Leo, 2011), no obstante se ha comprobado que a través de procesos naturales de dispersión y polinización la probabilidad de que los OGM alcancen otras plantas o actividades productivas, es alta. Datos de Greenpeace (2013) muestran que en el 2007 México ocupó el 2o. lugar de contaminación transgénica en America y el 8o. a nivel mundial.

Además su efecto en los organismos, este tipo de contaminación tiene también implicaciones legales, económicas y/o comerciales. Las semillas transgénicas, propiedad de quienes las producen, están patentadas. Las empresas biotecnológicas ejercen el control sobre su uso, comercialización y cultivo (Greenpeace, 2013; Leo,2011). Aludiendo a esta condición inspeccionan tierras  agrícolas alrededor de sus zonas de producción y cuando encuentran transgénicos, demandan a los agricultores por sumas millonarias, aún cuando esta presencia sea producto de contaminación transgénica accidental (Greenpeace, 2013).

En conclusión, hemos revisado aquí sólo algunos aspectos de la agricultura transgénica. Además de los impactos inherentes a esta actividad, la forma de proceder de las empresas biotecnológicas atenta contra los esquemas de producción tradicional. Al apropiarse directa o indirectamente de los recursos naturales van minando también la vida cultural y comunitaria en las zonas rurales. Nuevamente en la búsqueda de la modernidad y el progreso, se socializan los impactos negativos y se privatizan los beneficios, excluyendo de estos, a los propietarios originales de los territorios y sus recursos naturales. Es posible afirmar que la agricultura transgénica, es un nuevo tipo de megaproyecto.

Por Silvia Iliana Philippe Cárdenas

Twitter de la autora: @silianaphi

Referencias bibliográficas

Control Biológico de plagas (2015) Los Transgénicos en el Mundo: El Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Porqué de los Transgénicos. Recuperado de: http://www.infoagro.com/agricultura_ecologica/transgenicos.htm.

García López, L. (2010). Modelo de sustitución de Importaciones. Recuperado de  http://modsus.blogspot.mx/

Greenpeace México (2006) Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos. 2a.Edición Recuperado de:http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/ Agricultura-sustentable-y-transgenicos/copy-of-gu-a-roja-y-verde-de-a/

Greenpeace México (2013) Cultivos transgénicos ¿Quién pierde?. Recuperado de:http://www.greenpeace.org/mexico/Global/mexico/report/2013/FOLLETO%20TRANSGENICOS%2022%20julio-corregidoweb.pdf

Guillen, G. (30 de julio de 2000) México, sexto en venta de transgénicos:UE. El Universal, pp. A4

International Service for de acquisition of Agri-Biotech Applications (2010) Informe Anual sobre la situación mundial de la comercialización de cultivos biotecnológicos genéticamente modificados. Recuperado de: http://www.isaaa.org/resources/ publications/default.asp

Leo, J. (2002) Comercio Internacional y Ambiente en América del Norte. Tesis de Licenciatura  Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado de:  http://www.economia.unam.mx/secss/docs/tesisfe/LeoLJA/cap4-2.pdf

Mendoza, E. (2013) Soya Transgénica Invade México. Contralinea.com.mx. Recuperado de: http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/03/10/soya-transgenica-invade-mexico/

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2002). Agricultura Mundial: Hacia los años 2015 a 2030, Informe Resumido. Roma Italia: Editado por FAO.

Pérez, A. y C. Landeros (2009). Agricultura y deterioro ambiental. Elementos, 23, 19-25.

Pichardo, B. (2006) La Revolución Verde en México. Revista Agraria, Sao Paulo, 4 , 40-68.

Riley, P., J. Cotter, M. Contiero y M. Watts (2011) Tolerancia a herbicidas y cultivos transgénicos Por qué el mundo debería estar preparado para abandonar el glifosato  Editado: Becky Price y Myrto Pispini. Publicado por Greenpeace International,


[1]                Estas RR brindan información del tipo de modificación que incluye una semilla. En este caso las semillas RR han sido modificadas para resistir las aplicación de herbicidas con glifosfato. 



800 toneladas de transgénicos fueron liberadas por accidentes en México, según transnacionales

En siete distintos y sospechosos accidentes, algodón y maíz transgénicos fueron liberados al ambiente

Uno de los grandes temores alrededor del uso de semillas transgénicas es que los cultivos que las emplean pueden contaminar a otros que no lo hicieron. De esta manera, al cultivar transgénicos, van perdiéndose casi ineludiblemente las semillas nativas como resultado de la contaminación inminente. 

En un artículo reciente de Elva Mendoza para la revista Contralínea se dio a conocer que, según datos de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM) perteneciente al gobierno federal, de 2010 a 2013 fueron liberadas al ambiente hasta 800 toneladas de productos transgénicos, en distintos accidentes. 

Para José Antonio Serratos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y profesor de la UNAM “llama la atención la cantidad”; pues, según Mendoza, “resultan muy convenientes para las transnacionales que cuentan con la propiedad industrial de los granos derramados”.

Según CIBIOGEM, de 2010 a 2013 se registraron siete accidentes en México. El caso más grave fue por parte de la empresa CPIngredientes, S.A. de C.V., que liberó 631 toneladas de grano de maíz amarillo transgénico; en 2010 notificó a las autoridades del descarrilamiento en Veracruz de 12 tolvas de ferrocarril con cargamento de grano de maíz amarillo genéticamente modificado, que procedía de Estados Unidos.

Por su parte, Almidones Mexicanos (Almex) derramó 20 toneladas de maíz amarillo en Guanajuato. También, Monsanto y Bayer notificaron, en tres accidentes distintos, el derramamiento de hasta 190 toneladas de algodón modificado. 

Además de que los anteriores “sucesos” ponen en entredicho los lineamientos de bioseguridad en México, también saltan sospechosos ante la voracidad que ha caracterizado a las empresas transnacionales precursoras de los transgénicos. 

Este tipo de “accidentes” surgen novedosos entre las noticias de los desastres ecológicos en México, un nuevo renglón en el que habrá que poner atención en la lucha activista medioambiental. 



¿Sabías que en México las etiquetas no te dicen si tu producto contiene transgénicos?

Reconoce las marcas que usan transgénicos para que seas consciente de ello al momento de comprar

El tema de los transgénicos ha sido muy polémico. Mientras unos argumentan que hacer uso de la tecnología para mejorar las propiedades de la naturaleza es necesario, otros arguyen que no existe certeza sobre los efectos secundarios de esas modificaciones para la salud humana y el medio ambiente.

Aunado a la incertidumbre existente, existen evidencias de cómo las principales empresas propulsoras de los transgénicos han obstaculizado estudios que demuestran los efectos nocivos para la salud y el medio ambiente. Es muy conocido cómo las grandes corporaciones transgénicas del planeta son en realidad de las más oscuras de entre la totalidad del menú capitalista. 

Lo cierto es que aparece riesgoso el tomar alimentos cuyos efectos a largo plazo se desconocen; como mínimo, las personan debieran tener el derecho a saber qué es lo que están consumiendo. En este sentido, en México hay una deuda primordial con la colectividad, pues en este país las empresas no están obligadas a especificar la presencia de trasngénicos en sus etiquetados, lo que resulta altamente grave. 

Con la globalización y el neoliberalismo cientos de productos, sobre todo provenientes de América del Norte, han inundado al país en los últimos 20 años, muchos de ellos haciendo uso de trasngénicos sin que la población esté enterada de ello. De hecho, se conoce que la mayoría de los productos que contienen soya o maíz y son de importación están hechos a base de transgénicos. 

Es importante ir haciendo conciencia de las marcas, al menos las más usuales, que emplean transgénicos, aunque lo más urgente sería exigir a las autoridades que las empresas estén obligadas a incluir en su etiquetado la existencia o no de transgénicos.

A continuación agrupamos las marcas más usuales que contienen transgénicos (todas ellas investigadas por Greenpeace):

Barcel

Bimbo 

Sabritas

Coca-Cola (y todos sus refrescos)

Pepsi-Cola (y todos sus refrescos)

Jumex

Nestlé 

Herdez

Carlos V

Hershey’s

Bachoco 

Kellogg’s

Grupo Modelo

Grupo Cuauhtémoc

Bimbo 

Herdez 

Kraft

La Costeña

Danone

También en Ecoosfera: Lista de productos y marcas que usan ingredientes transgénicos en México.



4 ingredientes de productos mexicanos que seguramente son transgénicos

El mercado es muy rastreable; es fácil detectar los ingredientes más propensos a contener transgénicos. Aquí te decimos cuales son.

La globalización ha facilitado que tengamos a la mano, en un mismo pasillo del súper, productos de todo el mundo. Muchos de los alimentos industrializados que están ahígeneralmente son de Estados Unidos o Canadá, gracias a la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte. Las principales marcas alimenticias de Estados Unidos suelen usar transgénicos, información que poco a poco vamos apropiando.

Green Peace advierte de los ingredientes que tienen altas probabilidades de ser transgénicos. Aunque no se puede hacer una totalización, y es necesario hacer una revisión del etiquetado, por la dinámica del mercado, es posible predecir, casi con acierto, los componentes transgénicos que se están moviendo en la industria. Lo mejor, como lo  afirma la organización, es asegurarte comprando productos orgánicos. Por ahora estos indicadores pueden ser una alarma sobre la presencia de transgénicos… para que estés más consciente cuando elijas un producto industrializado.

 Los tres componentes con altas posibilidades de ser transgénicos:

Soya: generalmente se “esconden” detrás del concepto de aceites o grasas vegetales, emulgentes (lecitina-E322), mono y diglicéridos de ácidos grasos (E471), y ácidos grasos. Green Peace advierte que casi la totalidad de la soya en el mercado es transgénica.

Maíz: estos insumos (harina, almidón, aceite, sémola, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sorbitol (E420), caramelo (E150)), generalmente están hechos con variedades de maíz amarillo estadounidense, que suele ser transgénico.

Algodón: en forma de aceite, proveniente de semillas (o sus derivados)

Canola: en forma de aceite (o derivados)

Los derivados de esos productos pueden estar presentes en panes, alimentos infantiles, cervezas, dulces, caramelos, chicles, refrescos, embutidos, botanas, bebidas, leche en polvo, chocolate en polvo, confitería, margarinas, alimentos preparados, jugos, mermeladas y alimentos para animales. Más allá de asustarnos con la apabullante posibilidad de ingerir transgénicos, es importante irnos informando, conociendo, y poco a poco dominando los productos que hay en el mercado, para conocer cuáles nos convienen  o no. El poder está en tu bolsillo, la guerra a las corporaciones será con la información  y el poder de compra.

 

 Aquí te dejamos una lista de las marcas que usan transgénicos en México.

 



Comunidades mayas victoriosas: ganan amparo contra Monsanto

Dos poblados mayas de Campeche, México, consiguieron detener los permisos de plantación de soya transgénica en su estado. Enhorabuena.

Dos noticias recientes han animado a los opositores de  la siembra de transgénicos en México. La primera, hace unos meses, cuando el colectivo Sin Maíz no hay País logró que se parara, al menos temporalmente, la siembra de maíz transgénico en México, un país donde este cultivo tiene un peso simbólico, y de identidad muy profundo.

La segunda noticia alentadora en la lucha contra los transgénicos es que dos comunidades mayas del estado de Campeche consiguieron, tras dos años de lucha legal, un amparo contra las decisiones de los organismos Sagarpa y Semarnat, para sembrar soya transgénica en el lugar.

Los argumentos de los demandantes del municipio de Hopelchén fueron:

– Se viola el principio de autodeterminación de los pueblos, reconocido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y el Art. 2 de la constitución mexicana, pues nadie les consultó sobre la siembra transgénica.

– El atropello al derecho a un medio ambiente sano: el cultivo de esta soya implica el uso excesivo de herbicidas y  significativa deforestación.

–  La Semarnat ignoró tres dictámenes vinculantes de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) e Instituto Nacional de Ecología (INE), que desaconsejaron la siembra de soya genéticamente modificada en sus regiones.

Como afortunada consecuencia, el amparo alcanzado por  los miembros de ambas comunidades (Pac-Chen y Cancabchen) aplicará a las zonas de siembra de todo el estado, es decir, la cancelación de esta práctica, será aplicada en la entidad entera.

Las dos comunidades aún esperan la resolución de otros dos amparos, que presentaron con apicultores del estado. Las dependencias antes  mencionadas habían otorgado permisos a Monsanto para la siembra de maíz transgénico en otras siete entidades de México. Hoy solo son seis. El logro de este amparo es una resolución histórica que favorece la cultura de rechazo a la práctica transgénica, que por demás nociva para el medio ambiente, más aún cuando es practicada por empresas con pésimas éticas como Monsanto.

 

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