¿Por qué el invierno es un buen momento para arreglar el jardín?

Los jardineros expertos saben que el invierno es una perfecta época para plantar en los lugares donde la tierra no se congela por completo. Aquí hay 4 razones:

Los jardineros expertos saben que el invierno es una perfecta época para plantar en los lugares donde la tierra no se congela por completo. Aquí hay 4 razones:

1. Bellas durmientes. Las plantas “duermen” durante el invierno, lo que significa que no están creciendo activamente. Es por esto que sufren menos shock si son trasplantadas ahora.

2. Agua. En verano, cuando las plantas están creciendo, necesitan más agua. Invierno es la temporada perfecta para ahorrar unos centavos en la cuenta del agua. Ojo: es necesario que las plantas nuevas reciban suficiente agua, sin importar la temporada.

3. Insectos y plagas. Al igual que las plantas, los bichos no están tan activos en las temperaturas frías. Esto significa que, cuando llevas nuevas plantas, no debes preocuparte porque alguien mastique los retoños.

4. Ventaja. Las plantas que lleguen a tu jardín en invierno, tendrán más tiempo de aclimatarse a su nuevo hogar y de echar raíces que las plantas que lleguen en primavera.

“Las plantas leñosas, especialmente los árboles y arbustos, responden bien a los trasplantes tanto en verano como en invierno”. Dice Amanda Campbell, gerente de Display Gardens en el Jardín Botánico de Atlanta.

“Como están dormidos cuando van a su nuevo hogar, al primer signo de primavera —muchas veces imperceptible para las personas, pero detectado inmediatamente por las plantas— comienzan a echar raíces”, afirma Campbell.

“Echar raíces temprano, les otorga un sólido comienzo y una ventaja ante la primavera y verano, que pueden ser intermitentes en agua y temperaturas”, sobre todo en estas épocas de cambio climático.

[MNN]

 



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



La posible vida extraterrestre podría verse afectada por el cambio climático, estudio

El efecto invernadero es un fenómeno que impide la vida y que, además, afecta el clima de otros planetas.

Considerando que absolutamente todo está unido no resulta extraño que lo que ocurre en un planeta puede afectar al universo (y viceversa). Un nuevo estudio publicado por journal Nature Communications ha encontrado que para conocer las probabilidades de vida en un planeta, no solo es necesario calcular la posibilidad de agua en él, midiendo la distancia entre la estrella en la que orbita, también calculando su nivel de efecto invernadero.

El mismo estudio apunta a que cuando el dióxido de carbono alcanza 1500 partes por millón en la atmósfera el clima del planeta comienza a ser inestable. Para que esto sucediera en la Tierra falta mucho, habríamos de quemar aún más de todas las reservas de hidrocarburos que existen. Ello, aún resulta muy lejano. Sin embargo sería catastrófico para la vida en cualquier planeta y este efecto podría influenciar a los planetas vecinos.

Así, un aumento importe en la cantidad de dióxido de carbono podría ser tan letal como el acercamiento de los planetas del universo a sus propios soles. Este estudio ha arrojado pistas importantes en la búsqueda de la vida extraterrestre, con un nuevo indicador por tomar en cuenta. Una imprescindible para la vida.

[Space.com]



Si escuchas a una planta, ¿qué crees que te platique?

Gracias a este efecto de la flora, como es el del peyote y la ayahuasca, el cuerpo “habla” sin necesidad de las palabras pero de las sensaciones.

A diferencia del ser humano que usa el lenguaje verbal para comunicar sus sensaciones, pensamientos y concientizaciones, otros seres vivos aprenden a transmitir información a su propia manera. Por ejemplo, los perros ladran como un método de comunicar sus instintos; un bebé, el llanto como única vía de transmitir sus necesidades y sentimientos; una planta, sigue a los rayos del sol como medida de supervivencia. No obstante, ¿qué pasa con el resto de las plantas: realmente tienen un mensaje que transmitir?

Si bien hay plantas que proveen alimento y medicamento, algunas de ellas están tratando de comunicar sobre su historia ancestral y terrenal al poseer propiedades con el efecto de concientización sobre nuestros cuerpos. Gracias a este efecto de la flora, como es el del peyote y la ayahuasca, el cuerpo “habla” sin necesidad de las palabras pero de las sensaciones.

Dicen que los artistas poseen una sensibilidad más aguda cuando se trata de la comunicación entre las plantas y los humanos. Un ejemplo es Alex Grey o Luis Tamani, quienes han inmortalizado en cuadros las palabras de ríos, cascadas, plantas y animales de bosques y selvas.

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Tamani, por un lado, se encarga de pintar visiones ceremoniales de la comunicación entre humanos, plantas y animales. Se trata de una relación profunda, única y valiosa capaz de no sólo amplificar la presencia en el aquí y en el ahora, también de proveer beneficios terapéuticos en casos de trauma y adicción.

Es decir que cuando una planta habla, como el tulsi o la espirulina, nuestro sistema nervioso se calma a través de una infusión o un superalimento. No se trata de una relación esencial para nuestra supervivencia, también para la salud y bienestar tanto físico como emocional.



8 cosas que debes conocer sobre el solsticio de invierno

Todos los años los vivimos pero quizá no has hecho consciente lo que conlleva esta especial y poderosa fecha.

Este fenómeno, el solsticio, ha sido celebrado milenariamente. Podría decirse que por la totalidad de las culturas: una fecha arquetípica, cargada de simbolismo. El movimiento de los astros se traduce en un cambio de estación, en el día más corto del año, y el día de las sombras más largas y elegantes que se forman. 

Acá te compartimos datos que otorgan a las celebraciones de navidad un sentido mucho más poderoso:

 

1. Existen, de hecho, 2 solsticios de invierno cada año:

Durante el invierno, incluso el hemisferio norte del planeta, está más cercano al sol, y de hecho lo que genera los climas helados es la inclinación lejos del sol. Así que mientras el solsticio de invierno en el norte es el 21 o 22 de diciembre, en el hemisferio sur sucede entre el 21 y 22 de junio.

2. El solsticio de invierno se sucede en un entrecerrar de ojos:

Aunque el solsticio es marcado durante todo un día en el calendario, en realidad ocurre solo durante un segundo, cuando el sol está exactamente sobre el trópico de capricornio.

3. En un mismo país el solsticio puede darse en distinto día.

En Estados Unidos, por ejemplo, se sucede en distintos horarios, en la parte Este el solsticio se da el 21 de diciembre a las 11:49 p.m. El resto de las zonas lo viven a inicios del día 22.

4. Según los astrónomos, es este día cuando en realidad inicia el invierno.

Un meteorólgo te dirá que el invierno inicia el 1ero de diciembre, y sus coordenadas están basadas en el cambio de clima. Sin embargo, para los astrólogos el cambio de estación se da exactamente cuando la Tierra está mas cercana al sol; para ellos es el 21 de diciembre cuando esto sucede y por ello, cuando comienza formalmente el invierno.

5. Es el día cuando se hacen las sombras más largas:

Este día es cuando el sol hace su arco más corto en el cielo respecto a la Tierra. Ello hace que las sombras se vean más largas; lo que, naturalmente, le da más poesía al solsticio.

6. En el solsticio las lunas llenas son muy escasas:

Para que te des una idea, desde 1973, han habido solo 10 lunas llenas en un solsticio, y la próxima se dará hasta el 2094.

7. La navidad está ligada estrechamente al solsticio:

Mientras esta celebración fue convertida como cristiana, anteriormente en casi la cabalidad de las civilizaciones el solsticio de invierno era celebrado. De hecho, el árbol de navidad está estrechamente ligado a las tradiciones paganas de esta fecha. Por ello, desde tiempos inmemoriales esta fecha ha sido importantísima en el imaginario colectivo.

8. La palabra solsticio viene del latín solstitium, que significa el punto en el que el sol permanece estático, lo que nos recuerda la gran importancia del todo relacionado con el todo.. Nosotros con el arriba y viceversa.

[mnn]

 

 

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