29 de septiembre: Día Nacional del Maíz en México

Este 29 de septiembre ha sido señalado como el Día Nacional del Maíz en México, una fecha para defender el alimento más significativo de nuestra cultura e identidad, tanto nacionales como americanas, un día para persistir en la defensa de esta semilla amenaza actualmente por diversos intereses corporativos.

29 de septiembre: Día Nacional del Maíz en México. Fuente de alimento para el cuerpo y el espíritu, símbolo cultural de identidad, sustento comunitario, referente amenazado por intereses corporativos de empresas como Monsanto y Syngenta, cuyos granos transgénicos, con el apoyo del gobierno mexicano, ponen en peligro las especies autóctonas y las prácticas culturales en torno a estas.

A decir de Guillermo Bonfil,

El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano; no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta de maíz fue creada por el trabajo humano.

Al cultivar el maíz, el hombre también se cultivó. Las grandes civilizaciones del pasado y la vida misma de millones de mexicanos de hoy, tienen como raíz y fundamento al generoso maíz. Ha sido un eje fundamental para la creatividad cultural de cientos de generaciones; exigió el desarrollo y el perfeccionamiento continuo de innumerables técnicas para cultivarlo; condujo al surgimiento de una cosmogonía y de creencias y prácticas religiosas que hacen del maíz una planta sagrada; permitió la elaboración de un arte culinario de sorprendente riqueza: marcó el sentido del tiempo y ordenó el espacio en función de sus propios ritmos y requerimientos; dio motivo para las más variadas formas de expresión estética; y se convirtió en la referencia necesaria para entender formas de organización social, maneras de pensamiento y conocimiento y estilos de vida de las más amplias capas populares de México. Por eso, en verdad, el maíz es el fundamento de la cultura popular mexicana.

Por su parte Miguel Concha Malo, director del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria OP”, denuncia la complicidad existente entre el gobierno mexicanos y las empresas de alimentos transgénicos que amenazan la supervivencia de las semillas autóctonas, arriesgando además la salud quienes llegan a consumir sus productos. Escribe el Dr. Concha:

Hoy, 29 de septiembre, las diversas organizaciones que conforman la Campaña Sin Maíz No Hay País celebran al maíz de los pueblos mesoamericanos. Con esto, se hace explícita la necesidad de una amplía protección a nuestro maíz, baluarte cultural y alimenticio, y se erige esta fecha para la defensa de nuestras milpas, de nuestro campo, de nuestros maíces, mismos que usaron los dioses mesoamericanos para formar a los hombres y mujeres habitantes de estas tierras fértiles. Este 2012, el Día Nacional del Maíz tiene un tono de exigencia y de total desacuerdo con las políticas implementadas por el actual Gobierno Federal: se han otorgado permisos tanto en fase experimental, como en la fase piloto (previa a la fase comercial) para la siembra de maíz transgénico. El gobierno ha sido omiso en su obligación de proteger el derecho de los pueblos a una alimentación adecuada e inocua, ya que el uso de semillas de maíz de transgénico provoca daños irreversibles tanto al medio ambiente como a la integridad física de todas y todos los mexicanos.

Recientemente, se publicó un estudio realizado en la Universidad de Caen, Francia, encabezado por el científico Gilles-Eric Séralini, donde se demostró que el uso de maíz transgénico en la alimentación de organismos vivos es nocivo para la vida, esto se evidenció mediante un experimento hecho con ratas, las cuales, después de dos años de ser alimentadas con maíz modificado genéticamente, presentaron tumores irreversibles y murieron. Esto provocó críticas en contra y a favor, la comunidad científica internacional ha pedido que el estudio se repita, lo que implicaría invertir dos años más para la comprobación, pues los críticos de Séralini observan errores en la metodología implementada.

Mientras esto sucede, en México no podemos dejar de mencionar la irresponsabilidad del gobierno al seguir otorgando permisos para la siembra de maíz transgénico, pues mientras no demuestre que no provoca daños en la salud, debe suspender y detener cualquier permiso otorgado. No puede darse la libertad de proceder bajo una racionalidad mercantilista de la alimentación, ni actuar con base en los intereses de grandes corporaciones internacionales que poco a poco buscan dominar la producción de granos en el mundo.

[…]

Las más de trescientas organizaciones que conforman la Campaña Sin Maíz No Hay País buscan, en este Día Nacional del Maíz, pronunciarse en contra de los transgénicos, en contra del olvido del campo y en contra de la colonización y explotación de la naturaleza; externan su apoyo para difundir e implementar los modelos agroecológicos basados en el respeto de la tierra, la soberanía alimentaria y el pleno ejercicio de nuestro derecho a la alimentación plasmado en la Constitución mexicana.

El maíz libre de transgénicos es el maná que nos llega desde los orígenes de América, es identidad para millones de personas que día a día nos alimentamos de él, y que nos reconocemos en una gran comunidad cuando compartimos el tamal y la tortilla. No necesitamos maíz transgénico que dañe nuestra salud, que violente nuestra tierra bondadosa, y que lance al olvido nuestras tradiciones de conserva y cuidado de la milpa, la cual tiene entre sus atributos ser un pequeño ecosistema sustentable y suficiente para la producción de alimentos para México.

En cuanto al día elegido, obedece a símbolos culturales sumamente tradicionales:

En muchos lugares los primeros elotes suelen cortarse a fines de septiembre y por ello se elije el día de san Miguel, que se celebra el 29 de ese mes, para hacer diversas ceremonias. En el centro de México suele recolectarse para ese momento la flor del pericón, una variedad del cempasúchil, también ceremonial; con ramos de esta flor amarilla, luminosa, se forma una cruz que protege las cuatro esquinas de la milpa, las casas, los lugares de trabajo y aun los vehículos en que se transporta la gente del campo. En la región centro-Montaña de Guerrero se dice que así ahuyentan al Mayantle, que es la hambruna, de manera tal que al colocar las cruces de pericón se espanta el hambre.

Se trata, en suma, de una fecha para honrar activamente esta tradición que de algún modo nos define. México es centro de origen del maíz, lo que significa que de nuestra región surge el maíz. Por ello es que el gobierno está obligado a proteger este grano que ha conformado la identidad de Mesoamérica. Con la llegada del TLC en México, el asunto del campo mexicano basado en métodos tradicionales, sustentable y agroecológicos pasó a segundo plano, pues se privilegió la entrada de maíz transgénico y se ha comenzado a dar cabida a empresas transnacionales como Monsanto y Syngenta, las cuales proponen modelos agroindustriales de explotación de la tierra y el uso de semillas transgénicas.

La lucha de las comunidades campesinas radica en que se respete su derecho a producir alimentos adecuados, que se rescate el campo, el cual tiene capacidad para producir los alimentos que México necesita. Y que además, que el Gobierno pugne por la Soberanía Alimentaria, la cual implica romper con las dependencia de granos que viene del extranjero, e impulsar al campo mexicano, y privilegiar el consumo y comercialización de alimentos hechos en México.

Desde el enfoque de Derechos Humanos, el tema del Derecho a la Alimentación, plasmado en el artículo 4 constitucional, se ve violentado debido a la autorización de siembra de cultivos transgénicos, en especial, se pretende abrir la fase comercial de siembra de maíz, esto acarrearía un problema de salud pública, pues ninguna de las instituciones científicas ha logrado demostrar que el maíz, o cualquier producto que contiene transgenes, es inocuo para la vida. Para el caso del maíz, es importante que no se pierdan las razas nativas de maíz, ni las miles de variedades que han surgido, es decir, la lucha es por el rescate de la biodiversidad que se ve reflejada en el maíz.

El 29 de septiembre es un día dedicado al maíz, para exigir al Estado respete los modelos de producción de alimentos de las comunidades, que se respete el maíz criollo, y que cesen los permisos para la siembra de transgénicos.

“Sin maíz no hay país”, dice la consigna: luchemos porque no se convierta en una realidad.

En este enlace, el sitio de la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País.



Estudio confirma toxicidad del maíz transgénico

Los argumentos científicos insisten en tomar precaución frente al maíz transgénico, reduciendo en la medida de lo posible la importación de grano y la semilla de maíz de EE.UU. y otros países similares

El futuro de la agricultura campesina y la alimentación mundial se encuentra en riesgo debido a la continua presencia de organismos genéticamente modificados –OGM–. Si bien hasta ahora no habían pruebas científicas contundentes sobre la toxicidad de estos productos, en el último año hay un importante grupo de la ONU, científicos y activistas que promueven su desuso. 
 
En México, el uso del maíz transgénico está poniendo en riesgo la diversidad de esta especie autóctona, la calidad tanto de la tierra como del agua y la salud de los consumidores de este producto. Frente a esto, el primer tribunal colegiado en materia civil de la Ciudad de México ha puesto en suspensión el otorgamiento de permisos para la siembra de maíz transgénico en nuestro país. 
 
A 20 años de haberse introducido en tierras mexicanas, los transgénicos han impactado negativamente en el país: 
 
– No aumentan los rendimientos ni aminoran los costos ambientales de la agroindustria; 
– la siembra implica costos inaceptables en salud pública;
– afectan a la biodiversidad de la especie y la región. 
 
 

 

El segundo punto se demostró en un estudio publicado en Nature, en el cual se demuestra que ratas alimentadas con el grano genéticamente modificado presentan disminución en longevidad y aumento en tumoraciones cancerígenas. Además, el “plantar semillas transgénicas trasnacionales se ha convertido en un atentado histórico en contra de todos”. En palabras de Elena Álvarez Buylla, colaboradora para el periódico La Jornada, “sus impactos no podemos enumerarlos o predecirlos, y eventualmente serán dañinos e imposibles de revertir. Una decisión así atentará contra un bien común, sustento de millones de campesinos en México y el mundo, y base de la diversidad genética del cereal más importante del planeta.”

Los argumentos científicos insisten en tomar precaución frente al maíz transgénico, reduciendo en la medida de lo posible la importación de grano y la semilla de maíz de EE.UU. y otros países similares: “Todos debemos exigir que se cuide nuestro alimento básico –el maíz– de esta contaminación desde el campo hasta nuestras mesas.”



Monsanto patenta una flor que nunca pueda marchitarse

Al bloquear la hormona, dopando el agua de jarrón con ARN, Monsanto está alterando el flujo de la naturaleza.

Foto: http://21tubaroes.blogspot.mx/

Monsanto, esta compañía asociada con una serie de problemas ecológicos, económicos y de salud, ha lanzado la propuesta de crear unas flores que, una vez cortadas, puedan mantenerse por más tiempo. Para evitar que las flores se marchiten, la empresa de agroquímicos ha desarrollado un método que consiste en modificar temporalmente la función de ciertos genes vinculados con el envejecimiento de las plantas –moléculas ARN– y así bloquear la capacidad de las flores frescas de producir gas etileno. 

La multinacional explica que el gas etileno, la hormona de crecimiento natural, hace que las manzanas se pudran y los pétalos de las rosas se caigan,y  acelera la maduración de la fruta recolectada en un estado inmaduro, como de jitomates y plátanos. De manera que al bloquear la hormona, dopando el agua de jarrón con ARN, Monsanto está alterando el flujo de la naturaleza.

Con este descubrimiento, Monsanto piensa embotellar moléculas que consigan que las plantas florezcan, y, a su vez, utilizar aerosoles génicos que sean capaces de matar insectos como las hormigas coloradas y los alticinos. Para la empresa multinacional, “el esfuerzo floral representa un trabajo de detección temprana por equipos que han intentado identificar nuevas aplicaciones agrícolas para el ARN.”

Para el fotógrafo Mathieu Asselin, cuyo proyecto Monsanto: A PhotographicInvestigation podrás verlo dándole click aquí, explica cómo los lugares en los que Monsanto ha aplicado sus productos, han sido destrozados por su toxicidad: 

La parte más escalofriante es que, aún en la actualidad, no tenemos todavía una idea clara acerca de cómo los problemas de salud de la población van a evolucionar, y mucho menos se conocen los efectos que tendrán en las generaciones del futuro. Y este es un patrón que en las etapas tempranas se han repetido con los OGM. Es simplemente que no sabemos cuáles serán las consecuencias de la manipulación genética a largo plazo o a mediano plazo. […] Pero Monsanto va un paso antes al modificar genéticamente las semillas como el maíz, el algodón, la caña, alfalfa, soya, para que sean resistentes al Roundup (cultivos tolerantes al glifosato) llamado Roundup Ready Seeds. Las consecuencias en humanos se han mostrado en lugares como Argentina, donde gran parte de la población que vive cerca de estos cultivos rociados con estos herbicidas han desarrollado diferentes tipos de problemas de salud, entre ellos malformaciones de los recién nacidos similares a los niños en Vietnam contaminados con Dioxin (el químico más poderoso que ha sido creado por el hombre, y el componente principal del Agent Orange). […] Como pueden ver, muchos de los productos de Monsanto se construyeron en lo que llamé una cascada de fracasos exitosos. La comercialización de estas fallas ha tenido una estrategia exitosa de trabajo para esta empresa estadounidense. 



Bayer oferta 62 mil millones de dólares para comprar Monsanto

En caso que la compra se concretara, se convertiría en un monopolio de semillas transgénicas y por tanto, en un mayor precio de las mismas.

Desde la semana pasada, la empresa alemana Bayer ofertó 62 mil millones de dólares para comprar a Monsanto, uno de los abastecedores de agroquímicos más grande del mundo. En caso que la compra se concretara, se convertiría en un monopolio de semillas transgénicas y por tanto, en un mayor precio de las mismas. 

De acuerdo con el anuncio de la Deutsche Welle, esta oferta se dio mientras que las acciones Bayer tenían una pérdida del ocho por ciento. Por lo que esta oferta implica 122 dólares por acción, 37 por ciento por arriba del precio de las acciones de Monsanto antes de la semana pasada. 

Sin embargo, la Comisión Europea –CE–, órgano ejecutivo de la Unión Europea, considera que esta oferta entra en conflicto con la ampliación hasta el 2025 de la autorización para el uso del glifosato en los países miembros de la UE –sustancia la cual se ha asociado con enfermedades principalmente cancerígenas, pese a la nueva declaración de la OMS que puedes leer aquí–. 

Por su lado, Dirk Zimmermann, experto de Greenpeace, declaró que Monsanto “representa la personificación del mal en la agricultura industrializada”, pues además, la excesiva concentración en el mercado se traduciría en una menor diversidad y mayores precios de las semillas. 

 

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¿Por qué los hongos podrían ser la solución para la frenar la extinción de las abejas?

El mismo investigador que descubrió el mejor pesticida natural, ha descubierto ahora que los hongos refuerzan el sistema inmunológico de las abejas.

Foto: mapio.net

Sabemos que en los reinos de la biología, el fungi es uno aparte. Uno que es como un gran universo que descubrir, comprender, admirar. Uno de sus más férreos amantes, el micólogo Paul Stamets, en el 2006 sorprendió al mundo de la biotecnología con sus estudios a partir de un hongo que podría ser el mejor pesticida de todos los tiempos, y uno natural.

Este hongo es tan efectivo que podría hacer la competencia a las grandes compañías de biotecnología caracterizadas por sus práctica antiéticas como Monsanto. Este mismo investigador ha encontrado con el soporte del National Institutes of Health de Estados Unidos que algunos hongos son capaces de fortalecer altamente el sistema inmunológico de las abejas.

Como buen micólogo, en su propio jardín, Paul Stamets crece distintos tipos de hongos y comenzó a observar cómo las abejas comían el micelio, los hongos que crecen en las raíces y troncos de los árboles. Esto llamó su atención y comenzó a estudiar el efecto de algunos hongos en las abejas. Encontró que estos pueden mejorar el sistema inmunológico y desinhibir los efectos tóxicos que generan algunos pesticidas en las abejas, los cuales, se cree, son los responsables del colapso de las abejas.

Junto con el etomólogo Steve Sheppard ahora están haciendo estudios sobre cómo pueden usarse los efectos de los hongos en el aumento de la población de las abejas, sin las cuales, por cierto, prescindiríamos de alimentos. Están ahora probando con distintos extractos de hongos proveídos por Fungi Perfecti.

Un hongo que especialmente está probando sus efectos positivos en el sistema inmunológico de las abejas es el Metarhizium anisopliae. Este podría ser uno de los mejores aliados para evitar la extinción de las imprescindibles abejas.

[ewao]

 



Logran que siembra comercial de #MaízTransgénico sea detenida por completo hasta juicio definitivo

En lo que se resuelva el caso en tribunales federales, ninguna autoridad podrá otorgar permisos para el cultivo de maíz transgénico.

No ha sido sencillo, pero la persistencia de la sociedad civil en el tema de la protección del maíz nativo sigue teniendo buenos resultados. Enormes empresas transgénicas como Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dupont y Dow han estado presionando por años para que las autoridades mexicanas permitan el cultivo comercial de maíz transgénico.

Primero el colectivo Sin Maíz no Hay País consiguió una medida precautoria que durante años varó el cultivo de maíz transgénico, ahora este tema está resolviéndose definitivamente en tribunales federales. Sin embargo, en agosto de 2014, un juez dejó sin validez la medida precautoria; inmediatamente el colectivo interpuso un amparo.

Hace unos días, el Segundo Tribunal Unitario en materias Civil y Administrativa encabezado por el magistrado federal, Benjamín Soto Sánchez notificó que, mientras se resuelva el juicio las autoridades deberán definitivamente de abstenerse de otorgar permisos a las empresas interesadas.

Este es considerado un triunfo más de la sociedad civil en contra del maíz transgénico y en un comunicado de prensa la Colectividad del Maíz apunta:

Los científicos y especialistas que firman y encabezan la demanda colectiva actúan sin conflicto de interés, puesto que no dependen ni tienen relación alguna con las empresas trasnacionales. Los científicos demandantes son Antonio Turrent Fernández, en agronomía; Víctor Manuel Toledo, en el área socio ambiental; en las materias de antropología, historia y cultura, Julio Glockner y Narciso Barrera Bassols; en ética y patrimonio gastronómico, Raúl Hernández Garciadiego; en el área de derechos humanos, Miguel Concha Malo, director del centro Fray Vitoria; y en el ámbito de patrimonio alimentario, Luciano Concheiro y Patricia Moguel.

 

 

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