En Polonia millones de abejas mueren por alimentarse de productos Monsanto

Millones de estos insectos mueren por consumir el polen de alimentos contaminados. La principal causa son los cultivos transgénicos.

Monsanto, una de las compañías más grandes en biotecnología y productora de semillas de distintas especies genéticamente modificadas, ha adquirido una compañía dedicada a la investigación de las abejas. ¿Esto a qué se debe? A que apicultores polacos han culpado a la empresa de que su maíz es el culpable del decrecimiento de la población de dichos insectos, por lo tanto, el gobierno polaco ha decidido suspender la distribución del maíz M810 se suspenda de manera definitiva  en su país. Estudios comprobaron que las abejas que succionan polen de cultivos transgénicos, como los de Monsanto, pierden el sentido de orientación, lo que les impide volar de regreso a su panal y morir en el intento.  

 Monsanto alega que la adquisición de la empresa Beelogics se debió a que se pretende estudiar este devastador fenómeno, para restaurar el desorden hasta ahora latente y aumentar la población de este insecto.

 Actualmente se trabaja para que en otros países de la Unión Europea  se prohíba la distribución del maíz M810.

La colusión de los gobiernos con Monsanto impide que sus alimentos sean sacados del mercado. El problema radica en que, a causa de la violación de normas de bioseguridad, estos productos están teniendo más alcance.

[NATURALSOCIETY]



Los campos de algodón podrían ser la salvación de las abejas

Mientras mayor sea la extensión de áreas naturales, mayor presencia habrá de estos polinizadores en la zona; y por tanto, mayor fertilidad tendrán las plantas para producir más algodón.

La disminución a borde del peligro de la extinción de las abejas, ha alarmado a gran parte del gremio científico, agrícola y político. Estudios, campañas y movimientos sociales son las principales acciones que realizan estos personajes para fomentar la toma de consciencia de las personas, para reducir el uso e impacto de fertilizantes químicos tóxicos que afectan a los ecosistemas, para generar acciones que protejan al medio ambiente y fomenten el crecimiento de estos polinizadores, entre otras acciones. 

Con el fin de salvar a las abejas de la extinción, y con ello proteger al planeta de un proceso de adaptación agresivo –sino que la misma extinción de otras especies vegetales y animales–, se ha comenzado a utilizar la reeducación como método de acercamiento hacia las personas. Es decir, brindar información verídica y precisa para que la gente comprenda no sólo la importancia de estos polinizadores en el planeta, también el impacto de su ausencia sobre la biodiversidad y nuestros estilos de vida. 

Por ello, y de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por Cusser S, Neff JL y Jha S, titulado Natural land cover drives pollinator abundance and richness, leading to reductions in pollen limitation in cotton agroecosystem, es importante contemplar que las abejas polinizan principalmente las plantas de kiwi, papa, cebolla, nuez de la India, fresas, nuez de Brasil, betabel, mostaza, brócoli, cardamomo, girasol, lychee, mango, coliflor, col, colza, algodón, entre otros. De hecho, los investigadores lograron documentar cómo la presencia de las abejas incrementaba en tanto la producción como la extensión de campos agricultores de comida –en especial, de algodón–. 

En otras palabras, mientras mayor sea la extensión de áreas naturales, mayor presencia habrá de estos polinizadores en la zona; y por tanto, mayor fertilidad tendrán las plantas para producir más algodón. A lo largo de 12 sitios de estudio, de los cuales tres eran campos de algodón al sur de Texas, EE.UU., se logró cubrir y catalogar a las especies de polinizadores así como calcular el nivel de abundancia en cada uno de los campos. De modo que al realizar los análisis necesarios, se descubrió que la presencia de áreas naturales era un predictor importante tanto de la abundancia como riqueza de polinizadores en campos de algodón. Y no sólo eso, después de encontrar estos datos, los investigadores midieron cada campo de algodón para determinar los efectos de la presencia de las abejas: colocaron bolsas de organza en algunas plantas para bloquear el acceso de polinizadores; mientras que con otras plantas, usaron plantas que enfatizaban su acceso. Seis semanas después, pesaron el algodón y las semillas de las 50 plantas de cada sitio. Encontraron que las plantas recibían una mayor cantidad de polinización y en producción de algodón que en los campos de otras plantas, en especial en los campos con mayor cantidad de áreas naturales en los alrededores. 

La presencia de las abejas en campos de algodón incrementa entonces un 18 por ciento de producción, lo cual puede traducirse en 108 dólares de ganancias por hectáreas. Esto podría apoyar a la biodiversidad y conservar las áreas naturales, implicando cerca de 1 millón de dólares más en beneficio de las familias que habitan y trabajan los campos de agricultura. 

De este modo, los resultados están sugiriendo que pequeñas áreas de hábitat natural alrededor de granjas o campos agricultores, podría establecer y mantener la diversidad de las comunidades polinizadoras. Basta con:

– plantar flores salvajes entre campos de cultivo para proveer comida a las abejas,

– colocar pequeños campos para que la naturaleza se restablezca, permitiendo preservar el hábitat original de las especies polinizadoras al visitar las flores de algodón,

– en caso de no ser granjero ni agricultor, plantar flores de diferentes variedades en jardines y espacios abiertos para que florezcan en diferentes épocas del año. 

Con estos pequeños pasos, las personas pueden promover grandes beneficios tanto para la naturaleza como para su estilo de vida. La idea es que a través de la toma de consciencia de la población, se pueda generar cambios importantes para que la biodiversidad de mantenga, proveyendo un mejor planeta para futuras generaciones. 

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MetBar, el primer club hardcore para abejas

“Las abejas urbanas necesitan hogares y un lugar para descansar después de un largo día de trabajo – entonces, [Edgy & Cheesy] lanzamos el primer club de noche hardcore para abejas.”

En el 2014, la Universidad de Reading decretó que las abejas eran especies en peligro de extinción; principalmente desde que la diversidad de estos animales disminuyó al grado de desaparecer siete de sus subespecies –cuatro en Europa; las demás, en Norte América y China–. Las causas más revisadas se asocian con un pesticida químico llamado imidacloprid, el cual no sólo afecta a las abejas, también a sus colmenas y, por tanto, a sus descendencias. 

Frente a esto, numerosas empresas y organizaciones han tratado de prevenir la extinción de estos polinizadores. Entre ellos se encuentra la agencia creativa alemana Edgy & Cheesy, quienes realizaron una colmena para las abejas urbanas. Para los creadores, las abejas urbanas necesitan un hogar urbano en dónde aterrizar después de un largo día de trabajo; por ello desarrollaron la idea del primer club sólo para abejas. 

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Edgy & Cheesy tienen la firme idea de que las abejas tienen el derecho a vivir, por lo que les ayudaron a formar una estructura ideal para descansar del ajetreo de la ciudad: el Met Bar. Para ellos: “Las abejas urbanas necesitan hogares y un lugar para descansar después de un largo día de trabajo – entonces, [Edgy & Cheesy] lanzamos el primer club de noche hardcore para abejas.”

 

Conoce más sobre este proyecto con el siguiente video: 

 



Pesticidas químicos impiden a las abejas reproducirse

Los neoicotinoides, una clase de pesticidas, alteran el esperma de las abejas macho resultando en una especie de anticonceptivo.

Fotografía principal: Huffington Post

Las abejas están en peligro de extinción: su población no sólo ha disminuido, también se han extinto siete subespecies que habitaban en Europa, Norte América y China. Frente a esto, los investigadores han tratado de descubrir las causas de la significativa reducción de estos polinizadores; y de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental –EPA, por sus siglas en inglés–, se trata de los residuos de un plaguicida fabricado por Bayer. 

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Ahora, estudiantes del Instituto de la salud de abejas de la Universidad de Berne, en Suiza, han descubierto otra causa asociada con la pronta extinción de las abejas: los neoicotinoides, una clase de pesticidas, alteran el esperma de las abejas macho resultando en una especie de anticonceptivo. 

Lars Straub, autor principal de la investigación, y su equipo comenzó a analizar los efectos del tiametoxano y la cotianidina –dos insecticidas de la familia de los neoicotinoides– en un grupo de control de abejas macho. Para ello, dejó a disposición de algunas abejas alimentos contaminados con neoicotinoides. Los resultados le fueron contundentes: “Los machos sometidos a estos insecticidas presentan una menor duración de vida, y una reducción del 39 por ciento de la cantidad de esperma. Además, el esperma solía tener una menor viabilidad.

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La situación se complica. Dado que la población de abejas macho es realmente diminuta –sólo nacen en abril y tienen una vida promedio de dos meses–, el contacto con estos pesticidas reducen aún más las probabilidades de sobrevivir como especie. Es cierto que se necesita sólo un macho y una pequeña cantidad de esperma para fecundar a la futura reina, sin embargo, ¿qué pasa si no sólo se reduce el tiempo de vida de los machos, también un 39 por ciento de viabilidad del esperma? Eso tendría graves consecuencias para la supervivencia de estos polinizadores. 

Los neonicotinoides, usados frecuentemente para combatir un plaga de insectos o larvas en las plantas, son absorbidos por las raíces u hojas de la planta. Cuando la abeja ingiere el pesticida al buscar comida, se bloquean sus receptores nicotínicos de acetilcolina  –neurotransmisor indispensable para el sistema nervioso de la abeja–, provocando: una sobreestimulación de los nervios, parálisis de las actividades vitales o inclusive la muerte. 

Straub insiste no sólo en continuar estudiando los efectos nefastos de los pesticidas sobre esta población, también en prohibir el uso de pesticidas en cosechas de maíz y canola tanto en la Unión Europea. Pues esto puede generar graves alteraciones en el ecosistema, afectando principalmente a la producción mundial de alimentos. 

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Logran que siembra comercial de #MaízTransgénico sea detenida por completo hasta juicio definitivo

En lo que se resuelva el caso en tribunales federales, ninguna autoridad podrá otorgar permisos para el cultivo de maíz transgénico.

No ha sido sencillo, pero la persistencia de la sociedad civil en el tema de la protección del maíz nativo sigue teniendo buenos resultados. Enormes empresas transgénicas como Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dupont y Dow han estado presionando por años para que las autoridades mexicanas permitan el cultivo comercial de maíz transgénico.

Primero el colectivo Sin Maíz no Hay País consiguió una medida precautoria que durante años varó el cultivo de maíz transgénico, ahora este tema está resolviéndose definitivamente en tribunales federales. Sin embargo, en agosto de 2014, un juez dejó sin validez la medida precautoria; inmediatamente el colectivo interpuso un amparo.

Hace unos días, el Segundo Tribunal Unitario en materias Civil y Administrativa encabezado por el magistrado federal, Benjamín Soto Sánchez notificó que, mientras se resuelva el juicio las autoridades deberán definitivamente de abstenerse de otorgar permisos a las empresas interesadas.

Este es considerado un triunfo más de la sociedad civil en contra del maíz transgénico y en un comunicado de prensa la Colectividad del Maíz apunta:

Los científicos y especialistas que firman y encabezan la demanda colectiva actúan sin conflicto de interés, puesto que no dependen ni tienen relación alguna con las empresas trasnacionales. Los científicos demandantes son Antonio Turrent Fernández, en agronomía; Víctor Manuel Toledo, en el área socio ambiental; en las materias de antropología, historia y cultura, Julio Glockner y Narciso Barrera Bassols; en ética y patrimonio gastronómico, Raúl Hernández Garciadiego; en el área de derechos humanos, Miguel Concha Malo, director del centro Fray Vitoria; y en el ámbito de patrimonio alimentario, Luciano Concheiro y Patricia Moguel.

 

 



Este es el pesticida que está extinguiendo a las abejas

Pese a que EPA continúa estudiando lo que sucede con el imidacloprid en plantas como el maíz y las verduras de hoja, en las cuales no se produce néctar y contienen residuos por debajo del nivel de neonicotinoides.

Hace dos años se catalogaron a las abejas como especies en peligro de extinción. De acuerdo con la Universidad de Reading, la diversidad de estos animales ha disminuido al grado de provocar la extinción de siete de sus especies: “Cuatro especies de abejorros se han extinto de toda Europa, y la tendencia señala situaciones similares en Norte América y China.”

¿Las causas? Entre las más revisadas es el pesticida de origen químico que amenaza la supervivencia tanto de las abejas como de otros insectos polinizadores. La Agencia de Protección Ambiental –EPA, por sus siglas en inglés– ha declarado que los residuos del plaguicida imidacloprid, comercializado por numerosas marcas, crea “potenciales riesgos para las colmenas cuando el pesticida entra en contacto con ciertas plantas que atraen a los polinizadores”.

Se encontraron residuos en concentraciones de 25 partes por mil millones en cítricos y plantas de algodón que pueden ser nocivos para las abejas, afectando a sus colmenas, y por tanto, sus descendencias.

Pese a que EPA continúa estudiando lo que sucede con el imidacloprid en plantas como el maíz y las verduras de hoja, en las cuales no se produce néctar y contienen residuos por debajo del nivel de neonicotinoides. Este químico ha disminuido drásticamente la población de las abejas en todo el mundo, dañando su cerebro y, en consecuencia, complicando el viaje de vuelta a sus colmenas.

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Por otro lado, Bayer, el fabricante de imidacloprid, aseguró que el producto químico ha sido estudiado con anterioridad, asegurando que su uso es apropiado para el medio ambiente:

“Vamos a revisar el documento de EPA, pero a priori parece sobreestimar el potencial de las exposiciones nocivas en ciertos cultivos, como los cítricos y el algodón, sin tener en cuenta los importantes beneficios que ofrecen estos productos. Esperamos que la evaluación final del riesgo se base en datos científicos, así como en una adecuada comprensión de los métodos modernos en el manejo de plagas”.

Otras víctimas del imidacloprid son las mariposas y los pájaros, poblaciones las cuales representarían perdidas insostenibles para el medio ambiente y el ciclo de vida. Por ello, Lisa Archer, jefa del programa de alimentos y tecnología de Amigos de la Tierra, expresó con impotencia: “EPA tiene que dejar de arrastrar los pies y tomar medidas decisivas para suspender estos pesticidas tóxicos para las abejas”

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