5 lecciones de las compañías que han hecho productiva la sustentabilidad

Un nuevo estudio encontró que las compañías que adoptan la sustentabilidad están haciendo más dinero que antes. Aquí hay 5 consejos que podemos aprender de estas compañías.

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Buenas noticias para los líderes empresariales: cada vez hay más evidencia de que la sustentabilidad sí va de la mano con las ganancias; y lo confirma el reporte “The Innovation Bottom Line” de MIT y del Boston Consulting Group, que examinó la administración de 2,600 ejecutivos alrededor del mundo.

De acuerdo con este estudio, el número de compañías que ha obtenido ganancias al cambiar sus modelos de negocios y al incorporar iniciativas sustentables ha aumentado del 23% del año pasado a 37%.

El estudio toma de ejemplo a Kraft Foods, ahora conocidos como Mondelez International:

A través de innovaciones en su cadena de suplementos, la compañía redujo significativamente los costos de empaque. El nuevo plástico contendedor requiere 50% menos energía para producirse y utiliza 28% menos material que sus predecesores. Los nuevos contenedores, más grandes y más fáciles de utilizar, y que también son menos caros para producirse, son extremadamente con los restaurantes, lo que le ha dado a Kraft una ventaja competitiva debido a sus menores costos.

Impresionantemente, el 61% de las compañías que han cambiado sus modelos de negocios, al incorporar la sustentabilidad como una parte primordial de su administración, afirman que han obtenido beneficios económicos de sus esfuerzos.

Todas estas compañías comparten 5 prácticas en común:

    1. Están preparadas para cambiar sus modelos de negocios.
    2. Integran la sustentabilidad directamente en sus negocios.
    3. Mantienen un registro del desempeño de los nuevos modelos.
    4. Entienden cómo sus clientes ven la sustentabilidad y cuánto están dispuestos a pagar por ello.
    5. Colaboran con personas y grupos ajenos a su organización.

En resumen, el reporte sólo reitera lo que muchos profesionales ya sabían instintivamente: que los esfuerzos sustentables deben ser integrados en un negocio a todo los niveles y que la responsabilidad es clave para obtener metas.

[Co.EXIST]

 

 



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



¿Las ciudades como refugios sustentables? conoce UN-Habitat

A partir de los objetivos del milenio fijados por las Naciones Unidas, las ciudades son consideradas como refugios que deben proporcionar seguridad a sus habitantes, Un-habitat es la agencia encargada de que las urbes se conviertan en esto conjugando multifactores enfocados en la sustentabilidad. Resulta evidente la importancia del lenguaje para explicar y configurar la […]

A partir de los objetivos del milenio fijados por las Naciones Unidas, las ciudades son consideradas como refugios que deben proporcionar seguridad a sus habitantes, Un-habitat es la agencia encargada de que las urbes se conviertan en esto conjugando multifactores enfocados en la sustentabilidad.

Resulta evidente la importancia del lenguaje para explicar y configurar la realidad pues su correcta aplicación puede contribuir, entre otras cosas, a ubicar los desafíos. En este contexto la Organización de las Naciones Unidas ha enfatizado en la importancia del desarrollo de las ciudades desde el adjetivo de “refugios”. Estos se definen, según la Real Academia de la Lengua Española, como sitios de asilo, acogida o amparo, es decir, es ahí donde encontramos seguridad para desarrollarnos –una especie de cálido hogar común para llevar nuestras decisiones y vivir felizmente.

Está comprobado que la felicidad a largo plazo, entendida como satisfacción de vida, está estrechamente relacionada con la seguridad social, ecológica y económica que sentimos en nuestros contextos. A partir de esta idea, la ONU ha creado Un-habitat, una agencia encargada de generar los acuerdos necesarios para promover ciudades-refugio, basadas en la sustentabilidad.

Hoy más de la mitad de la población vive en las ciudades, y por lo menos la mitad de los habitantes de las urbes en los países en desarrollo carecen de los servicios básicos como agua y drenaje. Resulta urgente, por lo tanto, que las ciudades sean consideradas como motores de evolución social, para lo cual es fundamental que se regeneren los barrios y zonas castigadas de toda ciudad.

La inclusión y la sustentabilidad son los principales objetivos de esta agencia, y únicamente un entorno que garantice la equidad en el acceso a los beneficios, podría considerarse como un refugio. De acuerdo a esta misión, en 2001 la ONU publicó la declaración sobre las ciudades y otros asentamientos humanos, que incluye una serie de objetivos orientados a honrar el propósito original de las ciudades: unirse y cerrar filas alrededor de un objetivo específico, compartir los beneficios de unificarse en un mismo espacio físico.



Conoce United Businesses, el nuevo modelo económico sustentable

Como civilización humana hemos llegado a un punto en que no es posible mantener una economía cuyo valor más significativo sean las utilidades.

Se dice que la gran última ideología fue el neoliberalismo, el cual alcanzó un desgaste sin precedentes con la crisis económica del 2009. Esta doctrina, privilegiada en Occidente desde la Revolución Francesa, ha llegado a un momento crítico debido al deterioro ecológico y a la persistente inequidad social. La cuarta parte de población más rica del planeta consume la mitad de los recursos disponibles y produce además la mitad de los desechos totales.

Mientras tanto dos mil millones de personas viven en pobreza –la mitad de ellas alimentaria–. Simultáneamente China e India amplían su clase media y estadísticamente, por el ritmo de consumo mundial, nuestro sistema económico resulta insostenible, sobre todo en términos energéticos.

Aunque la energía renovable poco a poco comienza a ser más utilizada e incorporada a proyectos mercantiles, la dependencia al petróleo sigue siendo, a mediano plazo, una lamentable realidad. El calentamiento global y la advertencia científica de desequilibrios ambientales no han sido suficientes para obligar a los países a cambiar los modelos energéticos. Mientras que en el ámbito económico las empresas continúan siendo valuadas en el sistema financiero según las utilidades obtenidas.

Ante este escenario Feike Sijbesma –presidente del Consejo de Agenda Global del Foro Económico Mundial–, ha propuesto un modelo denominado “United Businesses”, el cual generaría una alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas para generar, como parte de la dinámica económica, beneficios sociales y ecológicos para el planeta. En su concepción, una empresa que favorezca en mayor medida estas prácticas tendrá un valor más elevado en el mercado.

La urgencia ecológica, según Feike Sijbesm, está orillando a los gobiernos a que obliguen a las empresas a asumir una responsabilidad directa con el bienestar de las personas y del planeta. Además, advierte la inminente necesidad de un debate que desarrolle nuevos modelos para valuar una empresa, y la urgencia un nuevo paradigma económico. A fin de cuentas recordemos que ningún mercado será realmente ‘libre’ si no prioriza el bienestar común antes que la acumulación de riqueza sectorial.



Las ciencias de la sostenibilidad y las políticas públicas (un nuevo escenario)

Las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

Las Ciencias de la Sostenibilidad (CS) y las Políticas Públicas (PP) son dos caras de una misma moneda. Ambas disciplinas están enfocadas en resolver problemas. Las CS los definen como problemas “perversos” y las PP se limitan a definirlos como problemas públicos. El problema de los valores es otra característica que comparten, siendo fundamental admitir que los tomadores de decisiones tendrán siempre una carga valorativa que influirá en su elección. Comprender las dos disciplinas en conjunto ayudará a generar decisiones mejor fundamentadas y – muy posiblemente – con mayor probabilidad de éxito.

Las CS se definen como el cuerpo de investigaciones transdisciplinarias que aborda las interacciones entre los sistemas naturales y sociales, buscando la reducción sustancial de la pobreza y la conservación de los ecosistemas (Kates et al., 2011). A diferencia de las ciencias exactas y positivistas, sus criterios se basan en el realismo crítico, el cual propone que nada es absoluto. El conocimiento es falible, corregible y tiene sesgos culturales. Por lo tanto, no existe una mejor solución o una formulación definitiva de un problema. La finalidad de las CS es proporcionar una gama de soluciones que sean factibles y que consideren los stakeholders clave de los sistemas socio-ecológicos.

A su vez, las PP son un proceso integrador de decisiones, acciones, acuerdos e instrumentos, ejecutado por autoridades públicas encaminado a solucionar una situación definida como problemática. La política pública hace parte de un sistema, el cual se pretende modificar o mantener (Velásquez, 2009). La mejor política pública muy pocas veces será la que esté basada en una propuesta técnica, por el contrario se considera que la mejor política pública será aquella que este legitimizada entre los diversos actores que serán impactados por sus resultados (Arellano y Blanco, 2013). Un enfoque que actualmente predomina en la estructuración de PP es el económico, ya que los gobiernos siempre trabajan con recursos limitados. No obstante, este enfoque ha sido criticado por no considerar los problemas de manera holística (Sour, 2009). Además del enfoque económico, se tienen que considerar el organizativo, el político y el legal (Aguilar, 2006).

Los conflictos que actualmente apremian a la humanidad son de una naturaleza compleja. Por tal motivo se requiere mayor información para poder formular una solución – o por lo menos un paliativo – que pueda ser efectivo. Las CS se convierten en una vía para conocer las distintas dimensiones de un problema. Considerando el ciclo de políticas públicas propuesto por Eugene Bardach (1998) las CS se insertarían en los primeros tres pasos: Conceptualización del problema, obtención de información y construcción de alternativas. Para que las CS tengan un mayor impacto es imprescindible que la construcción de alternativas contemple los enfoques que están utilizando los policy makers para la instrumentación de las soluciones. De lo contrario, las propuestas no podrán ser aterrizadas porque no se cuentan con las condiciones necesarias para ello.

El economista Otto Neurath escribió hace tiempo la “metáfora del marinero” la cual es útil para describir el quehacer de las personas dedicadas a las CS y a las PP: como marineros que en alta mar tienen que cambiar las formas de su embarcación para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla tendrán que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podrán, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendrán que permanecer sobre la vieja estructura y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados.  

Ambas (SC y PP) trabajan constantemente con recursos limitados (tecnológicos, humanos, temporales, económicos e institucionales). Por tal motivo tienen que hacer uso de los recursos disponibles en el momento (maderos a la deriva) para poder sortear las olas desbocadas y los vientos desatados (problemas emergentes). En este sentido “llegar a puerto” se vuelve un anhelo inalcanzable ya que una de las características de los problemas perversos es que las soluciones a los mismos generan otros problemas.

En conclusión, las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

¡La suerte está echada!

 

Twitter del autor: @Erick_ARS

Erick Alberto Rodríguez estudia la maestría en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad en la UNAM

Una colaboración de la Red Ambiental Mexicana.

 

Bibliografía

Aguilar Villanueva, Luis F. (2006), Gobernanza y Gestión Pública, FCE. 500pp.

Arellano, D. y Blanco, F. (2013). Políticas Públicas y Democracia. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática, No. 30. México: Instituto Federal Electoral. íntegro, 63 pp.

Kates R.W. 2011.What kind of a science is sustainability science?. Proceedings of the National Academy of Sciences, 108(49):19449-19450.

Laswell, Harold D. (1994) “La orientación hacia las políticas”, en: Luis F. Aguilar Villanueva (comp. Y ed.) op. Cit, pp. 79-103.

Sour, Laura (2009). “El enfoque económico en el estudio de las políticas públicas”, en Mauricio Merino et al., Enfoques de políticas públicas, México, CIDE, pp. 133-156.

Velásquez, Raúl. (2009) Hacia una nueva definición del concepto “política pública”. En Revista Desafíos, Bogotá, Colombia (20) 149-187.

Bardach, Eugene (1998). Los ocho pasos de las políticas públicas. CIDE. México, 254pp.



El coqueteo entre diseño y sustentabilidad está cada vez más presente en las empresas

Seymourpowell, una de las compañías más importantes del mundo en diseño de productos y consultoría ha abierto brecha en esta tendencia.

La sustentabilidad se refiere al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno. El británico Chris Sherwin lleva esta dinámica al contexto corporativo al ser el primer jefe de sustentabilidad de la agencia Seymourpowell, una de las compañías más importantes del mundo en diseño de productos y consultoría.

El trabajo de Sherwin es introducir el concepto de sustentabilidad a empresas mayores y menores como un instrumento imprescindible en el proceso de producción. Pero, a pesar de estar avalado por ese gigante del diseño, deshacerse del estigma de “sustentabilidad” no es tarea fácil.

Independientemente de que esta sea un tema trendy y en boga en las principales ciudades de mundo, las empresas grandes se resisten a innovar sus procesos de producción por miedo al incremento de costos, y las empresas pequeñas temen no sobrevivir el cambio hacia un funcionamiento sustentable. “Lo que tienen que considerar las compañías hoy en día es si quieren tener un incremento en la cuota de mercado o el prestigio y la fidelidad del consumidor por usar materiales gentiles con el medio ambiente”, apunta Sherwin.

Aunque hace relativamente poco que existe el concepto de “jefe de sustentabilidad” en una empresa de consultoría, el trabajo de Sherwin es imprescindible para el futuro de la industria y del medio ambiente, y ya está siendo imitado en otras empresas de diseño alrededor del mundo. Se trata de introducir un ángulo sustentable para cada proyecto que emprende una empresa y no dejar opción para que se haga de otra manera.

El mundo no resistirá mucho más tiempo la forma irresponsable que ejercen varias empresas de utilizar energía y recursos no renovables; de ahí que la sustentabilidad sea un imperativo innegociable en el proceso de diseño.

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