Un albúm lleno de recuerdos: el mundo Ártico que pronto dejará de ser (FOTOS)

Mientras que las fotografías que Paul Souder ha tomado en los treinta años de su carrera celebran la biodiversidad de nuestro planeta, también son un recordatorio de todo lo que hemos destruido. En la galería pueden observar un álbum al que Souder se refiere como “libro de recuerdos lleno de fantasmas”. Mientras que el fotógrafo […]

Mientras que las fotografías que Paul Souder ha tomado en los treinta años de su carrera celebran la biodiversidad de nuestro planeta, también son un recordatorio de todo lo que hemos destruido. En la galería pueden observar un álbum al que Souder se refiere como “libro de recuerdos lleno de fantasmas”.

Mientras que el fotógrafo ha experimentado todo tipo de aventuras mientras que fotografiaba el mundo entero, en una reciente entrevista confiesa que ha perdido la esperanza por muchas especies, en especial las que habitan en los polos. Souder ha visitado en cuatro ocasiones la Antártida y ha sido testigo de cómo en el curso de una generación, enormes glaciares se han convertido en montones de nieve.

Sin lugar a dudas, las fotografías tocan cuerdas que despiertan intensas emociones y nos hacen querer evitar el cambio climático, mientras que nos recuerdan al mismo tiempo, que será demasiado tarde para muchas especies.

Sus fotografías nos muestran las sutiles naturalezas de los sitios que visita, especies sublimes que se esfuerzan por sobrevivir en un mundo cuyos cambios climáticos drásticos los han desplazado. Souder confronta el comportamiento de la raza humana, con un poco de asco y decepción al decir: “A veces me pregunto si no estamos simplemente creando un registro de todas las cosas que hemos, como especie, destruido.”

 Para ver más imágenes por el fotógrafo en este enlace.

[Co.Exist]



Alba, el orangután albino que sobrevive contra todo pronóstico

Él, junto con otros 500 orangutanes, se encuentran en el centro de rehabilitación después de permanecer encerrados y al borde de la desnutrición y deshidratación.

Alba es el nombre del orangután albino recientemente rescatado por la Borneo Orangután Survival Foundation. Él, junto con otros 500 orangutanes, se encuentran en el centro de rehabilitación después de permanecer encerrados y al borde de la desnutrición y deshidratación; sin embargo, esta es la primera vez en la historia de la fundación que se está cuidando un orangután albino. 

Actualmente los orangutanes se encuentran en grave peligro de extinción; y en el caso de los orangutanos albinos, como el gorila albino Copito de Nieve y el mono araña en Honduras, son especialmente inusuales. Por esta razón, la fundación ha dado cobijo a Alba con el fin de estudiar el albinismo en simios y en determinar la mejor forma de ayudarlo. Hasta lo que han descubierto los científicos, el abinismo puede afectar a nervios y órganos sensoriales, como los ojos, así como estrés medioambiental y la endogamia en poblaciones aisladas. 

De acuerdo con un estudio realizado por la UICN, 104 000 orangutanes viven en Borneo –un número mucho menor al de 1973–, cuando se estimaba que vivían unos 288 000 orangutanes en la isla. Las principales causas de la extinción de estas especies residen en la casa y la deforestación. Esta destrucción de la naturaleza a través de sequías e incendios, se ha relacionado con una alta demanda de pulpa de papel y plantaciones del árbol de palma. 

Entre las opciones más viables para apoyar la permanencia de los orangutanes es respaldar el trabajo de investigación y de cuidado de proyectos como los de la Borneo Orangután Survival Foundation o la del The Orangutan Project –TOP–; así como reducir el consumo de productos que se relacionan con la deforestación de árboles de palma o pulpa de papel, como es el caso del dulce de avellanas y chocolate Nutella. 

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El último rinoceronte blanco del norte busca pareja en Tinder para salvar a su especie

Sudán, que vive en Kenia, ha sido actualmente apodado como “el soltero más codiciado en el mundo” por lo que su equipo en Ol Pejeta Conservancy lo cuida con rigurosidad.

Frente a la extinción de una especie, la creatividad urge aparecer mediante los recursos que existen en la actualidad. Basta con usar una de las principales plataformas de citas en el mundo, Tinder, para intentar salvar al rinoceronte blanco del norte que se encuentra al borde de la extinción. Sudán, que vive en Kenia, ha sido actualmente apodado como “el soltero más codiciado en el mundo” por lo que su equipo en Ol Pejeta Conservancy lo cuida con rigurosidad. 

De acuerdo con Mattieu Plassard, de la agencia de comunicaciones Ogilvy Africa, Sudán cuenta ahora con dos posibles pretendientes restantes. En caso de que el apoyo de internet surta efecto, el acercamiento “va a ser transmitido en 190 países y en 40 idiomas. Es la primera vez que Tinder ha hecho algo como esto.” El objetivo es que Ol Pejeta Conservancy pueda recaudar fondos para un intento de salvar a la especie en peligro usando el método de Fertilización In Vitro –FIV–; en especial desde que Sudán tiene 43 años y no ha logrado aparearse con las dos rinocerontes blancos del norte hembras que quedan. 

Con una descripción de su personalidad y un agregado de “No quiero ser demasiado atrevido, pero el destino de mi especie depende literalmente de mí”, los usuarios de Tinder que deslizan a la derecha serán dirigidos a un sitio en donde el público puede realizar donaciones a favor de Sudán y su misión de reproducirse. 

Para Richard Vigne, director ejecutivo de la conservación, “Tenemos un largo camino por recorrer, un programa de 10, posiblemente 15 años para recuperar esta especie. Estimamos que costará alrededor de nueve a 10 millones de dólares.” Y con las donaciones, procesadas por Virgin Money en Reino Unido y Europa, CrowdRise en EE.UU. y MPesa en Kenia, se podrá financiar la investigación en curso sobre Técnicas de Reproducción Asistida –ART– que se llevan a cabo en institutos de EE.UU., Alemania y Japón. En caso de éxito, se esperará un rebaño de diez rinocerones blancos del norte después de cinco años de tratamiento FIV. 

 



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



Estos productos provocaron que el recién descubierto pulpo Casper esté en riesgo de extinción

Esta extracción de metales, como el manganeso, puede poner en peligro el ciclo de vida de los octópodos así como de las ostras.

De apariencia blanda e incolora, como si se tratase del televisivo fantasma Casper, se descubrió una especie de pulpo a principios del 2016 a una profundidad de más de 4 000 metros en la isla hawaiana de Necker, en el Pacífico norte. Se trata de un octópodo de aguas profundas que depositan sus huevos en tallos muertos de esponjas unidas a nódulos de fondo marino, los cuales son ricos en metales que son cada vez más usados para fabricar teléfonos celulares y computadoras. Por ello, pese a ser una especie recién descubierta, es también una especie cuya supervivencia está en riesgo por la minería en aguas profundas. 

Dado que estas esponjas que sólo crecen en áreas de pequeños nódulos duros y capas rocosas, son espacios de gran interés para compañías mineras debido a la riqueza en metales que contienen. De acuerdo con las investigaciones de Autun Purser del Instituto Alfred Wegener del Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina, en Alemania, esta extracción de metales, como el manganeso, puede poner en peligro el ciclo de vida de los octópodos así como de las ostras. 

Los nódulos, con formas de papas con anillos de diferentes capas de metales, son usados para productos de alta tecnología, producción de teléfonos celulares y otros equipos electrónicos como computadoras y tablets. En palabras de Purser, los metales encontrados en los nódulos son tan valorados dado que “la mayoría de las fuentes de tierra de estos metales ya se han encontrado y son cada vez más caras de adquirir.”

El objetivo será no sólo comprender los efectos de la actividad minera sobre la biodiversidad de la zona, también proteger tanto al ecosistema como a los animales que pueden verse afectados. En especial si se trata de una recuperación que tomará mucho tiempo y es “una gran pérdida para la biodiversidad en el mar profundo con efectos colaterales importantes ya que los octópodos son criaturas de tamaño considerable que comen muchas otras criaturas más pequeñas.”

 



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.

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