Top 10: alimentos que parecen sanos pero no lo son

Te damos una lista de 10 alimentos que parecen sanos e inofensivos, pero que en realidad son todo lo contrario.

1. Aceites vegetales: como lo dice su nombre, este tipo de grasas naturales se extraen de diferentes plantas y semillas, tales como el girasol, el maíz, la soya, entre muchos otros. A diferencia de las grasas animales, se cree que estos aceites, por su consistencia líquida, son saludables.

Lo cierto es que existen muchos tipos de estos aceites, los cuales poseen diferentes propiedades, por lo que entonces hay unos mucho más sanos que otros. No hay que olvidar que éstos también poseen tres tipos de ácidos grasos: saturados, monoinsaturados y poliinsaturados, así que será mejor no abusar de ellos.

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2. Pasta: la pasta común y corriente que compramos en el súper en sobrecitos está hecha a base de una mezcla de harina, agua, huevos y una pizca de sal. Este alimento aporta aproximadamente unas 370 kilocalorías por cada 100 gramos, siempre y cuando se coma hervida, sin condimentos.

Principalmente, la pasta aporta al organismo hidratos de carbono, nada de minerales, ni fibras. Si la cocinamos con salsas y grasas, lo único que ingerimos es chatarra, lo cual se verá reflejado al momento de subir a la báscula.

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3. Pan de caja: este tipo de pan está hecho a base de harina de trigo, la cual ha sido procesada con anterioridad, mezclada con harina, un poco de sal y huevos. En las últimas décadas ha tenido gran aceptación debido a que es un producto muy rendidor y el cual puede durar en casa varios días, sin necesidad de consumirlo.

Sin embargo, el pan blanco en realidad es mucho menos nutritivo que el pan que se venden en la panadería. Debido a que el trigo no se encuentra en estado puro, no hay aporte de vitaminas, ni fibras, y al ser fácil de digerir, puede haber en el organismo descompensaciones de azúcar e insulina.

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4. Sopa de sobre: por cuestiones de tiempos, muchas personas optan por comprar este tipo de sopas que venden en los supermercados, las cuales suelen ser atractivas por sus combinaciones y sobre todo, por el tiempo que uno se ahorra al prepararlas.

El problema está en que todos sus ingredientes están deshidratados y aunque no son muy altas en grasas, contienen pocas vitaminas y minerales, sus niveles de sodio son muy altos y el exceso de sal puede provocar diversos daños en nuestro sistema.

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5. Cátsup: esta salsa de tomate es ideal para acompañar cierto tipo de alimentos, como papas fritas, hamburguesas, hot dogs, entre muchos otros; su uso es tan popular que no falta en ninguna alacena.

Aunque el ingrediente principal de la cátsup como ya dijimos es el jitomate, también está hecha con cebolla, hierbas, especias, vinagre y un alto contenido de azúcar. Aunque no se le considera un alimento dañino, por sus componentes, será mejor que las personas con gastritis se abstengan de consumirla, al igual que las personas diabéticas por los azúcares. Además, es un alimento altamente calórico, pues 100 gramos de esta salsa aporta 100 calorías.

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6. Refrescos de dieta: las personas que intentan seguir una alimentación balanceada, por lo general, sustituyen las bebidas muy azucaradas por refrescos de dieta, según porque éstos no contienen la misma cantidad de calorías que uno normal.

Según dietas.com, todo esto es un engaño, pues diversos estudios han comprobado que este tipo de sodas tienen altos niveles de sodio, algo que la gente desconoce y por el simple hecho de pensar que son dietéticas, aumentan su ingesta, sin saber que en realidad provocarán, a la larga, un aumento de peso.

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7. Queso en rebanadas: el queso natural es un derivado lácteo, por lo que dependiendo de su tipo, contendrá bajos o altos índices de grasa, así que para alguien que quiere bajar de peso, es uno de los alimentos que se recomienda consumir muy pocas veces.

Uno de los quesos que está prohibido perentoriamente cuando te sometes a una dieta es el llamado queso en rebanadas o también, queso tipo americano, pues en realidad no se trata de un producto natural, sino más bien es el resultado de un procedimiento industrial en donde se combinan una serie de ingredientes para su creación, lo cual incluye altas cantidades de distintos tipos de grasas, así como de sal.

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8. Salsa de soya: Este tipo de condimento, originalmente se produce al fermentar las semillas de la soya con unos hongos llamados Aspergillus oryzae, y es el acompañamiento ideal para el arroz o platillos orientales, como el sushi.

El problema radica en que la soya que encontramos en las tiendas de autoservicio deriva de un proceso químico, al cual se le integran diversos químicos que según estudios, aumentan los riesgos de padecer cáncer y causar defectos genéticos, además de contener altos índices de sal.

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9. Cacahuates: Son considerados como frutos secos, un grupo de alimentos cuyo consumo es altamente recomendable, pues son muy energéticos, ricos en grasas naturales, proteínas, vitaminas, ácidos grasos y fibras.

El problema de los cacahuates radica en que podemos encontrarlos en distintas presentaciones: fritos, con sal, con chile, entre muchas otras, ingredientes extras que eliminan todos sus beneficios. Lo que se recomienda es consumir algunos días de la semana un puñado de este fruto de forma natural.

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10. Jugos envasados: un error que comete la mayoría de las personas, es ingerir jugos de frutas en lugar de agua para saciar la sed, pues al ser producto de algo natural creen que es más saludable.

Esto es un tremendo error, ya que al prepararlos, hay quienes agregan grandes cantidades de azúcar y los cuelan, por lo que no se consume la pulpa, el ingrediente que pose la fibra necesaria para poder bajar de peso. Aquí lo más recomendable es comer un buen plato de frutas y pensar beber un jugo ocasionalmente.

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Twitter del autor:  @lucia_mtz93

http://de10.com.mx/

 

 



9 razones por las que deberías cambiar la dieta según tu genética

La nutrigenética es una rama que permite comprender cómo responde una persona a sus diferentes nutrientes en función de sus variaciones genéticas.

Aunque todas las personas somos genéticamente similares, existen algunas variaciones genéticas –polimorfismo– que provocan que el metabolismo reaccione de una manera diferente a otra frente a los alimentos. 

De manera que dependiendo de nuestros gentes, la dieta que consumamos afectará más –o menos– nuestra salud, facilitando el riesgo de contraer enfermedades como gastritis, colitis, dolores de cabeza, dermatitis, flujo nasal excesivo, inhabilidad para bajar de peso, cansancio, etcétera. Inclusive hasta se puede alterar la manera en que se metaboliza o se elimina un nutriente en concreto. 

La nutrigenética es una rama que permite comprender cómo responde una persona a sus diferentes nutrientes en función de sus variaciones genéticas. De acuerdo con sus investigaciones, el cuerpo comienza a sufrir de algunos síntomas en caso de que haya una alergia genética ante algunos alimentos. Te los compartimos: 

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Acné. Este tipo de reacciones se debe a que el cuerpo está expulsando toxinas que el hígado ya no puede soportar. 

Ganar peso. Debido a la acumulación de toxinas en el cuerpo, el mismo incrementa la producción de células grasas y retención de agua para así diluir las toxinas de los órganos internos. El estrés emocional también puede desencadenar este efecto. 

Celulitis. Es una acumulación de toxinas en las células grasas, basada en un estilo de vida sedentaria de muchos años. 

Dolor de cabeza. La mayoría de los dolores de cabeza son realmente reflejos de síndromes asociados con la inflamación intestinal a causa de comida tóxica, alcohol, medicamentos, estrés y alergias alimenticias. El intestino y el cerebro están conectados, por lo que el sistema digestivo está bajo mucho estrés, el dolor de cabeza suele ser una consecuencia segura. 

Reflujo o ardor en el pecho. Cuando el cuerpo no recibe un alimento óptimo para su digestión, tiende a expulsarlo de alguna manera. Aún si es regresarlo, de alguna manera, por el esófago causando gastritis, reflujo o ardor. 

Diarrea. Cuando el cuerpo está envenenado por alguna toxina, se defiende mediante la diarrea –para remover más rápido aquello que le hace daño–. 

Constipación. Cuando la comida es tóxica, el cuerpo activa el sistema de defensa que incluye la interrupción de la digestión por toxicidad. Esto puede provocar que la comida se quede acumulada en el tracto digestivo, liberándose en diarrea. 

Fatiga. El cuerpo no puede conseguir energía de toxinas pues no proveen energía. 

Adicciones. Ante la ausencia de energía, las personas suelen conseguir bebidas que aumenten un poco la vitalidad: café, cigarros, azúcar, narcóticos, alcohol, etcétera. 



¿Qué es la cocina ayurvédica y por qué sería bueno que te enteraras?

Con más de 5 mil años de antigüedad, el ayurveda es una suma de conocimientos que en la práctica mejorarán holísticamente tu vida.

Ayurveda es un término que alude a una serie de conocimientos obtenidos durante más de 5000 años de observación y práctica, que promueven la longevidad y una mejor calidad de vida desde una perspectiva holística que incluye aspectos como el uso de hierbas medicinales, la práctica del yoga y la alimentación.

Esta última ocupa una parte importante del conocimiento ayurvédico, en donde hierbas, alimentos y bebidas se clasifican según cinco características elementales: sabor, propiedades, energía, efecto (o sabor) después de la digestión y propiedades especiales, cada una con su propio efecto terapéutico.

Sabor

Rasa” es la palabra en sánscrito para “sabor”, y significa deleite o esencia. En el contexto de la medicina ayurvédica se considera que estas dos cualidades promueven los canales de sanación que van de la boca a la cabeza, llevando la esencia directamente al cerebro. La esencia estimula el prana y este a su vez el agni o “fuego” digestivo.

Propiedades

Seis sabores para cinco elementos: dulce, salado, ácido, picante, amargo y astringente. Todos necesitamos un poco de cada uno en nuestra dieta.

Energía

Los alimentos y bebidas pueden enfriar o calentar el cuerpo, dependiendo del sabor que tengan y de la relación de cada uno con la energía.

Efecto postdigestivo (vipak)

Una vez que ingerimos determinado alimento, su sabor cambia cuando el proceso digestivo termina. Según los principios del ayurveda, esto ocure a causa de los jugos del “fuego” digestivo (agni).

Propiedades especiales (vishisht prabhav)

Particularmente las hierbas poseen propiedades únicas que se han descubierto conforme se ha experimentado con su efecto, algunas terapéuticas, otras medicinales, etcétera.

Asimismo se aconseja que en la determinación de hábitos alimenticios se tenga en cuenta la calidad, la cantidad, el hambre, las combinaciones, las especies, los pensamientos, el tiempo, las estaciones del año, la geografía, la edad, el género y el ama (un concepto complejo que alude a la multitud de factores que condicionan la buena o la mala digestión).

Por último, en el Ashtanga Hridayam, uno de los libros canónicos del ayurveda, se lee este consejo: “Come hasta un tercio de la capacidad de tu estómago, bebe hasta otro tercio y deja un tercio a Dios”.



Los alimentos que debes evitar si sufres de estos males

Para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales

La salud es un tema complejo. Consideramos que una buena salud se genera debido a la ausencia de una enfermedad, cuando en realidad se trata del resultado positivo de prácticas constantes en relación con el cuerpo, el pensamiento, las emociones y el espíritu. 

De modo que, para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales. Según Melissa Breyer, editora de Modern Mother Nature, es importante tomar en consideración la dieta que necesita tu cuerpo para mantenerse en su óptimo funcionamiento. Así que escucha a tu cuerpo y enfócate en cuidarlo adecuadamente a través de la comida:

Consume menos alimentos con margarina si tienes altos niveles de colesterol. Escoge alternativas más saludables libres de grasas trans, las cuales aumentan los niveles de colesterol malo (LDL), reduciendo el colesterol bueno (HDL). Por ejemplo, mantequilla o aceite de oliva.

En caso de que quieras bajar de peso olvídate de los endulzantes artificiales, ya que inducen el aumento de niveles de glucosa (y por lo tanto, el incremento del peso) en el cuerpo. Además, estos productos se encuentran relacionados con la contaminación de la vida marina.

Si quieres regular tu sistema hormonal, evita consumir productos enlatados. No todos los productos cuentan con el certificado de higiene libre de Bisfenol A(BPA), un estrógeno sintético que altera el sistema hormonal. El BPA  se asocia con enfermedades como la infertilidad, el cáncer de mama, obesidad, diabetes, pubertad precoz y cambios conductuales, entre otros.

Reduce el consumo de azúcar dejando de comprar cereales comerciales. La mayoría de los cereales comerciales, tales como los de Kellogg’s, contienen 56% de azúcar en su peso. Ahora imagínate consumir un tazón de estos cereales a diario.

Si estás preocupado por los alimentos genéticamente modificados, procura evitar productos derivados de la soya y el maíz. En su lugar, busca productos que tengan el certificado libre de cualquier alteración genética.

Elimina los pescados si estás preocupado por el mercurio, el cual es una neurotoxina que puede afectar tanto al cerebro como al sistema nervioso en caso de una exposición constante.

Si te gusta la comida limpia, entonces olvídate de la comida chatarra, rápida o procesada. La mayoría de este tipo de alimentos cuenta con altos niveles de alteraciones genéticas, así como de químicos que pueden afectar al cuerpo. Además fomentan un gran riesgo de contaminación en todo el medio ambiente.

No bebas refresco si tienes diabetes.

Busca manzanas orgánicas en caso de que quieras productos libres de pesticidas (conocidos como principales cancerígenos).



¿Te gustan las semillas? Entonces no dejes de probar esta recetas

En Ecoosfera te compartimos 5 deliciosas recetas en donde las semillas son lo importante; ¡para que aproveches todos sus beneficios!

Aunque el ser humano ha incorporado las semillas a su dieta desde tiempos remotos, en los últimos años algunas variedades han ganado fama por causa de sus propiedades nutricionales. La linaza, la chía, la quinoa, las semillas de calabaza y algunas otras han conquistado los menús cotidianos de miles de personas en todo el mundo, quienes las han vuelto parte de su licuado en la mañana, sus ensaladas, el agua con que acompañan sus alimentos y más.

A continuación compartimos con nuestrxs lectorxs de Ecoosfera 5 recetas en donde distintas semillas tienen un lugar protagónico, además de que los invitamos a explorar nuestro sitio tanto para saber más al respecto de los beneficios de comer semillas como, por otro lado, para conocer y probar otras ecorecetas.

 

1

Bocadillos de tofu con ajonjolí

350 g de tofu extra firme

50 ml de salsa de soya baja en sodio

2 cdita. de jengibre rallado

2 dientes de ajo picados

1 cdita. de azúcar morena

1/3 de taza de semillas de ajonjolí tostadas

1 cdita. de panko

1 cdita. de harina

60 ml de aceite de canola

2 cditas de salsa picante agridulce

2 cditas de cilantro fresco picado

6 cditas de yogur natural (tipo griego)

2 cditas de jugo de limón

1 pizca de sal 

Coloca el tofu sobre toallas absorbentes de papel y después sobre una tabla; presiónalo un poco para remover el exceso de humedad; repite esto hasta que esté lo menos húmedo posible. Después córtalo en cubos pequeños.

Aparte mezcla la salsa de soya, el jengibre, el ajo y el azúcar en un tazón. Revuelve bien y agrega el tofu, asegurándote de que todos los pedazos queden cubiertos por esta mezcla. Refrigera un par de horas.

En otro recipiente revuelve el ajonjolí con el panco y la harina. Saca el tofu del refrigerador y cúbrelo con esta segunda mezcla. De nuevo verifica que cada pedazo quede bien espolvoreado. Déjalo reposar por 5 minutos.

En un sartén calienta el aceite. Fríe los cubos de tofu hasta que doren y escúrrelos en papel absorbente. Una vez que hayas terminado, colócalos en una charola y mételos al horno precalentado a 120°C.

Para el aderezo mezcla la salsa picante, el cilantro, el yogur y el jugo de limón.

 

2

Salsa Harissa 

6 pimientos cereza picantes partidos a la mitad [puedes sustituirlos por 2 o 3 chiles habaneros]

1 cdita de semillas de alcaravea

1 cdita de semillas de cilantro

4 dientes de ajo picados

120 ml de aceite de oliva

1 cdita de hojas de menta secas

1 cdita de sal 

Asa los pimientos o los chiles para retirarles la piel. Aparte tuesta las semillas hasta que suelten su aroma y comiencen a brincar (aprox. 2 minutos).

En un procesador de alimentos muele los pimientos con el ajo; agrega las semillas, el aceite y las hojas de menta y continúa moliendo hasta tener una mezcla uniforme. Agrega la sal.

Si envasas esta salsa su duración es hasta de una semana.

 

3

Smoothie de fresas y plátano

[4 porciones]

2 plátanos

2 tazas de fresas

3 tazas de leche de almendras o leche regular

1 cdita de semillas de linaza molidas

1 cdita de extracto natural de vainilla 

Pela los plátanos y congélalos junto con las fresas hasta que estén completamente sólidos. Una vez que sea así, en una licuadora mezcla la fruta, la leche, la linaza y la vainilla. Licúa hasta que la mezcla sea uniforme.

 

4

Salsa de semillas de calabaza

 1 chile chipotle seco

60 ml de aceite de canola

2 chiles jalapeños

2 chiles serranos

2 jitomates en rebanadas

1 1/2 tazas de semillas de calabaza (sin cáscara)

2 dientes de ajo

1/4 de taza de cilantro fresco, cortado toscamente

 Fríe el chile chipotle en aceite. Una vez que esté bien frito, agrega los otros chiles. Después de un rato en el aceite retíralos y ásalos en el horno junto con el jitomate. Deja que todo dore un poco y retira. A continuación asa las semillas de calabaza. Remueve para que no se quemen y espera a que doren y suelten su aroma (aprox.8 minutos).

Una vez que las semillas hayan dorado colócalas en un procesador de alimentos. Tritúralas. Agrega los chiles y el jitomate y pulsa otra vez; a continuación el cilantro, el ajo y un poco de aceite de canola y pulsa de nuevo hasta que se forme una pasta uniforme.

Sirve inmediatamente.

 

5

Ensalada de espinacas con aderezo de semillas de amapola

 4 tazas de espinacas baby

2 tazas de arúgula

3 cditas de mayonesa reducida en grasa

3 cditas de yogur natural (tipo griego)

3 cditas de azúcar blanca

60 ml de leche (entera o descremada)

1 o 2 cditas de semillas de amapola

2 tazas de fresas rebanadas

1/2 taza de almendras tostadas

 Para el aderezo mezcla la mayonesa, el yogur, el azúcar y la leche hasta integrar todo de manera uniforme; al final espolvorea las semillas de amapola.

Aparte mezcla las espinacas y la arúgula con las fresas y las almendras. Al servir puedes bañar la ensalada con un poco de aderezo o presentarla fresca y el aderezo en un recipiente aparte.

vía MNN



5 hacks para que tu comida dure más

Estos sencillos consejos pueden ayudarte a siempre tener frutas y verduras frescas en casa y, además, te pueden ayudar a cuidar del planeta y ahorrar mientras lo haces.

No hay nada peor que querer comer un poco de fruta y ver que ya tiene moho. Por otro lado, es alarmante ver cuánta comida se desperdicia en la actualidad. Al dejar que la comida se eche a perder no solo estamos tirando dinero, también estamos desperdiciando el largo proceso que requiere llevar alimentos de la tierra de cultivo hasta nuestras mesas. 

Ahora te compartimos algunos sencillos tips para que tus alimentos duren más:

  1. Para conservar la frescura de los frutos rojos utiliza un poco de vinagre. Cuando recién hayas comprado tus bayas, en vez de meterlas al refrigerador disuelve una parte de vinagre blanco en 10 partes de agua y sumerge la fruta en la solución. Déjala reposar unos 5 minutos, enjuaga, seca y mete en el refrigerador.
  2. Voltea la crema y el queso cottage antes de guardarlo en tu frigorífico. Según Yahoo! Shine, esto crea una especie de vacío que no permite la existencia de bacteria.
  3. Si te gusta cocinar con hierbas de olor frescas, trátalas como si fueran flores. En vez de guardar tu albaca, tomillo, perejil, etc., en una bolsa de plástico en el refrigerador, ponlas en un vaso de agua y déjalas en un lugar fresco. Si cambias el agua cada 2 o 3 días, tus hierbas pueden durar semanas.
  4. Baja la temperatura de tu refrigerador. En vez de tenerlo a 38°C procura tenerlo a 36°C o 37°C. Si bajas más la temperatura se formarán cristales en algunos alimentos y bebidas.
  5. Haz tus propias conservas frutales. Puedes preparar una mermelada de los frutos más maduros que tengas o preparar un jarabe frutal.

Para el jarabe frutal necesitarás 2 tazas de fruta por cada medio litro de vinagre, y por cada taza y media de azúcar (esto último depende de ti, entonces agrega cuanta azúcar desees).

Método de preparación:

  1. Esteriliza tu contenedor: Lava tu frasco en agua caliente con jabón y enjuaga muy bien. Hierve tu frasco y su tapa en una olla por diez minutos.
  2. Agrega la fruta: Saca el frasco con mucho cuidado (utiliza pinzas o guantes para no quemarte. Introduce la fruta, esta puede estar cortada en trocitos o un poco machacada. Las mejores frutas para este tipo de jarabe son los frutos rojos, pero cualquier fruta en temporada funciona.
  3. Agrega el vinagre: Cualquier tipo de vinagre funciona: el vinagre blanco tiene un sabor fuerte, el vinagre de manzana tiene un sabor más suave y afrutado, y los vinagres de vino tienden a tener un sabor mucho más delicado. El vinagre balsámico funciona extraordinariamente bien con cerezas y fresas.
  4. Déjalo reposar: una vez que el frasco se haya enfriado, guárdalo en un lugar frío y fresco como el refrigerador o una alacena. Debe reposar un mínimo de 24 horas y un máximo de 4 semanas.
  5. Cuélalo: hazlo pasar varias veces por un filtro de café, para cuando el vinagre ya no tenga residuos de la fruta. La fruta la puedes emplear en un chutney.
  6. Agrega azúcar: Coloca el vinagre y el azúcar en una olla. Calienta hasta que hierva y mezcla hasta que el azúcar se haya disuelto. Vuelve a colocar en frasco (debe estar esterilizado).
  7. Refrigera: Guarda el jarabe en el refrigerador, si está bien sellado puede guardarse hasta por seis meses.
  8. Utiliza: puedes mezclar una cucharada sopera con agua mineral para crear una bebida refrescante y natural, o puedes añadirla a cócteles o aderezos. 

También en Ecoosfera: Inicia tu propia revolución contra el desperdicio de comida

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