Estos son los mitos más comunes sobre la alimentación, ¿crees en alguno de ellos?

Hay ideas tan generalizadas acerca de algunos alimentos, que te costará trabajo creer que sólo son mitos.

Foodmyths

Hay muchas ideas generalizadas acerca de los alimentos. A menudo se dice que algunos son dañinos y que otros son muy benéficos,  pero muchas de estas teorías no son más que mitos.

Uno de los alimentos más satanizados es el huevo que se considera perjudicial porque contiene colesterol. Pero se ha comprobado que el huevo eleva el nivel de colesterol “bueno” y no está asociado a enfermedades cardiacas, de hecho, no sólo no es dañino sino que tiene antioxidantes únicos y es altamente nutritivo.

A menudo se dice que comer granos es saludable, sin embargo, son muy bajos en nutrientes comparados con otras comidas. También, son ricos en una sustancia llamada ácido fítico, que atrapa minerales esenciales en el intestino e impide que se absorban.

Uno de los principales granos consumidos es el trigo, que aumenta el azúcar en la sangre, al igual que el colesterol, además es bajo en nutrientes esenciales.

Otra de las ideas generalizadas falsas es que los alimentos reducidos en grasas son menos dañinos pero las grasas naturales eliminadas de los alimentos a través de procesos químicos, muchas veces son reemplazadas por grasas artificiales y azúcares que en realidad resultan mucho más dañinas.

Todos creen es que las dietas deberían ser bajas en grasa y que los carbohidratos deberían ocupar el 50 o 60% de las calorías de la dieta. Este tipo de alimentación contiene muchos granos y pequeñas cantidades de alimentos grasosos como carne y huevos, lo que probablemente funcione  para quienes son naturalmente delgados pero para quienes padecen obesidad, síndrome metabólico o diabetes, puede representar un gran riesgo.

Las grasas Poliinsaturadas se consideran saludables porque algunos estudios muestran que disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas, pero existen grasas poliinsaturadas que no ayudan.

Requerimos del Omega 6 y 3 en cierta cantidad pero si en las proporciones de ácidos grasos se encuentra más alto el omega 6 en el cuerpo, puede causar problemas de salud.

En el proceso evolutivo, el hombre nunca tuvo a su alcance el Omega 6, se podría decir que es antinatural en su dieta. Los ácidos grasos pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas.

Contrario a lo que se piensa, las dietas bajas en carbohidratos en realidad son benéficas ya que reducen la grasa corporal más que las dietas de calorías y grasas restringidas, disminuyen significativamente la presión sanguínea, reducen el azúcar en la sangre y mejoran los síntomas de la diabetes (mucho más que las dietas bajas en grasa), incrementan el HDL (colesterol “bueno”) y disminuyen los triglicéridos.

Las dietas bajas en carbohidratos también son más fáciles de cumplir probablemente porque no requieren restringir calorías.

Se cree que la razón por la que el azúcar es mala para la salud es porque contiene calorías vacías. Es cierto, el azúcar tiene calorías que no son nutrientes esenciales, pero no es la única razón que la hace dañina. Por su alto contenido de fructuosa afecta al metabolismo, lo que nos hace ganar peso.

La fructuosa se metaboliza por el hígado y se convierte en grasa que será secretada hacia la sangre. Esto eleva los niveles de triglicéridos y colesterol. También causa rechazo a las hormonas de insulina y leptina, provocando obesidad, síndrome metabólico y diabetes.    

Vemos así, que la opinión general sobre la alimentación no siempre es la acertada.

[Waking Times]



Esto es lo que tienes que hacer para bajar de peso con el mínimo esfuerzo, según la ciencia

Los estudios tienden a mostrar que para perder peso y adelgazar, la dieta tiene un papel mucho más importante que el ejercicio.

Enero es el mes ideal para plantearse objetivos saludables en relación con nuestro peso y físico. Esto provoca inevitablemente que nos asociemos en gimnasios, comenzamos dietas –algunas irracionales–, sigamos en redes sociales a fisicoculturistas y formemos una cultura del esfuerzo físico con un legado de “Come correcto y haz ejercicio”.

Sin embargo, como cualquier propósito de año nuevo, es indispensable estructurarlo en forma de objetivo: ¿queremos adelgazar o tonificar? De acuerdo con Philip Stanforth, profesor de la ciencia del ejercicio en la Universidad de Texas, los estudios tienden a mostrar que para perder peso y adelgazar, la dieta tiene un papel mucho más importante que el ejercicio.

Para él, el ejercicio requiere de tiempo y esfuerzo constante para ver los resultados deseados; mientras una dieta muestra mayores evidencias en un periodo a corto plazo: “Si tomaste una larga caminata de 56 km, quemaste entonces 3 500 calorías. Es una larga caminata. Sin embargo, si comes una barra de Snickers, tiene 500 calorías. Es mucho más fácil eliminar la barra de chocolate que caminar diario 8 km”.

Entre los estudios que menciona Stanforth, se encuentra uno publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, el cual encontró que las dietas de altas proteínas y remplazo de carne –por sustitutos bajos en calorías por carnes más pesadas– estaban asociadas con mejores resultados para mantener el peso tras un periodo de dieta. De hecho, en 2011 hubo otro estudio que analizaba la relación entre la grasa y la actividad física en niños, demostró que la actividad física no es la clave determinante para un peso insalubre en esta población

Si bien el ejercicio posee numerosos beneficios como antidepresivo y protencializador del sistema inmunológico, la realidad es que las dietas son las más efectivas para bajar de peso. Sin embargo, ¿por qué no hacer ambos?

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¿Qué es la cocina ayurvédica y por qué sería bueno que te enteraras?

Con más de 5 mil años de antigüedad, el ayurveda es una suma de conocimientos que en la práctica mejorarán holísticamente tu vida.

Ayurveda es un término que alude a una serie de conocimientos obtenidos durante más de 5000 años de observación y práctica, que promueven la longevidad y una mejor calidad de vida desde una perspectiva holística que incluye aspectos como el uso de hierbas medicinales, la práctica del yoga y la alimentación.

Esta última ocupa una parte importante del conocimiento ayurvédico, en donde hierbas, alimentos y bebidas se clasifican según cinco características elementales: sabor, propiedades, energía, efecto (o sabor) después de la digestión y propiedades especiales, cada una con su propio efecto terapéutico.

Sabor

Rasa” es la palabra en sánscrito para “sabor”, y significa deleite o esencia. En el contexto de la medicina ayurvédica se considera que estas dos cualidades promueven los canales de sanación que van de la boca a la cabeza, llevando la esencia directamente al cerebro. La esencia estimula el prana y este a su vez el agni o “fuego” digestivo.

Propiedades

Seis sabores para cinco elementos: dulce, salado, ácido, picante, amargo y astringente. Todos necesitamos un poco de cada uno en nuestra dieta.

Energía

Los alimentos y bebidas pueden enfriar o calentar el cuerpo, dependiendo del sabor que tengan y de la relación de cada uno con la energía.

Efecto postdigestivo (vipak)

Una vez que ingerimos determinado alimento, su sabor cambia cuando el proceso digestivo termina. Según los principios del ayurveda, esto ocure a causa de los jugos del “fuego” digestivo (agni).

Propiedades especiales (vishisht prabhav)

Particularmente las hierbas poseen propiedades únicas que se han descubierto conforme se ha experimentado con su efecto, algunas terapéuticas, otras medicinales, etcétera.

Asimismo se aconseja que en la determinación de hábitos alimenticios se tenga en cuenta la calidad, la cantidad, el hambre, las combinaciones, las especies, los pensamientos, el tiempo, las estaciones del año, la geografía, la edad, el género y el ama (un concepto complejo que alude a la multitud de factores que condicionan la buena o la mala digestión).

Por último, en el Ashtanga Hridayam, uno de los libros canónicos del ayurveda, se lee este consejo: “Come hasta un tercio de la capacidad de tu estómago, bebe hasta otro tercio y deja un tercio a Dios”.



Los alimentos que debes evitar si sufres de estos males

Para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales

La salud es un tema complejo. Consideramos que una buena salud se genera debido a la ausencia de una enfermedad, cuando en realidad se trata del resultado positivo de prácticas constantes en relación con el cuerpo, el pensamiento, las emociones y el espíritu. 

De modo que, para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales. Según Melissa Breyer, editora de Modern Mother Nature, es importante tomar en consideración la dieta que necesita tu cuerpo para mantenerse en su óptimo funcionamiento. Así que escucha a tu cuerpo y enfócate en cuidarlo adecuadamente a través de la comida:

Consume menos alimentos con margarina si tienes altos niveles de colesterol. Escoge alternativas más saludables libres de grasas trans, las cuales aumentan los niveles de colesterol malo (LDL), reduciendo el colesterol bueno (HDL). Por ejemplo, mantequilla o aceite de oliva.

En caso de que quieras bajar de peso olvídate de los endulzantes artificiales, ya que inducen el aumento de niveles de glucosa (y por lo tanto, el incremento del peso) en el cuerpo. Además, estos productos se encuentran relacionados con la contaminación de la vida marina.

Si quieres regular tu sistema hormonal, evita consumir productos enlatados. No todos los productos cuentan con el certificado de higiene libre de Bisfenol A(BPA), un estrógeno sintético que altera el sistema hormonal. El BPA  se asocia con enfermedades como la infertilidad, el cáncer de mama, obesidad, diabetes, pubertad precoz y cambios conductuales, entre otros.

Reduce el consumo de azúcar dejando de comprar cereales comerciales. La mayoría de los cereales comerciales, tales como los de Kellogg’s, contienen 56% de azúcar en su peso. Ahora imagínate consumir un tazón de estos cereales a diario.

Si estás preocupado por los alimentos genéticamente modificados, procura evitar productos derivados de la soya y el maíz. En su lugar, busca productos que tengan el certificado libre de cualquier alteración genética.

Elimina los pescados si estás preocupado por el mercurio, el cual es una neurotoxina que puede afectar tanto al cerebro como al sistema nervioso en caso de una exposición constante.

Si te gusta la comida limpia, entonces olvídate de la comida chatarra, rápida o procesada. La mayoría de este tipo de alimentos cuenta con altos niveles de alteraciones genéticas, así como de químicos que pueden afectar al cuerpo. Además fomentan un gran riesgo de contaminación en todo el medio ambiente.

No bebas refresco si tienes diabetes.

Busca manzanas orgánicas en caso de que quieras productos libres de pesticidas (conocidos como principales cancerígenos).



¿Te gustan las semillas? Entonces no dejes de probar esta recetas

En Ecoosfera te compartimos 5 deliciosas recetas en donde las semillas son lo importante; ¡para que aproveches todos sus beneficios!

Aunque el ser humano ha incorporado las semillas a su dieta desde tiempos remotos, en los últimos años algunas variedades han ganado fama por causa de sus propiedades nutricionales. La linaza, la chía, la quinoa, las semillas de calabaza y algunas otras han conquistado los menús cotidianos de miles de personas en todo el mundo, quienes las han vuelto parte de su licuado en la mañana, sus ensaladas, el agua con que acompañan sus alimentos y más.

A continuación compartimos con nuestrxs lectorxs de Ecoosfera 5 recetas en donde distintas semillas tienen un lugar protagónico, además de que los invitamos a explorar nuestro sitio tanto para saber más al respecto de los beneficios de comer semillas como, por otro lado, para conocer y probar otras ecorecetas.

 

1

Bocadillos de tofu con ajonjolí

350 g de tofu extra firme

50 ml de salsa de soya baja en sodio

2 cdita. de jengibre rallado

2 dientes de ajo picados

1 cdita. de azúcar morena

1/3 de taza de semillas de ajonjolí tostadas

1 cdita. de panko

1 cdita. de harina

60 ml de aceite de canola

2 cditas de salsa picante agridulce

2 cditas de cilantro fresco picado

6 cditas de yogur natural (tipo griego)

2 cditas de jugo de limón

1 pizca de sal 

Coloca el tofu sobre toallas absorbentes de papel y después sobre una tabla; presiónalo un poco para remover el exceso de humedad; repite esto hasta que esté lo menos húmedo posible. Después córtalo en cubos pequeños.

Aparte mezcla la salsa de soya, el jengibre, el ajo y el azúcar en un tazón. Revuelve bien y agrega el tofu, asegurándote de que todos los pedazos queden cubiertos por esta mezcla. Refrigera un par de horas.

En otro recipiente revuelve el ajonjolí con el panco y la harina. Saca el tofu del refrigerador y cúbrelo con esta segunda mezcla. De nuevo verifica que cada pedazo quede bien espolvoreado. Déjalo reposar por 5 minutos.

En un sartén calienta el aceite. Fríe los cubos de tofu hasta que doren y escúrrelos en papel absorbente. Una vez que hayas terminado, colócalos en una charola y mételos al horno precalentado a 120°C.

Para el aderezo mezcla la salsa picante, el cilantro, el yogur y el jugo de limón.

 

2

Salsa Harissa 

6 pimientos cereza picantes partidos a la mitad [puedes sustituirlos por 2 o 3 chiles habaneros]

1 cdita de semillas de alcaravea

1 cdita de semillas de cilantro

4 dientes de ajo picados

120 ml de aceite de oliva

1 cdita de hojas de menta secas

1 cdita de sal 

Asa los pimientos o los chiles para retirarles la piel. Aparte tuesta las semillas hasta que suelten su aroma y comiencen a brincar (aprox. 2 minutos).

En un procesador de alimentos muele los pimientos con el ajo; agrega las semillas, el aceite y las hojas de menta y continúa moliendo hasta tener una mezcla uniforme. Agrega la sal.

Si envasas esta salsa su duración es hasta de una semana.

 

3

Smoothie de fresas y plátano

[4 porciones]

2 plátanos

2 tazas de fresas

3 tazas de leche de almendras o leche regular

1 cdita de semillas de linaza molidas

1 cdita de extracto natural de vainilla 

Pela los plátanos y congélalos junto con las fresas hasta que estén completamente sólidos. Una vez que sea así, en una licuadora mezcla la fruta, la leche, la linaza y la vainilla. Licúa hasta que la mezcla sea uniforme.

 

4

Salsa de semillas de calabaza

 1 chile chipotle seco

60 ml de aceite de canola

2 chiles jalapeños

2 chiles serranos

2 jitomates en rebanadas

1 1/2 tazas de semillas de calabaza (sin cáscara)

2 dientes de ajo

1/4 de taza de cilantro fresco, cortado toscamente

 Fríe el chile chipotle en aceite. Una vez que esté bien frito, agrega los otros chiles. Después de un rato en el aceite retíralos y ásalos en el horno junto con el jitomate. Deja que todo dore un poco y retira. A continuación asa las semillas de calabaza. Remueve para que no se quemen y espera a que doren y suelten su aroma (aprox.8 minutos).

Una vez que las semillas hayan dorado colócalas en un procesador de alimentos. Tritúralas. Agrega los chiles y el jitomate y pulsa otra vez; a continuación el cilantro, el ajo y un poco de aceite de canola y pulsa de nuevo hasta que se forme una pasta uniforme.

Sirve inmediatamente.

 

5

Ensalada de espinacas con aderezo de semillas de amapola

 4 tazas de espinacas baby

2 tazas de arúgula

3 cditas de mayonesa reducida en grasa

3 cditas de yogur natural (tipo griego)

3 cditas de azúcar blanca

60 ml de leche (entera o descremada)

1 o 2 cditas de semillas de amapola

2 tazas de fresas rebanadas

1/2 taza de almendras tostadas

 Para el aderezo mezcla la mayonesa, el yogur, el azúcar y la leche hasta integrar todo de manera uniforme; al final espolvorea las semillas de amapola.

Aparte mezcla las espinacas y la arúgula con las fresas y las almendras. Al servir puedes bañar la ensalada con un poco de aderezo o presentarla fresca y el aderezo en un recipiente aparte.

vía MNN



5 hacks para que tu comida dure más

Estos sencillos consejos pueden ayudarte a siempre tener frutas y verduras frescas en casa y, además, te pueden ayudar a cuidar del planeta y ahorrar mientras lo haces.

No hay nada peor que querer comer un poco de fruta y ver que ya tiene moho. Por otro lado, es alarmante ver cuánta comida se desperdicia en la actualidad. Al dejar que la comida se eche a perder no solo estamos tirando dinero, también estamos desperdiciando el largo proceso que requiere llevar alimentos de la tierra de cultivo hasta nuestras mesas. 

Ahora te compartimos algunos sencillos tips para que tus alimentos duren más:

  1. Para conservar la frescura de los frutos rojos utiliza un poco de vinagre. Cuando recién hayas comprado tus bayas, en vez de meterlas al refrigerador disuelve una parte de vinagre blanco en 10 partes de agua y sumerge la fruta en la solución. Déjala reposar unos 5 minutos, enjuaga, seca y mete en el refrigerador.
  2. Voltea la crema y el queso cottage antes de guardarlo en tu frigorífico. Según Yahoo! Shine, esto crea una especie de vacío que no permite la existencia de bacteria.
  3. Si te gusta cocinar con hierbas de olor frescas, trátalas como si fueran flores. En vez de guardar tu albaca, tomillo, perejil, etc., en una bolsa de plástico en el refrigerador, ponlas en un vaso de agua y déjalas en un lugar fresco. Si cambias el agua cada 2 o 3 días, tus hierbas pueden durar semanas.
  4. Baja la temperatura de tu refrigerador. En vez de tenerlo a 38°C procura tenerlo a 36°C o 37°C. Si bajas más la temperatura se formarán cristales en algunos alimentos y bebidas.
  5. Haz tus propias conservas frutales. Puedes preparar una mermelada de los frutos más maduros que tengas o preparar un jarabe frutal.

Para el jarabe frutal necesitarás 2 tazas de fruta por cada medio litro de vinagre, y por cada taza y media de azúcar (esto último depende de ti, entonces agrega cuanta azúcar desees).

Método de preparación:

  1. Esteriliza tu contenedor: Lava tu frasco en agua caliente con jabón y enjuaga muy bien. Hierve tu frasco y su tapa en una olla por diez minutos.
  2. Agrega la fruta: Saca el frasco con mucho cuidado (utiliza pinzas o guantes para no quemarte. Introduce la fruta, esta puede estar cortada en trocitos o un poco machacada. Las mejores frutas para este tipo de jarabe son los frutos rojos, pero cualquier fruta en temporada funciona.
  3. Agrega el vinagre: Cualquier tipo de vinagre funciona: el vinagre blanco tiene un sabor fuerte, el vinagre de manzana tiene un sabor más suave y afrutado, y los vinagres de vino tienden a tener un sabor mucho más delicado. El vinagre balsámico funciona extraordinariamente bien con cerezas y fresas.
  4. Déjalo reposar: una vez que el frasco se haya enfriado, guárdalo en un lugar frío y fresco como el refrigerador o una alacena. Debe reposar un mínimo de 24 horas y un máximo de 4 semanas.
  5. Cuélalo: hazlo pasar varias veces por un filtro de café, para cuando el vinagre ya no tenga residuos de la fruta. La fruta la puedes emplear en un chutney.
  6. Agrega azúcar: Coloca el vinagre y el azúcar en una olla. Calienta hasta que hierva y mezcla hasta que el azúcar se haya disuelto. Vuelve a colocar en frasco (debe estar esterilizado).
  7. Refrigera: Guarda el jarabe en el refrigerador, si está bien sellado puede guardarse hasta por seis meses.
  8. Utiliza: puedes mezclar una cucharada sopera con agua mineral para crear una bebida refrescante y natural, o puedes añadirla a cócteles o aderezos. 

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