Dejar de fumar te puede devolver 5, 10 o más años de vida

Un estudio encontró que quienes dejan el cigarro, pueden recuperar más de 10 años de expectativa de vida, y esta cifra varía dependiendo la edad en la que dejes el hábito del tabaco.

24smoking-tmagArticleTodos sabemos los daños que tiene el tabaquismo en nuestro cuerpo y en quienes convertimos en fumadores pasivos. Ahora se encontró un enorme beneficio de dejar el vicio: podrías recuperar 10 años de vida… o más.

Científicos reunieron registros de 200,000 norteamericanos, desde 1997 hasta hoy. Las estadísticas muestran que quienes dejan el cigarro entre los 25 y 34 años de edad pueden recuperar unos 10 años de vida, en comparación con quienes siguieron fumando.  Quienes dejaron el hábito entre 35 y 44 años, ganaron alrededor de 9 años, y quienes lo dejaron entre los 45 y 59 vivieron entre 4 y 6 años más. Esto afirma el estudio, que se publicó en The New England Journal of Medicine.

“Esto pinta un panorama mucho más dramático sobre el hábito de fumar. Estas son personas reales a quienes les arrebataron 10 años de expectativa de vida… y esto es sólo en promedio”. Dijo el Dr. Tim McAfee, un autor del estudio y director del Centro de Prevención y Control de Enfermedades.

El estudio encontró también que más de la mitad de las personas que fumaron en su vida, han dejado el cigarro. De hecho, esto ayudó a los científicos a obtener los datos por comparación.

En los últimos 20 años, los avances en la medicina y en la salud pública han mejorado la calidad y la expectativa de vida de las personas, pero los fumadores no se han beneficiado de la misma forma: “se están acentuando las diferencias entre ser un fumador y un no-fumador”, concluyó el Dr. McAfee.

También en Ecoosfera: Las cifras de fumar en 10 infográficos

[NYT]

 



TOP: 6 plantas medicinales que te ayudarán a reducir los síntomas de la abstinencia de cigarro

En el momento en que por fin juntamos las fuerzas necesarias para dejar de fumar, debemos resistir el período del síndrome de abstinencia

Al igual que comer en exceso, fumar es uno de los vicios que más nos perdonamos cuando nos encontramos bajo presión profesional, emocional o social. Nos solemos repetir el viejo adagio de “una vez al año, no hace daño”. Sin embargo, ¿cuántas veces a la semana nos encontramos bajo los efectos del estrés y la ansiedad?

En el momento en que por fin juntamos las fuerzas necesarias para dejar de fumar debemos resistir el período del síndrome de abstinencia, aquel momento en el que tu cuerpo se reacostumbra a la ausencia de químicos extras (como la nicotina) y así, regresar al estado de homeostasis. Muchas personas sufren de ansiedad, sudoración o angustia, por lo que tienden a comer de más, ejercitarse, tomar más agua o más café, etcétera.

De acuerdo con EcoAgricultor existen ciertas hierbas medicinales que facilitan los síntomas del síndrome de abstinencia y por consiguiente, ayudan a dejar de fumar. Te las compartimos:

– Hisopo (Hyssopus officinalis L). Se encarga de mejorar el sistema respiratorio, eliminando mucosidades. Alivia las sensaciones de ansiedad derivadas de la abstinencia.

– Ginseng (Panax ginseng). Ayuda a sentirte más estable frente a situaciones de estrés, ansiedad y fatiga. Además es un buen apoyo para dormir, mejorando asimismo el sistema inmunológico.

– Hipérico (Hypericum perforatum). Refuerza la actividad mental.

– Cimicífuga (Cimicifuga racemosa). Combate síntomas de irritabilidad, los cambios bruscos de estados de ánimo, el nerviosismo y los trastornos del sueño.

– Lobelia (Lobelia inflata). Fortalece el sistema respiratorio, aliviando los síntomas del síndrome de abstinencia.

– Menta de gato (Nepeta cataria). Es relajante y regula el sueño, eliminando dolores de cabeza relacionados con el síndrome de abstinencia.

 Foto principal: Adriano Agulló/Flickr 



Y tú, ¿por qué fumas? Historia de la publicidad de la industria tabacalera

Quizá es momento de preguntarnos si un cigarro realmente nos convierte en alguien interesante, atractivo, popular, relajado y fresco.

El tabaco tiene sus orígenes desde la época prehispánica, donde, de acuerdo con los relatos de Fray Bartolomé de las Casas, era consumido por distintos grupos indígenas en sus ritos religiosos. Eventualmente fue llevado al continente europeo, difundiéndose a través de los marinos que estuvieron en el Nuevo Mundo. De ahí, y gracias a la revolución industrial, su popularidad fue ineludible.

La industria del tabaco se dedicó a vender productos derivados de esta planta con el fin de expandir su mercado. Desde principio del siglo XX, se usaron imágenes de mujeres atractivas, hombres viriles, personajes públicos de gran influencia poblacional y mensajes de afiliación social, para demostrar que las personas que fumaban eran deseables, irresistibles, libres de preocupación, famosos e interesantes.

La publicidad de aquel entonces, donde los retratos de rostros que sonreían convincentemente, encontraban un sinfín de razones para promocionar el producto: la guerra, la desigualdad de género, la popularidad, la adquisición de premios, entre otros.

La exposición de “Selling Smoke: Tobacco Advertising and Anti-Smoking Campaigns”, colección de anuncios, artículos y fotografías de la publicidad tabacalera de aquel entonces, pretende que el espectador tome consciencia de las razones por las cuales consumimos cigarros. Les compartimos algunas imágenes de esta exhibición:

 

Quizá es momento de preguntarnos si un cigarro realmente nos convierte en alguien interesante, atractivo, popular, relajado y fresco; o si lo somos sin la necesidad de tener entre nuestros labios pedazos de tabaco envueltos en un papel. 



Tus cigarros nunca habían sido tan nocivos como ahora (INFOGRÁFICO)

En las últimas cinco décadas la industria tabacalera ha diseñado cigarros para que estos sean más adictivos y mucho más dañinos.

¿Puedes nombrar todos los químicos y aditivos en tus cigarros? Y lo que es más importante: ¿Sabes lo que pueden hacerte? En los últimos cincuenta años los cigarros han pasado de ser tabaco para fumar a un coctel de químicos impronunciables cuyos efectos nocivos son negados e ignorados por muchos fumadores.

El infográfico de The Campaign for Tobacco-Free Kids (Campaña para niños libres del tabaco) nos explica, en pocas palabras, lo que contiene un cigarro comercial:

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Broncodilatadores: Químicos agregados que expanden los conductos pulmonares para permitir que el humo del tabaco entre a los pulmones.

Nicotina adicional: Las compañías que fabrican cigarros pueden controlar las cantidades de nicotina en los mismos, por lo tanto su nivel de adicción.

Mentol: El mentol refresca y duerme la garganta para que se irrite menos, así el humo se siente mucho más suave.

Filtros ventilados: Estos hacen que el fumador inhale más vigorosamente, de de manera que los cancerígenos alcanzan las zonas más profundas de los pulmones.

Azúcares y Acetaldehído: Azúcares añadidas hacen que el tabaco sea más fácil de inhalar y así forma acetaldehído, el cual incrementa los efectos adictivos de la nicotina.

Saborizantes: Algunos saborizantes como el chocolate y regaliz ocultan el fuerte sabor del humo y hacen que los productos sean más atractivos para usuarios nuevos, especialmente niños.

Nitrosaminas del tabaco: Cigarros estilo americano tienen tabaco combinado que tiene niveles de nitrosaminas cancerígenas mucho más altas que otros productos con tabaco.

Compuestos de Amoniaco: estos compuestos hacen incrementan la velocidad del impacto de la nicotina en el cerebro.

Ácido levulínico: Sales orgánicas añadidas reducen la aspereza de la nicotina, de manera que el humo es más suave y menos irritante. 

También en Ecoosfera: ¿Quieres dejar de fumar? Empieza el lunes



Después de esta nota, no volverás a ver la hookah como antes

Gracias a este estudio, se han podido observar detalladamente los efectos subsecuentes de fumar hookah.

La hookah es uno de los instrumentos antiguos para fumar, cuyo origen data de la dinastía persa Safavid (1501-1736). Eventualmente, el uso de la hookah se expandió por India, Egipto y Levante Mediterráneo (durante el Imperio otomano). 

La palabra viene del término árabe huqqa, que es una pipa de agua con una taza para el tabaco en la parte superior. Cuando se inhala, el humo se extrae del tabaco humeante atravesando el cuerpo de la tubería y provocando que el agua, en el fondo de la pipa, burbujee. El contenedor del agua puede estar hecho de vidrio, metal o jade. 

Con el paso del tiempo, la fama de la hookah atravesó las fronteras temporales y físicas. Su uso se popularizó en América, Europa, Asia, Australia, Sudáfrica, Tanzania, entre otros lugares. La principal fuente de atracción era su aparente inocuidad…

Sin embargo, investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, identificaron que la hookah contiene agentes cancerígenos. 

En el estudio se analizaron las muestras urinarias de 55 personas saludables, antes, después y al día siguiente de haber fumado la pipa de agua. Tras una noche de haber fumado, cada participante hizo uso, en promedio, de 0.6 recipientes de tabaco para la hookah, y pasó 74 minutos fumando la pipa. 

De ese modo, los investigadores encontraron que los niveles de nicotina y cotinina en la orina aumentaron hasta 70 veces más después de fumar la pipa de agua. Y en consecuencia, los niveles de productos químicos, conocidos por ser cancerígenos, también incrementaron en la orina; tales como NNAL (4-Metilnitrosamina-1-3-piridil-1-butanol) y otros componentes orgánicos volátiles.

Gracias a este estudio, se han podido observar detalladamente los efectos subsecuentes de fumar hookah. Incluso, otros estudios que apoyan los resultados de esta investigación, resaltan que fumar la pipa de agua se relaciona con altos niveles de toxinas en el cuerpo: “Los niveles biomarcadores que se reportaron en el estudio, representan exposiciones más realistas a sustancias tóxicas del tabaco.”

De acuerdo con los investigadores, algunas toxinas encontradas en la hookah también se observan, en niveles superiores, en un cigarro regular. Como por ejemplo el benceno, que incrementa los riesgos de leucemia, y el monóxido de carbón. 



¿Quieres dejar de fumar? Empieza el lunes

Un estudio reciente sugiere que la manera más efectiva para dejar el cigarro es hacerlo cuando comienza la semana.

Al año en México mueren 50 mil personas por condiciones relacionadas al consumo del tabaco, es decir, 165 personas mueren diariamente de una causa prevenible. Seguramente muchas personas han incluido “dejar de fumar” en sus resoluciones de Año Nuevo, pero, un estudio reciente sugiere que el concepto de “empezar de nuevo” no solo aplica al comienzo del año, ya que también los lunes representan una buena oportunidad para cambiar los malos hábitos.

Un estudio conducido por la Universidad de San Diego y la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins monitoreo las búsquedas de Google entre el 2008 y el 2012 en inglés, francés, ruso, chino, portugués y español, encontró que más personas buscan ayuda para dejar de fumar en lunes. Los resultados fueron publicados en el Journal of the American Medical Association, Internal Medicine.

John Ayers, el autor de la investigación explica: “En Año Nuevo, el interés en dejar de fumar se duplica. Pero Año Nuevo solo sucede una vez al año. El interés de los lunes es un pico que se repite cada semana”.

Lo interesante de los resultados es que existe un patrón que se repite en todo el mundo: los lunes nos sentimos más inspirados para dejar los malos hábitos atrás. Usualmente un fumador intenta dejar de fumar varias veces antes de lograrlo, por lo que percibir que todos los lunes se presenta una oportunidad nueva para dejar de fumar puede ayudarlos a hacerlo.

Los resultados también pueden ayudar a tratar el tabaquismo al presentar a los centros de ayuda con una nueva estrategia: concentrar la mayor cantidad de apoyo a los fumadores los lunes.

Johanna Cohen, co-autora del estudio explica: “Si recaes, puedes intentarlo de nuevo el próximo lunes”, y explica que los intentos incrementan cerca de fechas especiales como Año Nuevo y los cumpleaños, pero “queremos recordarles a las personas que no tienen que esperar todo un año para volverlo a intentar”.

Los investigadores dicen que recaer no significa que el fumador ha fallado, sino que es parte del proceso y que “no hay mensaje más optimista que decir que el año tiene 52 oportunidades” para dejar de fumar.

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