Esta máquina permite producir biodiesel en el hogar (VIDEO)

El vídeo nos muestra como usando el BioBot 20 podemos emplear aceite vegetal usado para hacer biodiesel desde nuestras casas.

biodiesel

El BioBot 20 podría ser el producto ideal para aquellas personas con interés en la química, cuidar del medio ambiente y que tienen algún uso para el biodiesel, . La pequeña máquina simplifica el proceso de hacer biodiesel para que cualquier persona con aceite vegetal de sobra pueda convertirlo en combustible.

El kit completo del BioBot cuesta $655 dólares y produce  por ciclo aproximadamente 20 litros. Aparte de la inversión inicial,  cada ciclo cuesta $4 dólares (una vez sumando el precio de los químicos adicionales) sin contar el precio del aceite utilizado.

A pesar de que el BioBot busca mostrarse como un producto fácil de utilizar, sigue siendo bastante difícil de hacer. El proceso toma varios días ya que hay que verter el aceite, calentarlo, agitarlo, agregar otros químicos y “lavarlo”.

Mientras que el BioBot es innegablemente un paso en la dirección correcta, por el momento, sólo podría ser práctico en instituciones grandes como escuelas o universidades. Los estudiantes podrían llevar a cabo un proyecto donde convierten el aceite de la cafetería en combustible utilizado por algunos vehículos. Sin embargo, al menos de que tengan aceite de sobra en sus casas, el BioBot parece tener un futuro incierto en hogares normales.

[FastCoexist]

 



Científicos mexicanos crean el primero biodiésel más barato y ecológico del mundo

Una planta piloto que es capaz de producir biodiésel a partir de aceite residual, el cual reduce hasta casi un 90 por ciento de su costo, y disminuye el impacto ambiental a lo largo de su producción química.

Ante los altos precios de la gasolina y el petróleo, el cual ha provocado el aumento en precios de numerosos servicios –como transporte público, alimentos básicos: tortilla, pan, entre otros–, los mexicanos se enfrentan esta situación con dificultades: la pobreza alcanza, cada vez con mayor fuerza, varias regiones del país. Para reducir esta crisis, científicos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla –BUAP– han desarrollado una planta piloto que es capaz de producir biodiésel a partir de aceite residual, el cual reduce hasta casi un 90 por ciento de su costo, y disminuye el impacto ambiental a lo largo de su producción química.  

 

Para Griselda Corro Hernández, académica del Laboratorio de Catálisis y Energía del Instituto de Ciencias, se trató de encontrar una solución a los problemas ambientales derivados por el uso y producción de combustibles fósiles a nivel mundial. Ahora, “gracias a esta planta piloto, única en el mundo, es posible obtener biodiésel con sólo tres pesos mexicanos por litro, valor competitivo si se contrasta con el precio comercial del diésel –20 pesos en el mercado–”. 

Se trata de un proyecto de innovación en un “excelente nicho de oportunidad en la industria, al ser un proyecto de transferencia tecnológica adecuado a la coyuntura actual.” Se realizó tras siete años de trabajo en laboratorio, de los cuales cinco fueron para encontrar un catalizador que transformara el aceite de cocina en combustible de manera segura y económica. Una vez que se encontró, se realizó un “proceso inédito para producir biodiésel basado en ese hallazgo y la incorporación de sistemas de paneles solares, así como otras innovaciones que dieron como resultado un proceso más seguro, económico y sustentable que cualquier otro.”

La planta piloto, en la que ya hay en las universidades de Guadalajara, Autónoma de Yucatán, Autónoma de Nuevo León y Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, cuenta con dos reactores: el primero, en el que se ingresa el aceite residual, para el proceso catalítico –actualmente patentado–; y el segundo, para realizar la limpieza y el secado del combustible obtenido del anterior reactor. Y al ser un sistema de páneles solares, se calienta agua y produce energía eléctrica para realizar la serie de mecanismos de control y soporte. 



Adolescente Sara Volz podría revolucionar la industria energética

La estadounidense Sara Volz ganó este año el premio Intel Science Talent Search por potencializar la capacidad de las algas para generar energía.

Foto:therebelution.com

Actualmente el petróleo, como fuente energética, continúa siendo el más redituable de todos –al menos para las agendas financieras–. Algunas otras fuentes alternativas de energía comienzan a utilizarse, pero la hegemonía de este recurso continúa siendo innegable. La gran pregunta de científicos e inversionistas es cómo reemplazar los hidrocarburos por otra opción.

Este año, Sara Volz, ganadora del premio “Intel Science Talent Search”, se preguntó cómo volver más rentable el uso del alga marina como biocombustible. Posteriormente la joven de 17 años separó las células del alga que producen más aceite –componente que funciona como fuente de energía–, del resto. Y descubrió que al unir las líneas de las células que producen más aceite, este se multiplica en cantidad. Dicho descubrimiento aumenta la productividad de las algas como energía renovable.

Entre las principales ventajas de este biocombustible, es que no depende de tierra cultivable –por lo que no compite con el cultivo de alimento– y que además absorbe el bióxido de carbono, lo cual contribuye a reducir el calentamiento global.

Sara Volz partió de la idea de estudiar el comportamiento del alga con un fin integral, persiguiendo la posibilidad de aportar tajantemente al bienestar futuro de la sociedad. Y con intención, claridad, y buena voluntad, en combinación con un pequeño laboratorio alojado debajo de su cama, hoy ofrece una de las alternativas más viables para romper nuestra nociva dependencia ante el petróleo.



Estudiantes mexicanos crean electricidad con agua de lluvia

Con poco menos que genialidad, estos estudiantes produjeron pequeñas turbinas que, movidas por el agua de la lluvia, generan energía eléctrica. La idea es acoplarlas en zonas marginadas para resolver problemas.

El 73.6 por ciento de la electricidad en México es originada por la quema de combustibles fósiles. Por la cantidad de energía solar que posee el país, podría producir cincuenta veces su demanda diaria. Y aún así la energía eléctrica sigue procediendo mayormente de la quema de fósiles, que arrojan el 32 por ciento de las emisiones totales de CO2 del país a la atmósfera (un gran y triste absurdo).

Imaginar, implementar y exigir alternativas de generación eléctrica limpia en México es inaplazable. Recordemos que este país ocupa el tercer lugar en potencial más alto del mundo en aprovechamiento de energía solar.

El movimiento generado por el agua es otro de los recursos usuales aprovechados para la generación de energía eléctrica (cualquier tipo de energía puede mutarse en electricidad). Con esa premisa en mente, un grupo de estudiantes mexicanos de la Universidad Tecnológica de México desarrolló una pequeña turbina que se adecua a los techos de zonas habitacionales marginadas. La caída de agua incita el movimiento en la turbina y esta, a su vez, produce electricidad.

Hasta hoy han conseguido que su sistema provea de energía a artefactos medianos, como pequeñas neveras. Pero los creadores de Fluvia comollaman al proyecto, planean expandir su capacidad.

El hecho de que estudiantes exploren métodos económicos y viables de energía limpia, para incorporarlos en zonas marginales, es más que inspirador. Mientras los gobiernos se determinan a hacer lo mismo pero los resultados son pobres, el desarrollo de proyectos que promuevan una cultura ecológica en las zonas menos educadas, y de paso hagan una labor social inmediata, es realmente afortunado. Bienvenido Fluvia al país.

 

 

 



Los restaurantes de París convierten sus deshechos de la cocina en biogás

Un grupo de casi 80 restaurantes y hoteles parisinos ha tomado la decisión de implementar prácticas ecologistas a lo largo de su procesamiento de alimentos.

Cuando tenemos la oportunidad de comer en algún restaurante, muchas veces nos ocupamos de disfrutar el platillo que tenemos en frente. Llega a suceder que es tan delicioso que lo devoramos en un “abrir y cerrar de ojos”, sin cuestionarnos el procedimiento que se tuvo que realizarse para que ese alimento llegara a nuestra mesa.

Un grupo de casi 80 restaurantes y hoteles parisinos ha tomado la decisión de implementar prácticas ecologistas a lo largo de su procesamiento de alimentos. El proyecto piloto intenta colectar los desperdicios de comida orgánica, reciclarla y así generar biogás que produzca electricidad, calor y composta para las granjas aledañas a la ciudad. De hecho, la agencia francesa para el cuidado del medio ambiente, Ademe, y el restaurante Synhorcat, planean recolectar 200 toneladas de desperdicio orgánico en los próximos seis meses, y así motivar a otros 25 000 restaurantes parisinos que hagan lo mismo.

El objetivo es implementar en 2016 una ley ambiental que motive a los restaurantes a reciclar los desperdicios orgánicos; de lo contrario, deberán pagar una sanción de alrededor de 75 000 euros. Con el fin de reducir las áreas de rellenos sanitarios, la actividad de incineración y los gases del efecto invernadero, Francia está esforzándose en convertir los deshechos en una poderosa bioenergía.

De acuerdo con Stephane Martinez, del bistrot Le Petit Choiseul, ha habido una respuesta positiva de los clientes, quienes consideran la práctica del reciclaje como un bonus para la buena referencia de cualquier restaurante. De hecho, en este singular bistrot, se ha empezado a reciclar cerca de cinco toneladas de desperdicio orgánico al año; donde los cocineros colocan las cascaras y los sobrantes en una bolsa de plástico, las cuales son recolectadas diariamente por camiones de combustible de biogás.

La meta a llegar es empezar una producción masiva de reciclaje; donde empresas que produzcan desde 120 toneladas desperdicio orgánico al año hasta 10 toneladas al año (cerca de 33 kilos per día). Esto no sólo incluye lugares como restaurantes y hoteles, sino también tiendas de supermercado, firmas agroalimentarias, cantinas, hospitales y otros tipos de empresas relacionadas con cocinar. De ese modo, para 2016, la regularización de esta práctica  podrá derivarse en plantas de biogás con la capacidad de 40 000 toneladas al año.

El proceso se lleva a cabo en tanques gigantes, donde las bacterias convierten los desechos en fas metano; el cual se quema en una turbine, generando dos megavatios (una hora de energía eléctrica). Después de este proceso, el desperdicio se utiliza como composta y fertilizante para las granjas de la región.

Por el otro lado, países como Alemania, Austria, Dinamarca, Bélgica, EE.UU. y Países Bajos, ya han utilizado este tipo de sistemas con el fin de generar un impacto positivo en el medio ambiente. Este tipo de programas de reciclaje es una increíble oportunidad de regresarle a la tierra lo que nos está ofreciendo.



México albergará la planta solar más grande de América Latina

En un insólito acontecimiento en México, Aura Solar I proveerá de energía eléctrica a más de la mitad de la población de una ciudad mediana, es decir, a más de 164 mil personas por año.

Poco a poco los primeros proyectos a gran escala para generar energía limpia están concretándose en  países menos desarrollados. Entre estos se encuentra México, que persigue la ambiciosa meta de producir el 35% de su energía con fuentes limpias para el 2026 – actualmente solo es el 1.5%. Aún así, sus características geográficas le otorgan una ventaja enorme, pues presenta una extraordinaria recepción solar en su territorio.

Hasta hace poco, cuantiosos proyectos de generación de energía renovable habían sido anunciados, pero pocos concretados. Afortunadamente, la planta de energía solar más grande de Latinoamérica está en construcción, su nombre es Aura Solar I. El proyecto está instalado en La Paz, Baja California, y podría proveer hasta el 64% de la energía eléctrica de esa ciudad. Su capacidad es de 30 MW y abastecería a más de 164 mil habitantes anualmente, durante al menos 30 años.

Resulta inaudito para México que más de la mitad de la energía de una ciudad mediana, se provea con energías renovables. Este será el primer caso en ese país. Otras compañías, como First Solar Inc. de Estados Unidos, Germany’s Saferay GmbH y Grupotec Tecnologia Solar SL, también están desarrollando proyectos solares en esa nación.

Aunque el gobierno mexicano priorice el uso de energías no renovables, sobre todo el petróleo (como ejemplo, su recién aprobada reforma energética), están emergiendo proyectos ambiciosos que, gracias a su rentabilidad, marcan una diferencia en el rumbo energético nacional. Una tendencia que seguro se esparcirá a Latino América, en parte gracias al magnífico potencial lumínico de la zona.

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