6 razones de sentido común para dejar de comer carne

A pesar de que muchos de los argumentos para volverse vegetariano se centran en razones nutricionales, les presentamos algunas de sentido común.

La dieta vegetariana tiene para muchos, tantas ventajas como desventajas. No comer carne roja o carne blanca podría representar una pérdida de proteína y hierro que podrían causar (en casos extremos) problemas de salud como desnutrición, anemia y debilitar el sistema inmunológico. Sin embargo, una dieta vegetariana balanceada (o sea no sólo quesos, cereales y la fruta o verdura ocasional) ofrece muchas ventajas, por ejemplo un consumo mucho menor de grasas saturadas (las cuales se encuentran en carnes rojas), más fibra y podría ser más barato.

1-      Cosecha urbana vs. Matadero urbano

Es sencillo, puedes cosechar algunos de tus propios alimentos desde tu hogar, más no puedes criar ganado y tener tu propio matadero. De manera similar puedes hacer tu propia leche de almendras, leche de soya o leche de amaranto desde tu casa usando utensilios y aparatos que ya tienes, más no puedes salir a ordeñar tu vaca.

2-      Trato animal

Todos hemos oído de las condiciones terribles en las que viven los animales que comemos, hemos visto imágenes de pollos enjaulados, vacas con lodo hasta el pecho, cerdos apachurrados en espacios mínimos, alimentados en una dieta continua de granos transgénicos y antibióticos. Muchos de los animales que son criados siguiendo producción en masa están enfermos, miserables, viven y mueren enjaulados —vidas innegablemente anti-naturales. Un poco de sentido común dicta que la comida nos nutra debe de estar bien nutrida también, sin embargo, las prácticas “modernas” garantizan lo opuesto a un alimento sano.

3-      Frescura

Si el producto no es nacional, las probabilidades de que este sea fresco son muy bajas. Ya que el mercado globalizado ha permeado la industria alimenticia, prácticas más que cuestionables también lo han hecho, por ejemplo la práctica de inyectar gas de monóxido de carbono a la carne para que esta tenga una apariencia más agradable, o carne de cordero neo zelandesa que viaja hasta por dos meses antes de ser consumida.

4-      ¿Cuántos químicos tiene la carne?

Aparte del uso desmesurado de antibióticos y conservativos, durante la vida de un animal este también recibe un cóctel químico con vacunas, analgésicos y hormonas del crecimiento. El cóctel mortal de químicos sin embargo, no para ahí, también tiene los ingredientes cosméticos, o sea aquellos que hacen que la carne se vea fresca como el antes mencionado gas de monóxido de carbono (que es venenoso), “pegamento de carne”  y productos nuevos creados a base de partes animales como la infame baba rosa; se encuentra hasta en el 70% de la carne procesada  y usa sustancias como amoniaco para hacer que la carne se vea más atractiva.

5-      ¿Qué tipo de carne es realmente?

El reciente escándalo europeo que puso en evidencia a la industria de los alimentos procesados resonó por todo el mundo, carne vendida cómo bovina contenía rastros, en algunos casos muy altos, de carne de caballo. Mientras que habrá muchos que se identifiquen con el argumento ético de la situación (los caballos no son alimento en muchos países, si no animales superiores a las vacas y cerdos) realmente nos hace cuestionar una industria alimenticia que no se molesta en separar la carne destinada para alimentos de perros (caballo) de la humana.

6-      Sustentabilidad

Actualmente existen billones de animales de pastoreo que producen cantidades enormes de gases contaminantes, entre ellos el metano y dos tercios del amoniaco del planeta provienen de vacas. Se cree que el calentamiento global de la era jurásica fue acelerado por el gas metano producido por lo dinosaurios por ejemplo. Un animal de pastoreo contamina mientras que las plantas crean oxígeno. ¿Cuál es más sustentable entonces?

Cuestionen entonces si realmente tienen un argumento fuerte para respaldar su consumo de carne. En términos nutricionales, económicos y de sentido común no consumir carne parecería ser más razonable. Hagan la prueba, dejen de comer carne una o dos semanas (les proponemos algunas deliciosas recetas) y verán lo rápido que se adapta su metabolismo y su cartera a los nuevos hábitos. En cuanto a los malestares que puede causar la falta de carne, hace poco fui a donar sangre y me sorprendí cuando el médico me dijo que comiera muchas hojas verdes (acelgas, espinacas, etc.) para mejorar mi conteo de células rojas, al preguntarle si más carne también me dijo que no, ya que es más efectivo y saludable conseguir hierro de verduras y vegetales. Ahora cuando pensemos en alimento para nutrir nuestro cuerpo, mente y espíritu pensemos verde, orgánico y nacional.

Con información de Waking Times y How Stuff Works



Receta para unos deliciosos chiles en nogada vegetarianos

La mezcla dulzona, ácida y picante de los chiles en nogada vegetarianos hacen de la experiencia gastronómica un placer casi orgásmico.

Los chiles en nogada son un platillo típicamente mexicano que cuenta historia, cultura y tradición del país. De hecho, se dice que este platillo surgió en el estado de Puebla a finales de la independencia de México, como un homenaje a la bandera trigarante de Iturbide, representando con orgullo a la lucha, héroes y la libertad buscada. 

La mezcla dulzona, ácida y picante de los chiles en nogada hacen de la experiencia gastronómica un placer casi orgásmico. Sin embargo, la mayoría de las recetas de restaurantes cuentan con productos de origen animal; por lo que, en caso que desees adaptar la receta a una dieta vegetariana, te compartimos los siguientes pasos sobre cómo hacer unos chiles en nogada vegetarianos

Necesitas:

Para los chiles y relleno: 6 chiles poblanos grandes, 100 gr de almendras fileteadas, 100 gr de hongos, 2 manzanas en cuadritos, 2 peras en cuadritos, 2 duraznos en cuadritos, 1/2 taza de pasas, 5 jitomates previamente asados, pelados y en puré, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 5 huevos, 1/2 taza de harina, aceite de olivo, nuez moscada en polvo, canela en polvo, hojas de laurel, tomillo y mejorana, sal y pimienta. 

Para la nogada: 250 gr de nuez de castilla, 2 cucharaditas de azúcar, 1 pizca de nuez moscada, 1/2 de leche de almendras y 1/8 taza de jerez. 

Para el topping: 1 granada y perejil desinfectado. 

Instrucciones –tiempo de elaboración: 2 horas–: 

– Para el relleno, pica la cebolla y el ajo hasta que queden muy finos. Una vez listos, colócalos en una cacerola u olla, junto con las hierbas de laurel, tomillo y mejorana. Agrega los hongos –o tofu–, las frutas cortadas, las pasas, las almendras o piñones. Por último, añade el puré de jitomate previamente preparado. Hiérvelo mientras agregas sal y pimienta al gusto. 

– Limpia los chiles poblanos, lavándolos bien, dejándolos escurrir y, una vez secos, colocándolos a la flama del fuego alto. Dales un par de vueltas con unas pinzas hasta que la piel esté quemada y los puedas pelar más fácil. Cada que termines un chile, mételos a una bolsa de plástico. Deja los chiles en la bolsa durante 20 minutos para que suden y se ablande su piel. Después, pásalos por agua y retira la piel quemada. Haz una abertura para retirar las venas y semillas. Guarda los chiles con un poco de sal, pimienta y nuez moscada. 

– A cada chile agrégale el relleno preparado con anterioridad, en una cantidad que sea suficiente para que no se deshagan. 

– Bate los huevos a punto de turrón. Pasa el chile por la harina y, después, por el huevo batido. Fríe en un sartén con aceite suficiente y caliente. Colócalos en un plato con papel absorbente. 

– Para la nogada, licúa la leche de almendras, nuez, 2 cucharadas de azúcar, una pizca de nuez moscada, canela y 1/8 de jerez; sal y pimienta el gusto. Mezcla bien hasta alcanzar la consistencia deseada. 

– Finalmente, coloca el chile en el plato, vierte la nogada con cucharadas generosas y coloca encima el perejil picado junto con la granada. Y listo. 



Sobre el cómo consumir carne disminuyó el tamaño de la mandíbula humana

Para nuestros antecesores comer carne devino en un menor esfuerzo muscular.

Foto: SLP

Entre los muchos cambios que experimentó el homo erectus (que apareció hace unos 2 millones de años) hasta su transformación en el homo sapiens, la disminución en el tamaño de mandíbula fue uno de los más notables.

Los científicos durante años habían asociado este cambio a la cocción de los alimentos, que habría de volver más blandas las semillas, vegetales, y la carne. Sin embargo nuevas investigaciones de la Universidad de Harvard, lideradas por  los profesores Daniel Lieberman y Katherine Zink, sugiere que la cocción de los alimentos (hace unos 500 mil años) llegó mucho después que el notable cambio de la mandíbula.

Según los resultados, lo que había generado esta importante modificación fue el consumo de carne:

Pero en algún punto de la evolución humana se produjo un cambio, comenzamos a comer menos. Y solo fue posible por dos factores: alimentos con mayor contenido de energía, pero también que eran más difíciles de digerir.

Los investigadores encontraron también que el consumo de carne demandaba un menor esfuerzo muscular en la mandíbula, pues es más blanda que algunos vegetales y semillas.

La carne requiere menor esfuerzo para ser masticada que otro tipo de plantas y semillas de las que se alimentaban los primeros humanos, pero su incapacidad de los molares para que masticar la carne cruda podría ser una de las razones por las que no se consumía hasta que no se inventaron las primeras herramientas de piedra, hace 3 millones de años, concluye el estudio.

 



Las salchichas y carnes procesadas son catalogadas como cancerígenas por la OMS

Las carnes procesadas, por su modo de conservación, contienen componentes ubicados como carcinógenos.

Quizá no quieras enterarte realmente de qué están hechas las salchichas; los embutidos, suelen ser de dudosa reputación para la salud, quizá ahora más que nunca. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en ingles) ha ubicado desde hace tiempo a estos últimos en la misma categoría de cancerígenos como el tabaco, el arsénico o el amianto.

Ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha incluido las carnes procesadas también en el grupo 1 de la sección de cancerígenos; por su parte las carnes rojas pasarán al grupo 2. Lo anterior, para la industria es un gran revés, y para el sistema alimentario mundial un gran giro.

Que las carnes procesadas como las salchichas, el tocino, el salami, etc., sean reconocidas propiamente como cancerígenas no es poca cosa. Ahora se recomendará solamente una ración de 20 g de carnes procesadas al día, es decir, 3 veces menos de lo que se hacía, con 70 g.

No todo en las carnes es negativo. Estas contienen proteína, vitaminas, hierro y zinc; el problema es el tipo de grasas que contienen y que son saludables, sobre todo cuando son ingeridas en altas cantidades. Por su parte, las carnes procesadas son las más insanas, ligadas como cancerígenas por los siguientes motivos:

Nitratos: para conservar la carne son usadas altas cantidades de sales de ácido nítrico (HNO3), las cuales provocan la formación de sustancias carcinógenas.

Ahumado: contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en inglés), los cuales se vuelven carcinógenas cuando estas alcanzan altas temperaturas.

Carnes procesadas cocinadas altas temperaturas: también producen PAH.

Su hierro hemínico: es un mineral de las carnes rojas que puede dañar el revestimiento del cólon; ello facilita la aparición de cáncer.

[El Confidencial]



Recetas veganas: pasta de crema de aguacate y arúgula

Un toque cremoso no necesariamente debe venir de los lácteos; mira.

Es una de las recetas más rápidas y sencillas. El veganismo no necesariamente es limitado con la imaginación suficiente. Te presentamos hoy una opción del sitio especializado en platillos vegetarianos amuseyourbouche que hará que tu pasta tenga mucho sabor; con propiedades, además, exquisitas para tu salud.

Pasta vegana de crema de aguacate y arúgula

Ingredientes:

150 g de pasta

1 diente de ajo ( o 2 o 3 dientes de ajo asados)

50 g de arúgula fresca

1 aguacate

2 cucharadas de jugo de limón fresco

1 cucharada de aceite de oliva

sal

pimienta negra

Instrucciones:

Hierve la pasta.

Mientras tanto, licúa la arúgula y la pimienta; agrega el jugo de limón y el aguacate picado y licúa de nuevo. Si la mezcla parece muy seca añade entonces un poco de aceite de oliva.

Cuando la pasta esté lista, agrega la salsa que has hecho en la licuadora y deja cocinar por 5 minutos.



4 alimentos que pueden sustituir la carne

Curiosamente muchos de ellos son parte de la dieta japonesa.

Por años la carne ha sido la principal fuente de proteína de millones de personas, por su alto valor biológico (de absorción fácil y aporta aminoácidos esenciales), fundamental en la creación de anticuerpos.

Sin embargo en los últimos años el consumo de carne ha estado vertiéndose como un tema polémico, primero por el maltrato de los animales que viven hacinados en las granjas, también por el crecimiento de una cultura vegetariana. 

Lo cierto es que en la naturaleza también existen fuentes proteicas que podrían sustituir la carne como principal fuente de estas.

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