PETA intentará rescatar a Paul, el pulpo psíquico

La organización protectora de animales busca rescatar de su estelar cautiverio a Paul, el pulpo que adivina los resultados de Alemania en la Copa del Mundo

Durante un extraño mundial, a veces carente de buen futbol y repleto de sorpresivos resultados, se han perfilado diversos protagonistas que no están precisamente en las canchas. Así, vemos como las aturdidoras bubuzelas ocupan encabezados de la prensa alrededor del mundo y como un cefalópodo psíquico se ha convertido en una verdadera estrella de esta Copa del Mundo Sudáfrica 2010: Paul, el pulpo adivino.

Hasta ahora Paul, el pulpo inglés cuyas artes adivinatorias son explotadas en Alemania, ha acertado en sus cinco predicciones pronosticando cuatro victorias de la escuadra teutona y una derrota. Sin embargo, la activa organización defensora de los animales, PETA, ha denunciado las condiciones en la que habita Paul dentro del Sea Life Aquarium de Oberhausen, y ha exigido, públicamente, que el psíquico cefalópodo sea liberado en las aguas del sur de Francia, lugar en el que la pesca esta prohibida y donde seguramente sería más feliz practicando sus habilidades metafísicas.



¿Qué fue lo que indignó sobre la pista de hielo con animales congelados en Japón?

Space World, al suroeste de la isla japonesa Kyushu, abrió una pista de hielo con 5 000 peces y otras criaturas marinas congeladas debajo de la superficie.

Actualmente Japón es uno de los países que urge de programas que protejan su biodioversidad –principalmente la marina–, con el fin de reducir el riesgo en estas poblaciones animales y vegetales ante la caza ilegal y la extensión de la urbanidad. Sin embargo, la alta demanda de entretenimiento ha provocado por ejemplo que restaurantes sirvan platillos con animales vivos –como pulpos, camarones, entre otros– mientras sufren al ser descuartizados y servidos para comer; o incluso que se construya una pista de hielo con animales marinos dentro para que la experiencia sea “única”. 

De hecho, en los últimos días, este parque de diversiones ha generado una polémica significativa alrededor del mundo. Hace dos semanas, Space World, al suroeste de la isla japonesa Kyushu, abrió una pista de hielo con 5 000 peces y otras criaturas marinas congeladas debajo de la superficie. Frente a esto, una bomba comenzó a estallar en redes sociales: ¿cómo era posible que pudieran permitir tanta crueldad a los animales? 

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Algunos de los visitantes escribieron: “¿Por qué tienen que hacer algo tan desagradable?”, “Jugar con peces muertos en el hielo no es otra cosa que una locura.” o “¿Esto no es un insulto a la vida?” Esta indignación pública provocó que Space World publicara una disculpa en su sitio web, confirmando que cerraría la pista de hielo hasta próximas noticias: “Hemos tomado en serio la serie de opiniones, tales como ‘no deberían usar estas criaturas para entretenimiento o eventos’ o ‘pobres peces’. Ofrecemos una enorme disculpa ante los sentimientos incómodos que se generaron a partir del acuario de hielo.”

Para Toshimi Takeda, la imagen pública del parque de diversiones, esta era una oportunidad para que los visitantes disfrutaran de patinar en hielo mientras aprenden acerca de diferentes tipos de peces. En una entrevista, Takeda puntualizó: “Lamentamos esto profundamente”, y agregó que descongelarían el acuario para remover los peces y realizar una estatua conmemorativa en su memoria. Y en caso de ser posible, se usarían estas criaturas marinas muertas como fertilizantes. 

De acuerdo con los medios informáticos en Japón, todos los peces, cangrejos y mariscos fueron comprados muertos en el supermercado; mientras que colocaron fotografías de animales más grandes, como tiburones, para realizar esta ilusión óptica. No obstante, este acuario mandó un mensaje importante al mundo:

– la incapacidad empática del humano hacia otros seres vivos que no sean su especie;

– la insaciable necesidad de un entretenimiento que alcanza el sadismo;

– la interrupción de los derechos animales;

– la negligencia al impacto en la biodiversidad marina de esta región;

– etcétera. 

 

 

 

 



En Rusia, un volcán en erupción se encontró con un cometa (FOTOS)

Cambiando el ángulo con un lente de 35mm, la imagen consiguió precisar la sorprendente iluminación de la lava durante el proceso en que la niebla inundaba el espacio.

Los habitantes de Kamchatka, al este de Rusia, fueron testigos de fenómenos naturales y astronómicos congeniándose entre sí: a mitad de una erupción volcánica apareció un cometa que deslumbraba los cielos. Se trata de una maravilla natural que muy pocos han logrado capturar en cuestiones de segundos, como lo hizo el fotógrafo de Tomas vdW Photography al embarcar un camión Kamaz visitando la región. 

Cambiando el ángulo con un lente de 35mm, la imagen consiguió precisar la sorprendente iluminación de la lava durante el proceso en que la niebla inundaba el espacio. De alguna manera, estos 15 segundos lograron ser perfectos para el paisaje del invierno ruso debajo de los cometas. Un fenómeno único en la vida, y este es el testigo que lo evidencia: 

 



Este es el verdadero material del que están hecha la ropa de piel (VIDEO)

Polémica campaña de PETA utiliza entrañas de animales al interior de ropa de marca.

De acuerdo con la investigación de PETA Asia, los animales que viven en granjas sufren de condiciones precarias sometiéndolos a tanques pútridos, prácticas sangrientas, desollamiento mientras están vivos, parálisis al recibir golpes duros en la región espinal, entre otros. 

Estos animales, principalmente cocodrilos y serpientes, son utilizados para fines farmacéuticos y el mundo de la moda. Por esta razón, PETA Asia, asociada con Ogilvy & Mather Advertising Bangkok, desarrolló una campaña que pretende generar consciencia acerca del abuso de este tipo de granjas contra 700 000 animales en esta región. 

Cuando uno compra ropa, revisa su calidad en relación con e precio; sin embargo, pocas veces somos capaces de ver la historia detrás de esta prenda que estamos a punto de comprar: ¿es ecosustentable?, ¿está libre de cualquier abuso contra animales?, ¿cuál es su huella ecológica?, etcétera.  Quizá esta es la razón por la cual, PETA Asia, pretende demostrar, de manera tan visceral, el poder que tiene el consumidor frente al cuidado de la biodiversidad del planeta.  

Te compartimos el video: 

 

 



Esta es la hipnótica y psicodélica mina de Rusia (FOTOS)

Actualmente sólo una pequeña parte de la mina tiene fines industriales, por lo que el resto del sitio está conformado por túneles hipnóticos que son accesibles al público –aunque no se permite fotografiar–.

En la ciudad de Yekaterinburg, en Rusia, hay una mina de sal abandonada. Se trata de un lugar naturalmente psicodélico, pues tanto sus cuevas como corredores están cubiertos de patrones coloridos e hipnotizantes. Gracias al mineral carnalita, un cloruro de magnesio y potasio hidratado, la mina ha adquirido colores vibrantes entre amarillo cobre, azul o morado. 

Actualmente sólo una pequeña parte de la mina tiene fines industriales, por lo que el resto del sitio está conformado por túneles hipnóticos que son accesibles al público –aunque no se permite fotografiar–. La mayoría de los visitantes se quedan anonadados, por lo que explican que la sensación de estar ahí es indescriptible pues se pierde la noción del tiempo y el aire es muy seco. El aire parece estar siempre lleno de pequeñas partículas de sal, por lo que siempre se queda la sensación de sed. 

Se trata de un laberinto natural que impacta al momento de vivirlo, ahí, en la inmediatez: 

[TimeWheel]

 



El viaje al fondo de unas desconocidas cuevas

Lucía Treviño nos cuenta las maravillosas sensaciones inmersas en los milenarios cenotes y cuevas mayas.

Foto: wishbird

Una camioneta va por la carretera Federal 307 de Tulum hacia Cancún, por detrás del parque Kantun Chi. A los 40 km se detiene, da vuelta en “u” y toma una desviación de terracería envuelta en manglar, son tres kilómetros de verde que te quiero verde hasta que no hay más por avanzar. Una pequeña solitaria palapa es la antesala de una desconocida serie de cuevas. Aquí, Mario –el guía, dueño, descubridor de las cuevas– abre un gran contenedor de plástico para repartir unos trajes de neopreno. La expedición comienza: todos cruzan hacia la frontera desconocida por el gran arco de piedra.

Cavidades a desniveles, unas dentro de otras sobre-entre-bajo-dentro de otras formas de piedra. La iniciación: un ritual hacia el descubrimiento, poco a poco la luz del sol va disminuyendo hasta volverse un punto y desaparecer. Ahora la única iluminación surge de linternas y lámparas sumergibles que se repartieron a las diez personas que van haciendose parte del paisaje lunar.

Tonos oscuros de azules y grises, negros y blancos, ámbar, estalactitas, estalagmitas, estalactitas besando a estalagmitas se extienden a lo largo de los túneles de piedra, de las paredes de piedra, de las piedras que se hilan a más piedras creando una espiral. La posibilidad de ser microscópicos en un camino entre huecos de aire frío y del agua que afila las piedras.

El grupo camina hasta tener que nadar y alcanzar un pedacito de tierra firme, arena movediza, arcilla y barro. Una linterna alumbra una estalactita gris, otra se dirige hacia una cavidad rojiza, una más sigue el contorno del agua, otra capta el vuelo de un murciélago. Una voz pregunta –¿A cuántos metros por debajo de la tierra estamos? ¿Es posible ahogarse?– Otra voz asegura que estamos respirando menos aire, y una (voz) más interrumpe sorprendida “increíble”, y el cuestionamiento que surge del miedo se esfuma porque el encuentro supera cualquier expectativa.

Para realizar el cruce entre cuevas es necesario nadar y flotar hasta alcanzar el pequeño borde de arena que se forma por debajo del agua, un delicado y diminuto estrecho de Bering. Hay una cueva amarilla que tiene una cavidad muy honda, un azul entre turquesa y marino. Dos personas saltan desde una piedra, otra persona escala para brincar de más alto y así llegar más hondo. La exploración de la Tierra desde dentro de ella, sentirla respirar pausadamente.

Se dice que los mayas solían hacer sacrificios humanos en los cenotes y las cuevas, que hace 13 mil años estas cuevas no tenían agua y estaban habitadas por nuestros antepasados, por eso se siente una atracción grávida que coquetea con tu cuerpo (y alma) y que es posible encontrar visiones etéreas.

El registro de la experiencia es tardío, se va esculpiendo gotita a gota como cae el agua de las estalactitas a las estalagmitas esculpiendo el paisaje de piedra.

En una de las cavernas rojas, que contenía una peculiar profundidad, una persona se aventuró a recorrerla con una lámpara sumergiéndose y nadando hasta donde le era posible llegar. Desde la orilla donde quedó el resto del grupo se vislumbraba la cabecita (de la persona) circulando entre el agua y las estalactitas. La linterna iba de un fondo azul turquesa a un fondo azul marino, la cabecita volvió con el resto del grupo para expresar “qué (chingado) miedo, es demasiada belleza”. También suelen asegurar que el sumergirte entre cavernas es  terapéutico, ya que estás abocado al descubrimiento de cada detalle del presente desconocido. Por ello se vuelve difícil desarrollar la ficción que genera el miedo. Sin embargo, hay personas que no logran desconectarse (de ese miedo) y deben volver a la superficie antes de que la ansiedad los lleve a sentirse asfixiados.

En un punto del trayecto el grupo realizó el experimento y a coro contó hasta tres para apagar sus lámparas y quedar en silencio. El negro y el silencio que siguió fue indescriptiblemente nítido. Un silencio de agua donde la contemplación plantea la premisa de darle espacio al espacio, de no perturbarlo (casi) ni con tus pensamientos; un bosque de piedra que te lleva al presente nato, ya que todo es “lo desconocido”, nada “existe” hasta que lo vas descubriendo.

Transcurrieron cuatro horas y media donde cada detalle te enrolaba a una particularidad que se abría en una más y otra más, podías sumergirte más profundo, explorar más lejos, detenerte más tiempo entre las formaciones de ámbar, azufre, arcilla, roca caliza y arena… una superficie debajo de la superficie en la que siempre has vivido.

Se cierra el ciclo. El grupo regresa al comienzo para emerger a la superficie, volviendo a la conocida realidad del ser humano, a los rayos de un sol que va atardeciendo y a la camioneta. El recuerdo te mantiene vulnerablemente maravillado pensando que todo fue un sueño, un sueño alojado en lo profundo de una imaginación fuera (o por debajo) de este mundo.

Twitter de la autora: @luciatciula

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