Top: 9 robots inspirados en insectos y aves (VIDEO)

Estos robots son tan ligeros como una mariposa, emprenden el vuelo como una gaviota y se suspenden en el aire como una libélula.

Se buscaba que estos robots fueran tan ligeros como una mariposa, que emprendieran el vuelo como una gaviota y que se suspendieran en el aire como una libélula. Algunos de ellos están planeados para recopilar datos para la inteligencia militar. Otros simplemente fueron creados por el reto de demostrar qué tan verídicos pueden ser (mira la gaviota robótica, por ejemplo, que incluso ha engañado a miembros de su propia especie).

 

1 Mariposa robot

Este robot es un gran ejemplo de lo que se puede lograr cuando se toma de inspiración a los organismos de la Naturaleza. Se descubrió que hay ciertos tipos de mariposas que tienen alas muy grandes en proporción con el resto de su cuerpo, así que no necesitan aletear tan rápido. Esta fue la información que se utilizó para diseñar este robot:

2 Semilla de maple.

DARPA inventó este robot inspirado en la semilla de maple. Es capaz de planear por sí sólo o se le puede controlar remotamente para que despegue, vuele y aterrice, mientras gira como si fuera una semilla de maple. DARPA piensa que puede ser utilizado para la inteligencia militar.

3 Un robot que vuele y nade

Inspirados en el arao, un ave capaz de volar sobre las olas y luego sumergirse para atrapar su presa, los investigadores Richard Lock, el Dr. Ravi Vaidyanathan y su equipo buscan construir un robot que también pueda volar y que esté completamente sellado para que pueda nadar.

4 Gaviota robótica

Este robot es tan realista que ha engañado a las gaviotas reales: cuando ha sido mostrada al aire libre, las ha atraído a volar a su lado.


5 Ojo de abeja

El neurobiólogo Wolfgang Stürzl y su equipo en la Universidad Bielefeld en Alemania crearon un ojo de abeja artificial, con un campo de visión de 280 grados, un gran ángulo para sólo una cámara. Esto puede significar que los nuevos robots sean más funcionales, sin necesidad de añadirles peso.

6 Cerebro de abeja

Por otro lado, científicos de las Universidades de Sheffield y Sussex estudian los cerebros de las abejas para entender cómo funcionan sus áreas de control y de visión. Esto les servirá para programar robots que puedan tener una mejor programación de instrucciones.

7 Libélula robótica

La Techjet Dragonfly no sólo puede volar, sino que, como una libélula real, puede detenerse en el aire. Esto le puede ayudar a recolectar información con sus sensores. Esta libélula fue desarrollada por los investigadores de Georgia Tech con un financiamiento de $1 millón de dólares de la Fuerza Aérea.

8 El casi-robot libélula de la CIA

En la década de los 70’s, la CIA trató de crear un robot libélula para espionaje llamado Insectothopter, pero encontraron que era muy difícil controlarlo, especialmente en los días con briza.

9 Diminutos insectos

Entre más avanza la tecnología, los insectos robóticos se han vuelto más pequeños. Por ejemplo los MAV (Micro Air Vehicle), son de apenas el tamaño de una moneda y pueden ser producidos en masa.

En conclusión, entre más secretos de la naturaleza se conocen, mejores innovaciones tecnológicas se han obtenido. El problema es ver con qué fines se aplicarán estas invenciones en un futuro.

[treehugger]



En Rusia, un volcán en erupción se encontró con un cometa (FOTOS)

Cambiando el ángulo con un lente de 35mm, la imagen consiguió precisar la sorprendente iluminación de la lava durante el proceso en que la niebla inundaba el espacio.

Los habitantes de Kamchatka, al este de Rusia, fueron testigos de fenómenos naturales y astronómicos congeniándose entre sí: a mitad de una erupción volcánica apareció un cometa que deslumbraba los cielos. Se trata de una maravilla natural que muy pocos han logrado capturar en cuestiones de segundos, como lo hizo el fotógrafo de Tomas vdW Photography al embarcar un camión Kamaz visitando la región. 

Cambiando el ángulo con un lente de 35mm, la imagen consiguió precisar la sorprendente iluminación de la lava durante el proceso en que la niebla inundaba el espacio. De alguna manera, estos 15 segundos lograron ser perfectos para el paisaje del invierno ruso debajo de los cometas. Un fenómeno único en la vida, y este es el testigo que lo evidencia: 

 



Esta es la hipnótica y psicodélica mina de Rusia (FOTOS)

Actualmente sólo una pequeña parte de la mina tiene fines industriales, por lo que el resto del sitio está conformado por túneles hipnóticos que son accesibles al público –aunque no se permite fotografiar–.

En la ciudad de Yekaterinburg, en Rusia, hay una mina de sal abandonada. Se trata de un lugar naturalmente psicodélico, pues tanto sus cuevas como corredores están cubiertos de patrones coloridos e hipnotizantes. Gracias al mineral carnalita, un cloruro de magnesio y potasio hidratado, la mina ha adquirido colores vibrantes entre amarillo cobre, azul o morado. 

Actualmente sólo una pequeña parte de la mina tiene fines industriales, por lo que el resto del sitio está conformado por túneles hipnóticos que son accesibles al público –aunque no se permite fotografiar–. La mayoría de los visitantes se quedan anonadados, por lo que explican que la sensación de estar ahí es indescriptible pues se pierde la noción del tiempo y el aire es muy seco. El aire parece estar siempre lleno de pequeñas partículas de sal, por lo que siempre se queda la sensación de sed. 

Se trata de un laberinto natural que impacta al momento de vivirlo, ahí, en la inmediatez: 

[TimeWheel]

 



El viaje al fondo de unas desconocidas cuevas

Lucía Treviño nos cuenta las maravillosas sensaciones inmersas en los milenarios cenotes y cuevas mayas.

Foto: wishbird

Una camioneta va por la carretera Federal 307 de Tulum hacia Cancún, por detrás del parque Kantun Chi. A los 40 km se detiene, da vuelta en “u” y toma una desviación de terracería envuelta en manglar, son tres kilómetros de verde que te quiero verde hasta que no hay más por avanzar. Una pequeña solitaria palapa es la antesala de una desconocida serie de cuevas. Aquí, Mario –el guía, dueño, descubridor de las cuevas– abre un gran contenedor de plástico para repartir unos trajes de neopreno. La expedición comienza: todos cruzan hacia la frontera desconocida por el gran arco de piedra.

Cavidades a desniveles, unas dentro de otras sobre-entre-bajo-dentro de otras formas de piedra. La iniciación: un ritual hacia el descubrimiento, poco a poco la luz del sol va disminuyendo hasta volverse un punto y desaparecer. Ahora la única iluminación surge de linternas y lámparas sumergibles que se repartieron a las diez personas que van haciendose parte del paisaje lunar.

Tonos oscuros de azules y grises, negros y blancos, ámbar, estalactitas, estalagmitas, estalactitas besando a estalagmitas se extienden a lo largo de los túneles de piedra, de las paredes de piedra, de las piedras que se hilan a más piedras creando una espiral. La posibilidad de ser microscópicos en un camino entre huecos de aire frío y del agua que afila las piedras.

El grupo camina hasta tener que nadar y alcanzar un pedacito de tierra firme, arena movediza, arcilla y barro. Una linterna alumbra una estalactita gris, otra se dirige hacia una cavidad rojiza, una más sigue el contorno del agua, otra capta el vuelo de un murciélago. Una voz pregunta –¿A cuántos metros por debajo de la tierra estamos? ¿Es posible ahogarse?– Otra voz asegura que estamos respirando menos aire, y una (voz) más interrumpe sorprendida “increíble”, y el cuestionamiento que surge del miedo se esfuma porque el encuentro supera cualquier expectativa.

Para realizar el cruce entre cuevas es necesario nadar y flotar hasta alcanzar el pequeño borde de arena que se forma por debajo del agua, un delicado y diminuto estrecho de Bering. Hay una cueva amarilla que tiene una cavidad muy honda, un azul entre turquesa y marino. Dos personas saltan desde una piedra, otra persona escala para brincar de más alto y así llegar más hondo. La exploración de la Tierra desde dentro de ella, sentirla respirar pausadamente.

Se dice que los mayas solían hacer sacrificios humanos en los cenotes y las cuevas, que hace 13 mil años estas cuevas no tenían agua y estaban habitadas por nuestros antepasados, por eso se siente una atracción grávida que coquetea con tu cuerpo (y alma) y que es posible encontrar visiones etéreas.

El registro de la experiencia es tardío, se va esculpiendo gotita a gota como cae el agua de las estalactitas a las estalagmitas esculpiendo el paisaje de piedra.

En una de las cavernas rojas, que contenía una peculiar profundidad, una persona se aventuró a recorrerla con una lámpara sumergiéndose y nadando hasta donde le era posible llegar. Desde la orilla donde quedó el resto del grupo se vislumbraba la cabecita (de la persona) circulando entre el agua y las estalactitas. La linterna iba de un fondo azul turquesa a un fondo azul marino, la cabecita volvió con el resto del grupo para expresar “qué (chingado) miedo, es demasiada belleza”. También suelen asegurar que el sumergirte entre cavernas es  terapéutico, ya que estás abocado al descubrimiento de cada detalle del presente desconocido. Por ello se vuelve difícil desarrollar la ficción que genera el miedo. Sin embargo, hay personas que no logran desconectarse (de ese miedo) y deben volver a la superficie antes de que la ansiedad los lleve a sentirse asfixiados.

En un punto del trayecto el grupo realizó el experimento y a coro contó hasta tres para apagar sus lámparas y quedar en silencio. El negro y el silencio que siguió fue indescriptiblemente nítido. Un silencio de agua donde la contemplación plantea la premisa de darle espacio al espacio, de no perturbarlo (casi) ni con tus pensamientos; un bosque de piedra que te lleva al presente nato, ya que todo es “lo desconocido”, nada “existe” hasta que lo vas descubriendo.

Transcurrieron cuatro horas y media donde cada detalle te enrolaba a una particularidad que se abría en una más y otra más, podías sumergirte más profundo, explorar más lejos, detenerte más tiempo entre las formaciones de ámbar, azufre, arcilla, roca caliza y arena… una superficie debajo de la superficie en la que siempre has vivido.

Se cierra el ciclo. El grupo regresa al comienzo para emerger a la superficie, volviendo a la conocida realidad del ser humano, a los rayos de un sol que va atardeciendo y a la camioneta. El recuerdo te mantiene vulnerablemente maravillado pensando que todo fue un sueño, un sueño alojado en lo profundo de una imaginación fuera (o por debajo) de este mundo.

Twitter de la autora: @luciatciula



¿Alacranes voladores? Avistan algunos al norte de México

En redes sociales han circulado fotografías de un insecto muy similar al alacrán, pero con alas, que ha estado rondando las afueras de la ciudad de Hermosillo.

Las redes sociales han potenciado, sin precedentes, la documentación de información. Hoy un ejército de individuos tienen casi 24 horas un dispositivo disponible, con el que pueden grabar lo que sea que ocurra frente a ellos. Aunque lo anterior es una mina de posibilidades, también puede prestarse a las bromas, o la desinformación.

En el estado de Sonora, al norte de México, han circulado fotografías de espeluznantes escorpiones con alas, una rama de la especie Nuptialis de Panorpa. La imagen ha fluido sobre todo por Facebook, y según los usuarios, se han registrado ataques en las inmediaciones de la ciudad de Hermosillo, Sonora.

La historia pavorosa que cuenta la sola imagen de esta especie, está salpicada de rumores sobre horrorosos ataques, pero según información más seria, el estremecedor aguijón del alacrán volador, sirve solo para fecundar a las hembras. Según información oficial, en realidad esta especie, usualmente, no ataca a los humanos a menos que se les disturbe.

escorpión-volador

Aparentemente los ataques son rumores, pero el solo avistamiento de estos seres, evidentemente poco usuales, puede ser una experiencia perturbadora. ¿Quién pensaría que semejante aguijón, es sencillamente un medio procreador?

[SDP]



Este terrorífico tsunami es en realidad un sublime banco de niebla (VIDEO)

Un espectacular despliegue de neblina se registró en el Lago Michigan, y curiosamente su figura alude a un devastador tsunami.

 

Recientemente fue documentado en el Lago Michigan un espectáculo natural que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de las cosas (o mejor dicho de la forma en la que las percibimos). Lo que en primera instancia pareciera un poderoso tsunami, fenómeno que se ha ganado un lugar entre los mayores terrores del imaginario colectivo por su implacable capacidad de destrucción es, en realidad, un etéreo banco de niebla que acaricia la superficie del agua con desbordante ligereza. En pocas palabras, lo que originalmente percibimos como un “algo”, termina en ‘realidad’ siendo su némesis, su contraparte poética. 

Así que más allá de apreciar la belleza de este fenómeno, cuya contemplación es el acto central de este ejercicio, también vale la pena reflexionar sobre el innumerable caudal de lecciones que la naturaleza nos ofrece, como el máximo detonante de reflexiones y metáforas que tenemos a nuestra disposición –y es que solo ella puede transformar tsunamis en paraísos de niebla, y al revés.  

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