Estas son tus heces cuando comes lo mismo por 3 días (FOTOS)

Que somos lo que comemos queda demostrado, de manera más cruda y evidente, en nuestras heces, esa especie de “creación” que ejercemos diariamente y que, incontrovertiblemente, revela parte importante de nuestra esencia cotidiana: nuestros hábitos, nuestras prácticas, nuestras preferencias y nuestras aversiones. Aunque parezca un asunto insignificante por reiterativo, lo cierto es que tanto en […]

Que somos lo que comemos queda demostrado, de manera más cruda y evidente, en nuestras heces, esa especie de “creación” que ejercemos diariamente y que, incontrovertiblemente, revela parte importante de nuestra esencia cotidiana: nuestros hábitos, nuestras prácticas, nuestras preferencias y nuestras aversiones. Aunque parezca un asunto insignificante por reiterativo, lo cierto es que tanto en la alimentación como en su contraparte, el desecho, se encuentra codificada nuestra humanidad.

En este sentido, Gabriel Morais (en colaboración con Rodrigo de Castro y João Unzer) realizó un interesante ejercicio fotográfico, nutricional e incluso artístico en cierto sentido, en el cual documentó los detritus generados luego de pasar hasta 36 horas comiendo el mismo alimento, intentando presentar pruebas más o menos irrefutables de que, efectivamente, lo que introducimos en nuestro cuerpo provoca efectos palpables.

Destaca, por supuesto, el aspecto totalmente artificial de las heces generadas a partir de los alimentos sumamente procesados como los llamados “cereales” industriales, cuyo cóctel de saborizantes y colorantes artificiales y químicos de varios tipos se transforma en una creación bastante sui generis, acaso estéticamente inquietante.

Las imágenes, se asegura, no están manipuladas, como quizá tampoco la posible reflexión que podamos emprender a partir de este ejercicio.

[Laughing Squid]



¿Qué pasa si dejas un taco al pastor o una hamburguesa procesada en un frasco durante 15 días? (VIDEO)

El objetivo era observar lo que sucedía con cada uno de ellos, sus reacciones según la descomposición de sus componentes.

El proceso natural de un alimento es la descomposición, pues se requiere de espacio, agua, aire y una bacteria para continuar con el ciclo de vida. Sin embargo, si un alimento no puede descomponerse, ¿qué tan saludable sería consumirlo?

Ana Larrañaga Flota, coordinadora de proyectos de nutrición en Fundación Mídete, y el periódico digital SinEmbargo, realizaron un experimento con distintos alimentos que los mexicanos incluyen en su dieta diaria. El objetivo era observar lo que sucedía con cada uno de ellos, sus reacciones según la descomposición de sus componentes.

Para ello, los alimentos fueron colocados en envases transparentes –sin sellado al vacío– en temperatura ambiente. Entre ellos están: una gringa al pastor, dos tacos de la misma carne y una quesadilla, comprados en un puesto callejero, papas de McDonald’s, una hamburguesa de la misma cadena, otra de Burger King, un sándwich de Starbucks, así como una papa cocida, un pepino y un plátano

¿Los resultados? Te compartimos el video con las escalofriantes conclusiones:

 

Parece ser que existen alimentos en la dieta diaria del mexicano que requieren más de 15 días para descomponerse. Principalmente aquellos que forman parte de grandes cadenas internacionales, pues “contienen distintos tipos de potenciadores de sabor, fijadores de color y muchos productos que contienen algún tipo de sodio”.

La nutrióloga Larrañaga advierte que: “[e]s una mala señal, es un indicador de que nuestro cuerpo puede pasarla mal tratando digerir eso”.



20 sustitutos naturales de alimentos artificiales y comunes en tu vida

Conocer las posibilidades naturales a tu al rededor es muy importante para que las adoptes de una vez.

Foto:.lavidalucida.com

Para las madres de familia de hace medio siglo, los alimentos industriales y listos para calentarse fueron un alivio (sobre todo para aquellos que no estaban dedicadas exclusivamente al hogar). Pero este sueño ilusorio tuvo un costo, en algún punto la producción en masa arrasó incluso con nuestro conocimiento sobre las propiedades nutricionales de lo alimentos naturales que estábamos perdiéndonos.

Con la llegada de la era de la información, vamos enterándonos de un montón de efectos nocivos que desconocíamos prácticamente sobre los ingredientes de los productos procesados, y en este mar de información hay que ser muy cuidadosos porque las propias industrian van publicando su propia “información científica” ad hoc... Lo cierto es que sin ser fatalistas, pues también la esperanza de vida nunca había sido tan alta en el planeta, también hay que congraciarnos de que, como nunca, existe más transparencia sobre este mar de alimentos procesados.

Hoy te presentamos una lista de 20 alimentos procesados comunes; que puedes sustituir con su contraparte natural y accesible.

Traducción:

1.Mantequilla, manteca o aceite – puré de manzana

2.Sopas cremosas para preparar- puré de zanahorias u ojuelas de papas machacadas

3. Azúcar- canela

4. Azúcar-miel, salsa de manzana

5. Crema de leche- leche evaporada

6. Mantequilla- plátano, aguacate machacado y semillas de chía

7. Chips de chocolate- semillas de algarroba

8. Aceite de canola- yogurth griego

9. Harina refinada blanca- puré de de frijoles negros

10. Glaseado (pasteles)- crema de malvavisco

11.Huevos- semillas de chía

12. Pasta- cintas de zuchinni

13.Arroz- coliflor al vapor semi molida

14. Puré de papas- coliflor al vapor

15. Spray para cocinar- aceite de oliva con un poco de agua

16. Crema- leche de coco

17.Crema agria- yogurth griego

18. Tortillas- hojas de lechuga

19. Mayonesa- aguacate machacado

20. Harina de avena-quinoa

 

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Una guía para ubicar los químicos dañinos al revisar las etiquetas de los productos

Es casi imposible especializarnos en química pero una pequeño bagaje puede servirte para evitar lo más dañino.

A veces es difícil conocer qué es aquello que nos hace daño de los productos industrializados. Sabemos lo más general: hay que evitar los conservadores, el glutamato monosódico, la grasa saturada o el exceso de sodio y azúcar. Pero si no somos químicos especializados es complejo ubicar los ingredientes que debemos evitar.

Por lo anterior, aprender una cantidad básica de los aditivos que deterioran tu salud y que pululan entre los alimentos industrializados puede ser muy práctico para que acrecientes tus conocimientos básicos para comer sano. 

Aquí algunos recabados por el sitio Mother Nature Network

Nitratos y Nitritos: se encuentran en colorantes artificiales, conservadores y saborizantes. Generalmente añadidos a carnes ahumadas como jamón, salchichas o carnes para almuerzos como sandwiches. Es considerado este componente por la OMS como un cancerígeno. 

Bromato de Potasio: usado para esponjar en el proceso de cocción a algunos panes y galletas saladas. Es considerado también en muchos estudios como un cancerígeno. 

Propilparabeno:  es usado en conservadores como tortillas o muffins. Está asociado al desarrollo de células cancerígenas de mama y a la menor producción de espermas en los hombres y menor fertilidad en las mujeres. 

Butilhidroxitolueno: también es un conservador común en las papas fritas y en las carnes conservadas. Muchos científicos lo asocian como un cancerígeno y perjudica el sistema endocrino. 

Galato de propilo: contenido en productos con grasas comestibles como las salchichas o la manteca, ha estado relacionado en algunos estudios con tumores cancerígenos en ratas. 

Teobromina: ha sido muy cuestionado como un aditivo. Se trata de un alcaloide contenido en el chocolate y genera una reacción parecida a la de la cafeína. 

Diacetilo: contenido en productos como palomitas para microondas, está asociado con trastornos respiratorios, sobre todo para las personas que las cultivan en los campos. 

Fosfato: estos son de los aditivos más comunes en los alimentos industriales. Se usan para mejorar los procesos de cocción del pan y que la carne esté más tersa y fresca. Vinculado a problemas cardiovasculares y con enfermedades del riñón.

Aluminio: se usa como un estabilizador para los alimentos. Algunos estudios lo vinculan con cambios en el comportamiento, afecta el aprendizaje e incluso con Alzheimer’s.



Un estudio comprueba que comemos peor que nuestros abuelos

Los alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasa y almidón están impulsando el aumento de comidas poco saludables.

La globalización ha traído cosas muy positivas, como la expansión en las tecnologías de la información que diversifican las plataformas para la libertad de expresión. También la comunicación antes casi impensable, y en tiempo real, de personas que se encuentran en distintas partes del mundo. 

Sin embargo, como casi todo, la parte oscura de la globalización está presente y está estrechamente relacionada con la expansión en el poder de las corporaciones, que han alienado ideologías y creencias, además de hábitos de consumo, entre ellos, el del alimento. Es común escuchar que la dieta de nuestros abuelos solía ser mucho más sana que las de las nuevas generaciones, ¿pero qué tanto es verdadero? 

Según uno de los nutriólogos más importantes del mundo, Dariush Mozaffarian, el decano de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de Nutrición de la Universidad Tufts, y citando un estudio que coescribió para le edición de marzo de la publicación especializada The Lancet Global Health:  “La globalización” de las dietas occidentales, en las que un pequeño grupo de compañías de alimentos y agricultura tienen un poder desproporcionado para decidir lo que se produce, está causando parcialmente el cambio hacia una alimentación no saludable” “Los alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasa y almidón están impulsando el aumento de comidas poco saludables.”

Los países que han empeorado su dieta 

Según Mozaffarian, los países pobres en el África subsahariana y Asia han visto el aumento más rápido en el consumo de alimentos poco saludables. China y la India registraron los aumentos más altos en consumo de alimentos poco saludables.

Países que mejoraron su alimentación

La situación mejoró levemente en Europa Occidental y América del Norte.

“La mayoría de los esfuerzos globales de nutrición se han enfocado en las calorías”, dijo Mozaffarian a la Fundación Thomson Reuters. “Necesitamos enfocarnos en la calidad de las calorías para los países pobres, no solo en la cantidad”(…)“Los jóvenes están creciendo con dietas mucho peores que sus padres o abuelos”.



Descubre las cantidades adecuadas de la canasta básica de alimentos

Con tan sólo un bocado, los alimentos brindan una sensación de confort y bienestar que es capaz de optimizar tanto el funcionamiento como el autocuidado del cuerpo.

La alimentación es tanto una de las necesidades básicas como uno de los grandes placeres de la vida. Con tan sólo un bocado, los alimentos brindan una sensación de confort y bienestar que es capaz de optimizar tanto el funcionamiento como el autocuidado del cuerpo.

Por lo que es indispensable prestar atención adecuada a aquellos productos que ingerimos a nuestro cuerpo. En especial si se trata de alimentos  rodeados de mitos y dudas. Tales como:

Mantequilla. Lo ideal es evitar la mantequilla y remplazarla con productos con baja grasa poliinsaturada. Puedes consumirla en pequeñas dosis, y así reducir los riesgos de incrementar los niveles de colesterol en la sangre.

Leche. Procura consumirla desnatada o semi-desnatada, una vez al día. Esto brindará un tercio de la cantidad de calcio que necesitas.

Huevos. Debido a su cantidad de colesterol, es recomendable limitar su consumo. Por otro lado, los huevos cuentan con toda clase de nutrientes, tales como las vitaminas y las proteínas. Ayudan a controlar la sensación del apetito. El consumo recomendado es de tres veces a la semana.

Aceite de oliva. Se trata del súper ingrediente para mejorar la salud. Su principal uso es en ensaladas. Por lo que la dosis recomendada es entre una y dos cucharadas al día.

Carbohidratos. Estos deberían ser alrededor del 50 por ciento del consumo de la comida en general. En especial si provienen de alimentos integrales. Sin embargo los carbohidratos simples incrementan el riesgo de sufrir de obesidad y otras enfermedades como diabetes y cáncer. Por lo que no es recomendable consumir grandes cantidades de pastas, arroz y pan blanco, ya que se digieren rápidamente liberando azúcar directamente en el flujo sanguíneo.

Carne procesada. Está bien si se consume con moderación, y así se evita riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer en los intestinos y otros. Lo ideal es consumirlo sólo un par de veces a la semana si en verdad no hay otra opción (pero no más).

El vino tinto en pequeñas cantidades es bueno para la salud del corazón. Sin embargo, en grandes cantidades, se eleva el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades. Por lo que se recomienda consumir una copa de vino tinto al día, con un descanso de un par de días a la semana.

Yogurt. Siempre y cuando sea de sabor natural, el yogurt permite reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes; así como de ayudar a bajar el exceso de peso. Consúmelo regularmente.

Jugo de frutas natural. Los jugos comerciales tienden a tener grandes cantidades de azúcar (cerca de diez).

El pan es bueno para ti, siempre y cuando sea en proporciones moderadas. Por ejemplo, entre dos y cuatro rebanadas al día.

Cafeína. Entre dos y cuatro copas de café o té es bueno para tu salud; sin embargo, es indispensable revisar las calorías en caso de que incluyan otros productos como la leche.

Chocolate oscuro (sin azúcar) es bueno para el corazón, ya que disminuye la glucosa de la presión sanguínea.

 

 

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