Una alimentación más justa para todos desde el comedor universitario: el propósito de Real Food

Los comedores universitarios pueden convertirse en un factor de cambio de alto impacto en las prácticas y hábitos en torno a la alimentación, haciendo de esta un proceso amplio que genere beneficios para todos los involucrados.

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La comida que se sirve en comedores universitarios tiene fama de paupérrima, de tener una calidad que va de lo poco agradable a lo pésimo, esto a pesar de que tienen potencial suficiente para convertirse en un factor de cambio, un lugar donde los hábitos y las prácticas en torno a la alimentación se transformen para bien tanto del individuo como de la comunidad a la que este pertenece.

Partiendo de esto, la organización Real Food Challenge, dirigida por David Schwartz, impulsa una campaña para modificar la alimentación que se ofrece en las universidades de Estados Unidos, comenzando por la calidad de los alimentos que se ofrecen pero, sobre todo, ayudando a generar conciencia de todo lo que se encuentra implicado en la elección de estos y cómo hasta cierto punto se requiere una información mínima para impactar positivamente en ámbitos más allá del en apariencia trivial comedor universitario.

Local, justo, sustentable y humano son los requisitos que Real Food plantea como indispensables para los insumos que se convertirán en el menú de las universidades que se alinean con el proyecto. Sumadas, estas categorías aseguran un beneficio compartido y común entre casi todos los involucrados en la cadena de producción y consumo, desde el personal que cultiva hasta el estudiante que desayuna, e incluso otros elementos como, por ejemplo, los animales que se utilizan en las actividades rurales.

Según Schwartz, este cambio de perspectiva no vuelve más costosa la alimentación, un argumento que se invoca con cierta frecuencia al momento de preferir la comodidad de la comida industrializada y de producción masiva.

Pero incluso si este fuera el caso, el costo sigue siendo mínimo cuando se considera que, en última instancia, se trata de una buena oportunidad para transformar la posición que generaciones enteras tienen frente a la manera en que se alimentan.

[Co.Exist]



Pésimos hábitos que son tan dañinos (o más) como fumar

Tan comunes en la vida cotidiana que parecen indefensos.

Foto:uhmasalud.com 

El hábito, si no se resiste, al poco tiempo se vuelve una necesidad.

San Agustín

El hábito es un fenómeno tan fuerte como la voluntad pues solo con esta última puede romperse. En la vida hay que ser muy cuidadosos porque la mente es muy dada a la repetición, recordemos que es una de las primeras formas de aprendizaje; la imitación sistemática de aquello que vemos, por ello, hay que ser muy conscientes siempre de lo que se va haciéndose costumbre.

En este sentido los hábitos nocivos para tu salud son alertas máximas pues tu calidad de vida guarda una relación estrecha con ellos. Y es que es una paradoja, digamos: todos en la vida buscamos sentirnos bien pero los hábitos nocivos simplemente encontrarán la manera de conseguir lo contrario.

Quizá el hábito por excelencia más señalado es el de fumar. El siglo pasado tuvo su apogeo, fumar incluso era relacionado socialmente como estatus. Pero este siglo el panorama pinta muy distinto, fumar es un estigma justificado; pero más allá de este hábito coronado por excelencia como de los peores, hay otros que son más discretos  que igualmente te restan calidad de vida e inevitablemente una buena salud a largo plazo.

 Algunos ejemplo:

Pasar mucho tiempo estático en el sofá viendo TV e inactividad en general

Estudios han comprobado que esta práctica está directamente relacionada a ingerir snacks; incrementa el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Este tipo de actividad incrementa también una alta presión arterial. Está ligada a sufrir ansiedad y depresión. Finalmente, psicológicamente sabes que estás perdiendo el tiempo.

No dormir lo suficiente (más aún cuando es por desvelones con alcohol)

No dormir bien, y lo que necesitas, está ligado con más males de los que crees: en el sistema el sistema nervioso central, digestivo, cardiovascular e inmunológico. Cuando duermes, por ejemplo, tu sistema crea las defensas que combaten las infecciones; si no duermes lo necesario es más fácil que enfermes.

Saltarse el desayuno

Sabes perfecto que esta es la comida más importante del día. Los efectos nocivos de saltarla son tan diversos que afectan factores como el peso, la salud hormonal, la memoria, cognición  y el humor. Saltarte el desayuno conlleva efectos como hipoglucemia y bajos niveles de azúcar en la sangre; ello conlleva efectos como fragilidad, inestabilidad, mareos, debilidad, dolores de cabeza y taquicardia.

Tomar refresco

Una sola lata de refresco contiene hasta 10 cucharadas cafeteras de azúcar, lo que incremente el azúcar en la sangre y la insulina; solo una hora después de haber consumido refresco esto es lo que le sucede a tu organismo. Los refrescos tienen un lado tan oscuro que no solo han sido ligados a una epidemia de obesidad y diabetes en el mundo, también a derrames cerebrales e infartos cardiacos.

Comer mucho antes de dormir

Acuérdate del famoso dicho: “Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”. Esta práctica está ligada a la acidez, obesidad, insomnio y asma. Comer demasiado antes de ir a la cama no solo hará que tengas un mal sueño; al día siguiente te sentirás por demás pesado, y esto mismo te hará estar más sedentario; asimismo entras en un círculo vicioso de comer más durante todo el día.

Consumir sal en exceso

En realidad solo es recomendado comer una cucharada de sal al día. El exceso repercutirá nocivamente en tu riñones, arterias, corazón y cerebro. Comer mucha sal obstruye las arterias ligadas directamente al cerebro y a largo plazo esto puede causar incluso demencia. La sal incrementa la presión en la sangre y la cantidad de esta llega menos al corazón, lo que hace que este no funcione bien y que sus células reciban poco oxígeno, entre otros males, sobre todo cardiovasculares.



¿El diseño de las cocinas podría ser responsable de la obesidad?

Nuestros hábitos alimenticios están más influenciados por nuestro medio ambiente que por nuestro apetito o el significado afectivo de la comida.

La comida en el hogar puede convertirse en un símbolo de confort en momentos de alegría y crisis. Es el calor de la compañía a lo largo de la vida, como si se convirtiera en el recuerdo experimental del amor y apoyo. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el simbolismo de la comida se altera por el estilo de vida?

Dr. Brian Wansink, director de Food and Brand Lab en Cornell University, explica que nuestros hábitos alimenticios están más influenciados por nuestro medio ambiente que por nuestro apetito o el significado afectivo de la comida. De hecho, uno de los principales culpables es el diseño de las cocinas modernas, donde se instalan las televisiones cerca de la presencia de los alimentos. Es decir que, si hay más comida, los miembros de un hogar tienden a comer más.

Para él, una posible solución de los trastornos alimenticios, como la obesidad y el sobrepeso, es convertir la cocina en un lugar menos habitable, obligando a la familia (o a la persona) a sentarse sin el distractor de la televisión o gadgets electrónicos como los teléfonos inteligentes), así como a dosificar las proporciones de los alimentos. Esto permite que se desarrollen con mayor intimidad las relaciones interpersonales y se disminuya la incidencia de los trastornos antes mencionados.

En otras palabras, comer en el comedor (o en otra recámara diferente a la cocina) permite concientizar el proceso de la comida, evidenciando la diferencia entre comer lo suficiente y tragar en exceso:

Nadie come ya en el comedor. Siempre he sido enemigo del desayunador. Creo que es un verdadero problema para la salud. Tengo un comedor en otra recámara, y eso convierte el hecho de sentarse a comer en una decisión consciente. La familia come en familia, no simplemente devora.



Un estudio comprueba que comemos peor que nuestros abuelos

Los alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasa y almidón están impulsando el aumento de comidas poco saludables.

La globalización ha traído cosas muy positivas, como la expansión en las tecnologías de la información que diversifican las plataformas para la libertad de expresión. También la comunicación antes casi impensable, y en tiempo real, de personas que se encuentran en distintas partes del mundo. 

Sin embargo, como casi todo, la parte oscura de la globalización está presente y está estrechamente relacionada con la expansión en el poder de las corporaciones, que han alienado ideologías y creencias, además de hábitos de consumo, entre ellos, el del alimento. Es común escuchar que la dieta de nuestros abuelos solía ser mucho más sana que las de las nuevas generaciones, ¿pero qué tanto es verdadero? 

Según uno de los nutriólogos más importantes del mundo, Dariush Mozaffarian, el decano de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de Nutrición de la Universidad Tufts, y citando un estudio que coescribió para le edición de marzo de la publicación especializada The Lancet Global Health:  “La globalización” de las dietas occidentales, en las que un pequeño grupo de compañías de alimentos y agricultura tienen un poder desproporcionado para decidir lo que se produce, está causando parcialmente el cambio hacia una alimentación no saludable” “Los alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasa y almidón están impulsando el aumento de comidas poco saludables.”

Los países que han empeorado su dieta 

Según Mozaffarian, los países pobres en el África subsahariana y Asia han visto el aumento más rápido en el consumo de alimentos poco saludables. China y la India registraron los aumentos más altos en consumo de alimentos poco saludables.

Países que mejoraron su alimentación

La situación mejoró levemente en Europa Occidental y América del Norte.

“La mayoría de los esfuerzos globales de nutrición se han enfocado en las calorías”, dijo Mozaffarian a la Fundación Thomson Reuters. “Necesitamos enfocarnos en la calidad de las calorías para los países pobres, no solo en la cantidad”(…)“Los jóvenes están creciendo con dietas mucho peores que sus padres o abuelos”.



Descubre las cantidades adecuadas de la canasta básica de alimentos

Con tan sólo un bocado, los alimentos brindan una sensación de confort y bienestar que es capaz de optimizar tanto el funcionamiento como el autocuidado del cuerpo.

La alimentación es tanto una de las necesidades básicas como uno de los grandes placeres de la vida. Con tan sólo un bocado, los alimentos brindan una sensación de confort y bienestar que es capaz de optimizar tanto el funcionamiento como el autocuidado del cuerpo.

Por lo que es indispensable prestar atención adecuada a aquellos productos que ingerimos a nuestro cuerpo. En especial si se trata de alimentos  rodeados de mitos y dudas. Tales como:

Mantequilla. Lo ideal es evitar la mantequilla y remplazarla con productos con baja grasa poliinsaturada. Puedes consumirla en pequeñas dosis, y así reducir los riesgos de incrementar los niveles de colesterol en la sangre.

Leche. Procura consumirla desnatada o semi-desnatada, una vez al día. Esto brindará un tercio de la cantidad de calcio que necesitas.

Huevos. Debido a su cantidad de colesterol, es recomendable limitar su consumo. Por otro lado, los huevos cuentan con toda clase de nutrientes, tales como las vitaminas y las proteínas. Ayudan a controlar la sensación del apetito. El consumo recomendado es de tres veces a la semana.

Aceite de oliva. Se trata del súper ingrediente para mejorar la salud. Su principal uso es en ensaladas. Por lo que la dosis recomendada es entre una y dos cucharadas al día.

Carbohidratos. Estos deberían ser alrededor del 50 por ciento del consumo de la comida en general. En especial si provienen de alimentos integrales. Sin embargo los carbohidratos simples incrementan el riesgo de sufrir de obesidad y otras enfermedades como diabetes y cáncer. Por lo que no es recomendable consumir grandes cantidades de pastas, arroz y pan blanco, ya que se digieren rápidamente liberando azúcar directamente en el flujo sanguíneo.

Carne procesada. Está bien si se consume con moderación, y así se evita riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer en los intestinos y otros. Lo ideal es consumirlo sólo un par de veces a la semana si en verdad no hay otra opción (pero no más).

El vino tinto en pequeñas cantidades es bueno para la salud del corazón. Sin embargo, en grandes cantidades, se eleva el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades. Por lo que se recomienda consumir una copa de vino tinto al día, con un descanso de un par de días a la semana.

Yogurt. Siempre y cuando sea de sabor natural, el yogurt permite reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes; así como de ayudar a bajar el exceso de peso. Consúmelo regularmente.

Jugo de frutas natural. Los jugos comerciales tienden a tener grandes cantidades de azúcar (cerca de diez).

El pan es bueno para ti, siempre y cuando sea en proporciones moderadas. Por ejemplo, entre dos y cuatro rebanadas al día.

Cafeína. Entre dos y cuatro copas de café o té es bueno para tu salud; sin embargo, es indispensable revisar las calorías en caso de que incluyan otros productos como la leche.

Chocolate oscuro (sin azúcar) es bueno para el corazón, ya que disminuye la glucosa de la presión sanguínea.

 

 



¿Cómo se alimenta cada país del mundo? (Este mapa te lo dice)

Este proyecto nos permite cuestionarnos no sólo sobre la valiosa diversidad cultural, sino la importancia que implica el consumo local de nuestros productos.

¿Podrías reconocer los alimentos típicos de la mayoría de los países? Probablemente, si se mencionara a Francia, vendría a la mente sus vinos y quesos; Rusia, el vodka y el caviar; India, las incontables especias como el curry; China, sus fideos y arroces; México, el tequila y sus tortillas; España, sus carnes frías y la paella; Italia, las pastas y su café; Canadá, su salmón y arenques; Venezuela, las arepas y las hallacas; Argentina, carnes asadas y las empanadas; Perú, sus ceviches; Alemania, salchichas y cerveza; Bélgica, sus papas fritas; Chile, sus mariscos y el pisco; entre muchos más.

En el mundo existe una amplia variedad de sabores que transmiten la riqueza del planeta, el placer que inicia con el apetito y la salud de varias familias encargadas del procesamiento de los alimentos. Por ello, el fotógrafo Henry Hargreaves y la estilista de comida Caitlin Levin han decidido hacer mapas de diversos países del mundo con sus respectivas comidas tradicionales. Lo interesantes es que estos planos están hechos con comida real.

 

El objetivo de este par es conocer y comprender de una manera distinta la identidad y la cultura de un lugar, para que las personas puedan unirse. En el video que les compartimos, Caitlin menciona: “Usamos diferentes tipos de quesos para Francia (por mencionar algunos: brie, quesos suaves, queso azul. Decidimos hacer a EE.UU. con maíz porque este país es conocido por su importante uso de esta semilla en la comida procesada.”

Este proyecto nos permite cuestionarnos no sólo sobre la valiosa diversidad cultural, sino la importancia que implica el consumo local de nuestros productos. Se trata de una llamada de atención al porvenir de los implicados en la inocuidad de los alimentos que llegan a nuestro hogar.

 

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