Calamar gigante encontrado en las profundidades del Pacífico, reportan científicos de Japón

Por primera vez se obtienen imágenes del calamar gigante, “Architeuthis”, en su hábitat natural: entre 600 y hasta 900 metros de profundidad dentro del océano Pacífico.

En julio de 2012 ya se había encontrado un calamar gigante a 630 metros de profundidad, cerca de las islas Chichi, al norte del océano Pacífico. Ahora, el lunes pasado, científicos afirmaron que encontraron al elusivo calamar, con lo que resurgieron los mitos del Kraken, un monstruo que atacaba a los barcos que se acercaban a las costas escandinavas.

Gracias a la tecnología actual, un equipo de científicos comenzó una persecución, al estilo Moby Dick, para encontrar al escurridizo calamar. Realizaron más 100 misiones, en las que pasaron 400 horas en un submarino a profundidades entre 600 y hasta 900 metros en el oscuro océano Pacífico.

En una colaboración entre la cadena japonesa NHK y la estadounidense Discovery Channel, transmitieron las imágenes encontradas, donde se muestra al calamar plateado, “Architeuthis”, con sus ojos negros y una pequeña presa entre los tentáculos.

El investigador Tsunemi Kubodera dijo que es la primera vez que se obtienen imágenes de un calamar en su hábitat natural: las profundidades del mar donde hay muy poco oxígeno y una enorme presión del agua.

Lo poco que se sabe de estas especies es que puede crecer hasta 10 metros y que come otros tipos de calamares o algunos peces que viven a esas profundidades. “Con este montaje, esperamos descubrir un poco más sobre la vida de esta especie”, concluyó Kubodera.

[phys.org]

 



La fascinante magia de la geometría fractal está en el océano

El cineasta italiano Sandro Bocci, también conocido como Bolidesottomarino, rinde honor a este elemento indispensable del planeta: el océano.

El océano es un lugar misterioso, en cuyos rincones habitan criaturas con simetrías casi perfectas y colores infiltrados por el inconsciente colectivo.  Se trata de un ecosistema que refleja la magia trascendental del micromundo y el cosmos, de la experiencia fractal y el caos.

Basta con observar atentamente este escenario para desestabilizar tanto la perspectiva espacial como  el continuum temporal, y así dejarse encandilar por las escenas vibrantes de los organismos que cohabitan en este planeta.

Por ello, el cineasta italiano Sandro Bocci, también conocido como Bolidesottomarino, rinde honor a este elemento indispensable del planeta: el océano. En su film Porgrave, enaltece la belleza perfecta de la naturaleza para demostrar la importancia del cuidado que el mundo necesita:

Es una película experimental que órbita entre las reflexiones filosóficas y científicas acerca del tiempo y el espacio, y que, a través de varias técnicas cinematográficas, abarca la magnificencia. Y con un soundtrack excitante, transmite vibras entre la ciencia y la magia.

 

 



Concurso de National Geographic abre su convocatoria a la magnificencia de la naturaleza

National Geographic recompensa este esfuerzo de libertad y arte con sus concursos de fotografía

Hay ocasiones en que la monotonía nos impide contemplar más allá de nuestras narices: la increíble diversidad de las personas, la belleza de la naturaleza en la cotidianidad del urbanismo y la simpleza del cuerpo humano en su complicidad diaria, entre otros.

En el momento en que alzamos los ojos, trasciende nuestra mirada hacia lo inmortal e inmaculado: la sonrisa, el statu quo de la naturaleza, las costumbres de diferentes sociedades, la indomabilidad del cosmos. Y ese momento, tan único y especial, es el ideal para la eternidad. Por ello, National Geographic recompensa este esfuerzo de libertad y arte con sus concursos de fotografía. Este año la convocatoria de este concurso cerrará el 31 de octubre, con un bono de 10 mil dólares para el ganador.

¿Deseas que tus fotografías concursen en este evento internacional? Dale clic aquí.

 



Fotos de personas que escaparon de la ciudad para vivir en el bosque

Con su serie Escape, la fotógrafa Danila Tkachenko sigue a aquellos que han decidido dejarlo todo y reencontrarse con su naturaleza interior

¿Dónde está la naturaleza humana? Estamos tan acostumbrados a la vida en las ciudades que raramente nos preguntamos quiénes seríamos si no tuviéramos asfalto bajo nuestros pies todo el tiempo.

La fotógrafa rusa Danila Tkachenko ha decidido salir a retratar a aquellos que han elegido abandonar a la manada y buscar su propia naturaleza en las profundidades del bosque. En su serie Escape documenta la vida de seres solitarios que han hecho del paisaje ruso y ucraniano su hogar, habitando en espacios construidos con sus propias manos.

Cada sujeto retratado por Tkachenko es diferente: difieren de la uniformidad de los tipos citadinos, algunos llevan en su rostro y en su caminar una calma extraordinaria, otros parecen demacrados, absorbidos por la vida, y alguno más lleva en los ojos una animalidad que nos es desconocida.

Ya sea que hayan decidido habitar en árboles, cuevas, o simplemente dormir en una banca a la orilla de un viejo camino, el verse reducidos a lo mínimo hace que cada objeto, cada detalle, tengan una fuerza y un simbolismo inusitados. Todo lo exterior se vuelve una manifestación de lo que sucede en su mente.

Si quieres saber más del proyecto de Tkachenko, puedes encontrarlo publicado en Peperoni Books.



7 actividades cotidianas que destrozan al océano

De acuerdo con la organización World Oceans Today, existen ciertas actividades que, sin darnos cuenta, deterioran el estado crítico de los océanos.

Cada ser vivo está relacionado con el océano, aquel cuerpo acuoso que se formó después de una colisión de asteroides gigantes cubiertos de hielo hace 130 millones de años. Los océanos son fuente de vida de cada ecosistema del planeta; desgraciadamente, el Atlántico, Índico, Pacífico, Ártico y Antártico, han ido perdiendo su vitalidad y fortaleza.

La contaminación, el abuso por parte del humano hacia los frutos de la naturaleza, la extinción de miles de especies, el excesivo uso de químicos en todo tipo de productos, etcétera. Estas prácticas tan cotidianas han deteriorado, poco a poco, varios espacios de los océanos del planeta; convirtiéndonos así en los culpables de la situación.

De acuerdo con la organización World Oceans Today, existen ciertas actividades que, sin darnos cuenta, deterioran el estado crítico de los océanos. Por ejemplo:

Conducir.

Cada vez que un coche va sobre la marcha, libera emisiones de carbón por toda la atmósfera; los océanos absorben un cuarto de esas emisiones del dióxido de carbono. En consecuencia, los niveles de pH se reducen, desprotegiendo a organismos como las almejas, ostras, corales, plancton, entre otros. Cuando estos seres marinos mueren, el ecosistema resiente un fuerte cambio del que es difícil reponerse. Para prevenir esa situación, puedes empezar a caminar o a andar en bici cuando te dirijas hacia la escuela o al trabajo.

Comprar mariscos.

Resulta ser que no hay tanto animales marítimos como llegamos a creer. El exceso de la pesca se debe a la combinación entre las prácticas insostenibles por parte de los comerciantes de pescado, y el colapso de los sistemas de arrecifes. Si hacemos caso omiso a esta situación, para el 2048  la tasa de mortalidad de varias especies subacuáticas podría aumentar de manera significativa.  ¿Qué se puede hacer? Utiliza una guía que te ayude a consumir comida sustentable de mariscos. Pregunta acerca de las prácticas de pesca que apoyen a la sustentabilidad de la vida marítima.

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El uso de pesticidas y fertilizantes.

Más de 50 millones de kilos de pesticidas y fertilizantes químicos, son utilizados alrededor del mundo. Los cuales terminan en los ríos, lagos y océanos, provocando que las algas mueran  y de descompongan, absorbiendo el oxígeno y creando “zonas muertas”. Y eso no es todo, los peces (así como otras especies) ingieren estos químicos, enfermándolos y… ¿qué crees? Tú consumes ese animal enfermo. La solución es sencilla, mantén tu jardín lo más orgánico posible.

Pedir para llevar.

Cuando pides algún alimento para llevar, lo normal es que te ofrezcan los restos de la comida en bolsas de plástico, las cuales pueden degradarse cada 500 años. Y no sólo eso, liberan el tóxico de bisfenol A en el agua, poniendo en peligro a la vida marítima (y básicamente, a toda la vida del planeta). Las soluciones varían desde usar una botella reutilizable (no de plástico), hasta usar bolsas biodegradables o contenedores reutilizables.

Uso incorrecto de bloqueadores,

como por ejemplo: colocártelo e inmediatamente adentrarte al océano. El bloqueador es un químico, cuyo principal ingrediente es el benzofenona 2, que causa el blanqueamiento de los corales, cambiando su ADN y matando a los corales más jóvenes. Por consiguiente, cuando te apliques un bloqueador, asegúrate no adentrarte al océano durante 2 horas y después de haber sudado. Además, es recomendable usar una gorra, un paraguas y reciclar aquellas botellas de plástico del bloqueado.

Tomar algún recuerdo del mar.

Cuando tomas una caminata por la playa, seguramente guardas alguna concha como souvenir. Sin embargo, cada vez que lo haces (junto con otros miles de turistas), la playa se erosiona y la biodiversidad se reduce, ya que los cangrejos, los peces pequeños y las algas dependen de las conchas para sobrevivir.

Leer el artículo y creer que el apoyo es suficiente.

Para ayudar a la biodiversidad de los océanos, involúcrate a una comunidad o a una organización; realiza voluntariados en tus próximas vacaciones. Lo que hagas, recuerda que las decisiones que tomas, por más pequeñas que sean, pueden sumarse a un impacto positivo para el ecosistema. 



¿Sabías que el plástico transfiere toxinas al pescado de tu sushi?

Un estudio reciente sugiere que toda la contaminación que flota en el mar se está filtrando en nuestros alimentos, en especial, al pescado que consumimos.

Chelsea Rochman de la Universidad de San Diego encabezó un estudio que tenía como propósito definir el impacto que la Isla de Basura del Pacífico tiene sobre el pescado que consumimos, los resultados fueron realmente impactantes.

En los últimos años ha surgido mucha evidencia que confirma que los animales marítimos consumen plástico, es casi inevitable pensar en los cadáveres de albatros cuyos estómagos están repletos de basura, pero, se le ha dado poco seguimiento a los peces que consumen basura y que después nosotros comemos.

Según Rochman, que estudió la Isla de Basura, hay muchos pedazos pequeños que los peces pueden confundir con alimentos, esto es particularmente preocupante ya que el plástico absorbe toxinas peligrosas del agua, por ejemplo policlorobifenilos (PCB) y polibromodifenil éteres (PBDE).

Para comprender exactamente cuanto afecta a los peces consumir plástico, Rochman y sus compañeros estudiaron al pez-arroz japonés. Los científicos dividieron a los peces en tres grupos: el primero fue alimentado con pequeños pedazos de plásticos que habían sido remojados en agua de la Bahía de San Diego por tres meses, el segundo con pedazos de plástico limpio, y el tercer grupo tuvo una dieta normal y libre de plástico.

Los resultados fueron muy claros: “Estamos completamente seguros de que el plástico funge como un vector que transfiere químicos nocivos a los peces y a nuestra cadena alimenticia”, explica Rochman.

Los peces que habían consumido el plástico remojado en agua contaminada desarrollaban problemas de salud, afectando principalmente el hígado, algunos de los peces incluso desarrollaron tumores. Los químicos de filtraban directamente al cuerpo de los peces.

El estudio es desconcertante porque estos pequeños peces son la base de la alimentación de muchos otros más grandes, por ejemplo del atún, uno de los pescados que más consumimos actualmente.

Rochman explica que “Si estos pequeños peces están comiendo el plástico y están siendo expuestos a estos químicos, y un pez más grande se come a cinco peces pequeños, está comiendo cinco veces la dosis, y luego el siguiente pez, digamos que un atún, se come cinco de esos peces, está consumiendo veinticinco veces esa dosis”.

Dada la enorme contaminación de los mares, es recomendable limitar nuestro consumo de peces grandes, en vez es recomendable consumir peces más pequeños como las sardinas.

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