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Hackeando el viento en África

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Algunos ven limones y hacen limonadas. William Kamkwamba vio e el viento e hizo un molino (el máximo símbolo de la imaginación quijotesca).

William tenía 14 cuando vio una foto de un molino en un libro de texto de Estados Unidos y decidió ensamblar un artilugio para hackear la energía del viento. El joven malawi combino pedazos de una pipa de gas, un auto viejo, una bici y árboles de goma azul para crear su artesanal molino. Su único entrenamiento fue un libro de texto llamado Using Energy.


Al principio William sólo quería tener suficiente energía para prender un foco y leer en la noche. Al momento ha logrado construir tres molinos y encargarse de le electricidad de su casa y de la de sus vecino así como bombear agua para el riego de los campos de su pueblo y el uso doméstico.

Ahora este feral- tech wiz-kid quiere llevar sus molinos (DIY: do it yourself) a todo Malawi y planea construir una perforadora en el verano para hacer 40 hoyos para bombas y agua. Su objetivo es construir una motherland autosustentable, una África que no dependa de la filantropía (o de la explotación) tecnológica.

“Los problemas que tenemos son la electricidad y el agua. Quiero atacar los dos al mismo tiempo”, dice temerario el joven Kamkwamba, de 22 años.

El sueño de William era ser mecánico pero a los 14 años fue expulsado de la escuela por que su familia (tiene seis hermanas) no podría pagar la colegiatura. Al mismo tiempo Malawi sufría de sequía, pero, pensó William, tenía suficiente viento. De esta forma William ideó su primer molino (itzpapalotl de chatarra) para regalarle a sus hermanas la esmeralada del viento (ehecatlcoatl). Al principio la gente de su pueblo lo llamaba “hombre que fuma marihuana”, pero ahora es el heroe. El lifestlye de su pueblo ha subido de nivel y ahora cultivan maiz, soya, papas y beben agua saludable.

El periodista Brian Mealer ha escrito un libro sobre William The Boy Who Harnessed the Wind.

William habló en las pestigiosas conferencias de innovación tecnológica TED en el 2007.Entre la élite tecnointelectual del planeta, las palabras de Kamkwamba fueron una de las más sinceras fuentes de inspiración. Con su genuina sonrisa luminosa, y su intención “de trabajar con la energía” para todo África, William recibió fondos para la educación de su staff de trabajo en su pueblo y para sus estudios en Sudáfrica, también logró recibir fondos para colocar paneles solares en varias casas.

El caso de William es un ejemplo de cómo la necesidad puede ser superada por la voluntad imaginativa y como la matriz energética del planeta solo aguarda un sensible acercamiento para alimentarnos infinitamente.

Vía Wired

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