5 costos ocultos de la agricultura industrial

El campo no puede ser tratado como una fábrica. Aquí te damos algunas prácticas que ponen en riesgo la seguridad alimentaria a nivel mundial.

agricultura-1El auge de los métodos industriales en agricultura ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las necesidades alimentarias de la población necesitaban ser atendidas con más eficiencia y urgencia que nunca. Sin embargo, administrar el campo como una fábrica no siempre tiene los resultados esperados.

En 1940, Estados Unidos producía 2.3 calorías de comida por cada caloría de combustible fósil utilizado. Luego, con la adopción de pesticidas (que permitía, teóricamente, controlar los costos explotando a mayor escala la tierra) se producía 1 caloría de comida por cada 10 calorías de combustible fósil utilizado, un procedimiento 23 veces menos eficiente, que sin embargo sigue utilizándose actualmente.

5 costos ocultos de la dependencia química en la agricultura

Tierra y agua

La agricultura industrial utiliza el 70% del agua dulce del planeta. Este medio de producción, solamente en Estados Unidos, provoca casi el 75% de los problemas de calidad del agua en los ríos y mantos freáticos.

Resiliencia y seguridad alimentaria

Al no contar con reservas de cultivos y permitir que la seguridad alimentaria sea una variable más de la especulación financiera, miles de personas pasan hambre y los granjeros a pequeña escala se quedan sin oportunidades de competir contra los grandes productores.

Cambio climático

Un viejo conocido. El actual sistema de producción es responsable de un tercio de las emisiones que provocan el efecto invernadero; también depende completamente de la disponibilidad de combustibles fósiles para la maquinaria y los pesticidas y fertilizantes son también derivados de procesos petroquímicos.

Biodiversidad

La agricultura industrial es la mayor amenaza a la biodiversidad: 7 de cada 10 biólogos creen que el actual colapso de la biodiversidad es una amenaza más grande que el calentamiento global. Especies de abejas, murciélagos, anfibios y otras especies que contribuían a mantener los cultivos libres de plagas están siendo devastados por el uso de pesticidas.

Salud humana

Todos los seres humanos cargamos, en alguna medida, con pesticidas en nuestro cuerpo. Los más expuestos a ellos son nada menos que las comunidades rurales que producen los alimentos. Esto podría explicar el auge en años recientes de enfermedades como el cancer, diabetes, lupus, artritis reumatoide y asma, entre muchas otras.

La agricultura industrial sigue utilizándose por inercia y porque es un gran negocio que mantiene a las compañías productoras de alimentos en el mercado. Pero, contrario a lo que dicen los políticos, no es la única manera de atender la hambruna mundial.

Una visión postindustrial de la agricultura, que pudiera integrar métodos de producción menos dañinos para el ambiente, irá de la mano con el cambio de voluntad política: mientras las bancadas de las corporaciones tengan las manos en las leyes de regulación ambiental; mientras la competitividad y los precios justos no sean una realidad; mientras los granjeros no tengan condiciones adecuadas de vida, nuestra seguridad alimentaria seguirá en peligro.

[Waking Times]



La agricultura biodinámica, una técnica de cultivo que beneficia la tierra

El alemán Rudolf Steiner propuso a inicios del siglo pasado una agricultura denominada biodinámica, la cual trata a las granjas como organismos complejos.

 En 1924 un grupo de agricultores alemanes notaron que sus tierras perdían fertilidad y los suelos se encontraban desgastados. Ante el problema solicitaron alternativas a la academia de su país, por lo que se llevaron a cabo un conjunto de conferencias lideradas por Rudolf Steiner, padre de la agricultura biodinámica, la cual, concibe a las granjas  como organismos complejos cuya dinámica natural incluye a los animales y al hombre.

La agricultura biodinámica se basa en nueve tipos de preparados inventados por Steiner, que a la fecha han comprobado tener efectos en la estructura del suelo y en los microorganismos, mejorando la fertilidad del suelo e incrementando su biodiversidad. Este revolucionario pensador creía que estos preparados transferían poderes sobrenaturales terrestres y fuerzas cósmicas al suelo. La rareza de estos es innegable, se dividían en dos tipos: los preparados para la preparación del suelo y los utilizados para la preparación y aplicación de composta.

Este tipo de siembra toma en cuenta un calendario de cultivo basado en el movimiento de los astros. Para la preparación del campo por ejemplo Steiner propuso el llamado cuerno de abonar, basado en una mezcla de tierra negra preparada al llenar el cuerno de una vaca que se entierra en la tierra en otoño para dejarlo descomponer durante el invierno y recuperarse para su uso la siguiente primavera. En este cuerno se añade además cuarzo molido en polvo preparado.

Actualmente esta técnica se utiliza en más de 50 países y cuenta con una agencia de certificación para sus productos denominada “Demeter International” (en alusión a la diosa griega de la agricultura). Los métodos del agrocultivo biodinámico profundizan en la interconexión de los componentes de los sistemas incluyendo al humano como parte de este. Se trata de una concepción filosóficamente sensible sobre la agricultura, que incluso nos remite a una especie de proceso de purificación alquímica, que empata perfectamente con un nuevo pensamiento acerca de la unidad de la materia y la vida.

 



¿Qué hay detrás de tus marcas favoritas?

Si crees que la valentía se limita a las películas de acción, te tenemos una noticia: elegir lo que comes es un acto de valor que realizas tres veces al día.

¿Cómo? Muy sencillo, como consumidores tenemos el poder de decidir qué llevamos a nuestra mesa y cómo nutrirnos. A veces se nos olvida la responsabilidad que tenemos de nuestra alimentación y dejamos que la publicidad y las marcas nos digan cómo hacerlo. Pero hoy tenemos un reto enorme como consumidores: recuperar nuestro poder de elección.

Los productos procesados que compramos en el supermercado tienen un origen dudoso, no sabemos cómo son producidos ni de dónde provienen los ingredientes para su elaboración porque las empresas que los elaboran no son transparentes con sus consumidores.

Las empresas de alimentos nos ofrecen comida para “hacernos la vida más fácil” e incluso han creado productos “más sanos” y nos los llevamos a la boca pensando en que  nos ofrecen los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo. Hoy sabemos que esto no es así, la comida procesada está relacionada con los altos índices de obesidad  y sobrepeso a nivel mundial por sus altos contenidos de azúcar y grasas.

Si miramos más a fondo encontramos que los alimentos procesados también tienen un pasado oscuro que impacta al medio ambiente, y nosotros como consumidores somos cómplices involuntarios de estos daños cada vez que decidimos comprar alimentos que provienen de la agricultura industrial, que contamina recursos valiosos como el agua y el suelo, indispensables para tener comida sana en nuestra mesa. 

Además, esta forma de producción no solo pone en riesgo la biodiversidad, sino que amenaza la salud de los trabajadores del campo con el uso de agrotóxicos como el glifosato, catalogado recientemente por la Organización Mundial de la Salud como probable cancerígeno para el ser humano y que es utilizado sin ningún tipo de control en el campo mexicano.

Este panorama es alarmante para todos, y como consumidores tenemos en nuestras manos un papel clave en el rumbo de esta historia con cada elección de compra y pidiéndole a las empresas de alimentos que nos informen sobre la forma en la que elaboran sus productos. Juntos podemos transitar hacia una agricultura ecológica, que proteja al medio ambiente y a las personas.

Desde Greenpeace, te invitamos a ser parte de una comunidad a favor de la comida sana y a preguntarle a las 15 corporaciones más relevantes en el país sobre cómo producen y cuál es el origen de los ingredientes que utilizan, a través del sitio web: www.greenpeace.mx/comidasana.

Gobierno, empresas y consumidores, somos parte de un problema de alimentación que no permite el acceso a alimentos suficientes y de calidad, pero hoy más que nunca, también somos parte de la solución. 

 

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Twitter del autor: @PrensaGPMX @greenpeacemx 



Buenas razones para dejar de comer la deliciosa Nutella

A pesar que el contenido nutricional indica que es un producto libre de colores artificiales y de preservativos artificiales, cada uno de los ingredientes de la Nutella ha formado parte del proceso que implica un ejercicio artificial

Desde 1951 la Nutella, esa deliciosa crema de avellanas, es el postre ideal que sacia todo antojo dulzón que libera inmediatamente una sensación de placer. Su creador, Pietro Ferrero, inició su versión cremosa de la “supercrema” como una alternativa a la ausencia de chocolate debido a la guerra. Desde entonces, gracias a su incomparable sabor, ha recorrido el mundo a pesar de contener glutamato monosódico (MSG, por sus siglas en inglés), también conocido como E621, GMO emulsionante lecitina de soya y aceite de palma, cuya extracción ha agravado el medio ambiente alrededor del mundo.

A pesar que el contenido nutricional indica que es un producto libre de colores artificiales y de preservativos artificiales, cada uno de los ingredientes de la Nutella , según el sitio especializado preventdisease, ha formado parte del proceso que implica un ejercicio artificial, tal como:

La lecitina de soya (la cual, por cierto, es igual de artificial que el emulsionante/preservativo) proviene de los desperdicios de un proceso de desgomado, usándose continuamente como solvente y pesticida para formar plásticos sólidos. Es un producto genéticamente modificado, lo que lo convierte en un material contaminante que disminuye la fertilidad, altera las funciones inmunológicas y contamina el medio ambiente. En consecuencia, tiene efectos tóxicos.

67% del producto es grasa saturada y azúcar procesada (alrededor de 200 calorías, 11 gramos de grasa, de la cual 3.5 es saturada y 21 es azúcar).

El sabor artificial de vainillin (MSG), erróneamente confundido con vainilla. Con sabor y aroma a vainilla, este producto no es más que un químico compuesto por el extracto molecular de la vaina de la vainilla y petróleo. Contiene MSG, por lo que no es ningún nutriente, vitamina ni mineral y por ende, no provee beneficio alguno a la salud. Es 78% glutamato, 12% sodio y 10% agua. En consecuencia, no puede considerarse un producto natural. Y dado que estimula el sistema de recompensa, este compuesto puede formar parte del desarrollo de desórdenes neurológicos, endócrinos y neurodegenerativos.

El aceite de palma en estado oxidado es extraído del árbol de palma, y usualmente se usa para alimentos procesados. Se le considera un elevador de colesterol en la sangre, así como un interruptor de funciones tanto bioquímicas como psicológicas, además que su extracción ha provocado la deforestación de 80% del hábitat de los orangutanes, así como de aves y otros animales.

En conclusión la Nutella, a pesar de su delicioso sabor, es un producto nocivo para la salud tanto del consumidor como del medio ambiente. Así que es importante tener en mente que además de reducir su consumo también existen alternativas de postres como, por ejemplo, crema de avellana casera.



Receta casera para eliminar pesticidas de frutas y verduras

Esta sencilla receta te ayudará a eliminar desde insecticidas hasta ceras que se usan para que brille la fruta.

Las frutas y verduras que consumimos hoy, desgraciadamente, contienen una gran cantidad de pesticidas y químicos. Algunas frutas, además, contienen ceras o abrillantadores para que resalten de entre las otras. Lo mejor que puedes hacer es comprar productos orgánicos, pero si no puedes, te compartimos una fórmula para eliminar los residuos de todos estos químicos malignos. Es muy sencilla.

 

Cuando regreses de hacer tus compras, esto es lo que puedes hacer:

Remoja las frutas y verduras en agua en un radio de 4:1 de agua y vinagre. Es decir, una parte de vinagre por cuatro de agua. Luego agrega ¼ de taza de bicarbonato y el jugo de 1 limón. Deja remojar mínimo 20 minutos. En ocasiones se verá una nube opaca que flota en el agua y residuos en el fondo.

También puedes hacer la siguiente fórmula y guardarla en un rociador dentro del refrigerador para tenerlo siempre a la mano. (No es necesario enjuagar después.)

 

1 taza de agua

¼ de taza de vinagre blanco o de manzana

2 cdas de bicarbonato de sodio puro

jugo de 1 limón

 

Mezcla todos los ingredientes en tu rociador y utilízalo cada vez que compres un vegetal no orgánico. Si quieres saber qué ingredientes dañinos tiene tu comida, remítete a este sitio.



¿Quiénes son los verdaderos dueños de la comida orgánica?

Philip H. Howard, profesor en el Departamento de sustentabilidad de la comunidad en el estado de Michigan, realizó un infograma para explicar rápidamente la verdadera estructura de la industria de la comida orgánica.

Cuando decidimos consumir alimentos orgánicos, empezamos a informarnos acerca de todo lo que implica este tipo de comida: sus beneficios, sus puntos débiles, el impacto ambiental y social, hasta dónde conseguirlos. Razón por la cual, en Ecoosfera decidimos compartirte esa información para que tomes una decisión consciente para el cuidado de tu cuerpo y del medio ambiente.

Todo el movimiento de la comida orgánica surgió en la década de los 40, como reacción de algunos pequeños grupos independientes en contra de la “revolución verde”, la industrialización de la producción agrícula que consistía en cultivar una sola especie de granos en un terreno durante todo el año, aplicándole grandes cantidades de agua, fertilizantes, pesticidas y herbicidas. Razón por la cual, el alimento orgánico se empezó a producir bajo métodos naturales, evitando así los plaguicidas o fertilizantes artificiales.

En la actualidad, la agricultura orgánica tiene un gran peso en el mundo; incluso ahora, diversos países han intentando comercializar este tipo de alimentos bajo ciertas leyes especiales. Entre ellos se encuentran Japón, EE.UU., Canadá y la Unión Europea. No obstante, las compañías independientes que procesaban la comida orgánica han ido desapareciendo. Por ejemplo, en 1995, había alrededor de 81 empresas estadounidenses dedicadas a este rubro; en la actualidad, sólo 15.

¿Qué sucedió entonces? De manera sigilosa pero ambiciosamente, las compañías más fuertes de la industria de la comida han ido abarcando estas pequeñas empresas de alimentos orgánicos. Empresas tipo Coca Cola, Hershey o Bimbo, han adquirido las firmas de esas empresas pequeñas; provocando entonces que el proceso de la agricultura 100% orgánica no se cumpla del todo.

Como observamos en el infográfico de Philip H. Howard, Coca Cola adquirió el 10% de la empresa Green Mountain Coffee, mientras que Pan Bimbo (de México) compró Canadá Bread de Maple Leaf Foods. Kellogs se encargó de absorber pequeñas empresas como Kashi o Morningstar Farms; y Pepsi, Naked Juice.

Entonces, una vez que estemos conscientes de estas constantes amenazas, en las cuales la industria de la comida intenta dominar el mercado mundial, podemos optar por ciertas alternativas. Por ejemplo, en vez de comprar la despensa en compañías grandes de alimentos orgánicos, escoger granjas o locales de artesanos independientes. Al final, y como dicen por ahí, “el que busca, encuentra”.

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Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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